El otro día estaba viendo un capítulo de la serie cómica “Me llamo Earl”. No sé si sabéis cual es, va de un tío que es un delincuente, y un día gana la lotería e inmediatamente es atropellado y ve como su boleto ganador se lo lleva el aire. Y así es como descubre el Karma, se replantea su vida y decide escribir una lista con todas las malas acciones que ha hecho hasta ese momento para compensar el daño que hizo a esas personas. Bueno, pues el capítulo al que me refiero, Earl va a compensar a un amigo al que en el pasado, había robado todos sus muebles y un aire acondicionado. Sin embargo, este amigo ya no quiere nada porque es un luchador por el medioambiente y, ¡atención!: Vive en una comuna hippy, y vive de lo que obtiene de la tierra y sin electricidad, promueve el amor libre… Además anima a Earl a vivir una semana con él y a luchar por el medio ambiente. ¿Hasta aquí bien? Os diré que me reí mucho mucho, pues Earl pasa por todos lo estados que pasamos los que intentamos llevar una vida más sostenible:

1. Motivación

2. Puesta en práctica de todo y más

3.Ufff esto lo dejo

4. Apatía

5. Indignación

6. djasdflkjasdfñlajsdñfkjasdfjasñdkjf

7. Resignación

8. Recuperación del interés siendo mas realista

9. Persistencia

10. Finalmente asumes que es algo personal y que cambiará quien quiera;

y además, Earl tenía una lucha especial contra el plástico que me encantó peeero,

en realidad no os quería hablar de la serie en sí. Lo que me hizo replantearme fue, ¿Cómo nos ve la sociedad a los que queremos un mundo mejor? ¿A los que intentamos mejorar el medioambiente? Porque este capítulo; ya os digo que yo me reí y es una serie cómica y exagerada (pero yo es que me río mucho de mí misma); dejaba a estas personas llenas de tópicos. Como os he dicho, el amigo de Earl, era un hippy con poncho de rayas, vegano, que no utilizaba la electricidad, sin un trabajo conocido, y que a parte de vivir de lo que la tierra le da, vive de lo que la gente generosamente le aporta…

El hippy en su huerto, todo hippy tiene un huerto, obvio

¿Seguimos teniendo esta imagen de cara a la sociedad o está cambiando? Y, ¿a qué se puede deber? Y, ¿Qué podemos hacer?

  • Creo que sigue habiendo muchos tópicos por desconocimiento. Y en mi opinión, este desconocimiento se debe a que somos poco reivindicativos fuera de nuestro círculo. No me refiero a ir dando “la chapa ecológica” a cualquiera que te encuentres por la calle, pero si a dar pequeñas explicaciones de por qué hacemos las cosas. En ámbitos como el trabajo puedes comentar porqué no utlizas botellas de agua o no bebes café de vaso desechable; en la frutería puedes explicar por qué motivo eres tan insistente con tus bolsas de plástico; en tu casa puedes insistir en que reducir el consumo de carne no sólo por razones de salud, es recomendable; a tus amigos puedes hablarles de que la moda sostenible no es cara, que en realidad el “fast fashion” es muy barato y se debe a unas razones concretas… Reivindica como eres, como vives, por qué haces lo que haces y sin avergonzarte.
  • No debes callar cuando “te cuelguen una etiqueta” o hagan un comentario que no tiene que ver con la realidad y que son los que mantienen los tópicos. Como en todos los ámbitos de la vida, las personas que luchamos por mejorar el medioambiente o tener un mundo más sostenible, somos muy diferentes. Unos trabajan en grandes oficinas de grandes ciudades, otros trabajan desde casa; unos viven en pueblos; los hay casados, solteros o arrejuntados y no somos un grupo cerrado; pero nos une algo, que es no destruir el planeta con nuestra forma de vida, y mira si es un objetivo amplio, que puedes hacer pequeños o grandes cambios en tu vida para conseguir esto, seas quién seas. A mi me parece que es muy valorable, somos muy diferentes pero luchamos por lo mismo y cualquier persona puede unirse, sin etiquetas.
  • Cuando digo que no somos un grupo cerrado, me refiero más bien a que no debemos serlo, sin embargo yo pertenezco a varios como por ejemplo “Zero Waste España” o “Zero Waste Madrid” o “Vivir sin basura”… Están fenomenal porque son libres y encuentras a gente con el mismo objetivo y que te da muchas ideas, recetas, lugares donde comprar… pero también ocurre que en ocasiones somos poco “tolerantes” y como somos diferentes, al final se van creando grupos cada vez más cerrados como “Sólo como pepino Zero Waste” o “Vivir casi casi casi casi sin basura” o “Castellanomanchegos Zero Waste”. Digo poco tolerantes, porque llega alguien que ha eliminado sus bolsas de la compra en la carnicería y en vez de recibir un aplauso, recibe críticas porque come carne y eso, buff, eso es lo que más contamina. Hacer esto es una elección, y debemos valorar los pequeños cambios que las personas, libremente, deciden hacer.
  • Otro tópico es que se nos considere extremistas. Como odio esta frase: “si, si, pero los extremos nunca son buenos”. Desde mi punto de vista sí que lo son, entendiendo este extremismo “como el mantenimiento de mi actitud o comportamiento frente a otro que no comparto”, obviamente, sin hacer daño a nadie y siendo respetuosos. ¿Soy extremista por decirle al camarero que le había pedido la bebida sin pajita? ¿Soy extremista por no ir al súper en el que no dejan utilizar bolsas de tela? ¿Soy extremista por decirle a alguien que la basura no se tira al suelo? Pues, llámame extremista, lo soy. Pero que yo sepa, a alguien que pide unas patatas bravas y le traen unas alioli y las devuelve, no le llaman extremista, simplemente no es lo que quiere o lo que ha pedido. Y aquí cierro el círculo, y vuelvo a repetir, ¡sé reivindicativo!

Y acabo con este mensaje, ya que como consumidores de productos, o consumidores de televisión, o consumidores en general (porque lo somos), tenemos mucho poder sobre el mercado y no lo ponemos en práctica. Tienes el poder cuando decides no comprar algo, o no ver algo en la tele por las razones que sean. Y este poder con las redes sociales se materializa casi en el acto ya que se han convertido en un medio que nos da voz de forma inmediata, y podemos compartir porqué razón no compramos o no vemos algo. Si lo compartimos, seguramente mucha gente se vea identificada con nosotros y cuántos más seamos, más lograremos. ¡Utilicémoslas más a menudo!

Comportémonos tal y como somos, creemos un ambiente de normalidad (aunque odio esta palabra pero creo que me entendéis), respeto y apertura mental y acabemos con los tópicos que nos perjudican con respecto a los demás. Hay un grupo en Facebook que se llama “Activismo electrónico” que me encanta, ya que sirve especialmente para esto, para acabar con los comportamientos de ciertas empresas que promueven valores poco sostenibles. Si observamos ese comportamiento, escribimos un email y lo mandamos todos los que pertenecemos al grupo (os animo a uniros, cuantos más mejor) y así es como comienzan a cambiar las cosas. Vuelvo a repetir, que “Me llamo Earl” es una serie cómica y ni mucho menos les voy a mandar un amail para quejarme de los tópicos que han incluído, pero esos mismos tópicos se utilizan en anuncios de televisión y de forma malintencionada (el anuncio de pavo que dejaba en un lugar fatal a una familia vegetariana; anuncios donde se tira comida o uno que hay de cremas para el sol ahora mismo que dice: muchas de tus prendas acabarán abandonadas este verano por la crema del sol… ¡¡y aparece la camiseta en el fondo del mar!! WTF??) y podemos quejarnos y lograr que se elimine y cambie.

¿Por qué pensáis que se siguen manteniendo ciertos tópicos? ¿Sientes en algún momento culpabilidad o vergüenza por realizar ciertos comportamientos? ¿Cómo crees que podemos cambiarlo? Bueno, voy a ver si recojo unas patatas de mi huerto y las pongo a cocer al fuego mientras realizo la danza de la lluvia..

 

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