Hace un tiempo que le estoy dando vueltas al tema de las justificaciones, las críticas y como nos cuesta asumirlas, o como nos cuesta asumir que a veces no llevamos razón. No hablo de la vida en general donde estas situaciones se dan a diario y en múltiples contextos, me refiero a un aspecto concreto de nuestra vida como es el objetivo de reducir y querer con nuestros comportamientos mejorar el medio ambiente, y un contexto concreto, las redes sociales.

Situación en uno de estos grupos de Facebook Zero Waste (Aclaro, dramatización y vamos a intentar tomarlo con humor y que simplemente nos haga pensar un poco. He intentado incluir a todos los tipos de participantes que hay en estos grupos).

– Participante1: Hola, mira, he ido a hacer la compra con mis propios tapers a la carnicería (foto de carne de ternera, cerdo, pollo y demás en tapers). Estoy super orgullosa del paso que he dado.
– Participante2: Hola, la industria de la carne es uno de los principales contaminantes por la cantidad de agua que se utiliza para los animales o para la comida de los animales, por no hablar de las condiciones en las que viven… deberías reducir su consumo o eliminarlo.
– Participante3: Oye que esto no es un grupo Zero Waste vegano, faltaría más, yo soy antitaurina y no maltrato animales, se me quitan las ganas de publicar en este grupo, me desanimo…
– Participante4: Pues a mi me parece que tiene mucho mérito!
– Participante3: ser zero waste no es ser vegano y yo estudié que el ser humano es omnívoro y este no es el sitio para hablarlo.
– Participante5: creo que tu compra tiene mucho mérito, pero también que el comentario anterior no ha querido criticar ni ofender, simplemente ha señalado algo que es real.
– Particpante6: de dónde son los tapers?
– Participante7: tu compra me parece horrible, llena de cadáveres y para nada eres Zero Waste.

¿Qué es una situación sesgada por que yo no como animales? Venga vale, hay muchas más como esta, pero las críticas sobre el uso de plásticos de un solo uso en ciertos temas, no generan tanta justificación como con el tema de los animales, ya sea para alimentación, plumas para un edredón o la utilización de una esponja marina para el baño.  Así que este tema me hizo pensar y dije, ¿necesitamos justificar siempre lo que hacemos? ¿tanto nos cuesta asumir críticas y asumir que a veces estamos equivocados?

Vamos a darle un toque científico a estas explicaciones y para ello voy a recordar mis clases de tercero de carrera de Psicología y la asignatura de “Psicología social” ya que fue una de las asignaturas que más me gustó y donde podemos encontrar explicación a todas esas preguntas. Entre otras muchas cosas, trata sobre como las personas nos comportamos en grupo, que influye en la conducta o en nuestros pensamientos, el conformismo, la sumisión y los mecanismos que empleamos para afrontar diferentes situaciones de la vida diaria como las críticas. Si os interesa el tema, os recomiendo el libro El animal social, de Elliot Aronson.

Volvemos entonces a la dramatización ya que es una situación que se produce en el grupo, y como decía antes, nos vamos a centrar en un contexto como son las redes sociales, y quiero recordar en qué consiste uno de esos grupos de Facebook. La finalidad de los participantes es reducir la basura que generamos para mejorar el medio ambiente, donde se comparten consejos para este fin, y donde, si expones tu opinión o una foto, debes estar dispuesto a que otras personas no compartan esa opinión. Pues bien, el tema de los animales es bastante controvertido y siempre suele generar pequeñas discusiones. Pero a donde quiero llegar, es que las respuestas a ciertas críticas sobre muchos temas que se tratan en el grupo, no se responden con argumentos, se responden con justificaciones. Y en realidad tiene lógica, a nadie le gusta ser criticado por sus acciones, nos genera malestar y necesitamos reducirlo. Pero es que no estamos en un corrillo de amigos, estamos en un grupo donde se supone que vamos a aprender cosas nuevas, y no solo a recibir alabanzas.

Lo primero que vamos a hacer es centrarnos en diferenciar que son las razones y que son las justificaciones.
La razón es la habilidad para reconocer los conceptos y cuestionarlos, es la habilidad de pensar ayudados de argumentos o demostraciones y las justificaciones, son todas esas explicaciones que no haría falta dar, y que además, las estamos dando para quedarnos nosotros más tranquilos y buscar la aprobación de los demás. Si tan seguros estamos de nuestros actos, dejemos de justificarnos, tenemos derecho a tomar nuestras decisiones aunque a los demás no les gusten. No nos hace falta justificar esos actos, simplemente contamos porqué hemos elegido tal o cual opción, sin rodeos y con motivos claros.

Una de las principales situaciones en las que nos vamos a justificar, es cuando hacemos o decimos algo en contra de nuestras creencias, pues nos sentimos infelices si no tenemos una explicación a nuestros actos, ya que si nuestra conducta no va acorde con nuestro pensamiento, caemos en la “disonancia cognitiva”.
Ya hablé de Festinger y la “disonancia cognitiva” en un post sobre las excusas, pero por si no lo has leído, te recuerdo que es: es un estado de tensión que se produce cuando mantenemos simultáneamente dos ideas, actitudes, creencias, opiniones, incompatibles entre sí. Como nos sentimos incómodos, buscamos argumentos para disminuir esa incomodidad, queremos proteger nuestra imagen y normalmente esos argumentos justificarán el lado fácil de la balanza.

Pues bien, otra de las razones por las que nos mantenemos firmes en nuestros actos y nos justificamos sobre ellos es porque no nos gustan las críticas, o lo que consideramos críticas, ya sean constructivas o no, así que vamos a responder a ¿por qué nos cuesta aceptar las críticas?
Volvemos a lo mismo, una persona, que además no conocemos, nos dice algo que cuestiona nuestra forma de vida y eso nos genera malestar porque lo que nos está diciendo, genera una imagen de nosotros diferente a lo que defendemos y tenemos que calmar esa ansiedad, por lo que respondemos justificando nuestros actos y defendiendo nuestra postura. Al principio, esas justificaciones calmarán nuestro malestar, pero a la larga, si creemos que en lo que nos han dicho hay algo de razón, ese malestar aumentará. Lo primero que quería destacar, es que debemos tener en cuenta, que la crítica que nos hagan, no nos define, simplemente señalan algo que hemos dicho o hecho y debemos analizar si están señalando algo que se podría mejorar. Si es así, debemos decidir si queremos realizar cambios o no.  Si lo queremos cambiar, perfecto, se puede reconocer que queremos hacer cambios, no nos hace más débiles. Y si decidimos que no queremos cambiar nuestro comportamiento, tenemos derecho a mantenerlo y no hace falta que nos justifiquemos por ello.

Eso sí, debemos tener en cuenta que nos podemos equivocar. Y eso nos lleva a otra pregunta, ¿Tanto nos cuesta asumir que podemos equivocarnos?
Vamos a ponernos a analizar esos argumentos que nos hemos dado a nosotros mismos para tranquilizarnos y vamos a comprobar si son sinceros, no podemos caer en el autoengaño. Reconocer que podemos equivocarnos, o directamente, que nos hemos equivocado, hace que seamos conscientes de esa realidad y que podemos cambiarla. Y aclaro, no estoy diciendo que estés equivocado porque comas carne, estoy diciendo que estás equivocado cuando no reconoces que la compra de ese producto es perjudicial para el medio ambiente. Vale, puedo centrarme en otros ejemplos, el típico, fumar y sus consecuencias. Todos sabemos las enfermedades y consecuencias que conlleva fumar, como cuesta mucho dejarlo, ponemos excusas y nos justificamos diciendo, (me encanta poner la voz que ponías cuando imitabas a tu madre de pequeño): “hay gente que ha muerto a los 100 años y llevaba fumando desde los 10”. Es más fácil autoengañarnos con excusas como esa que asumir que a ti te puede tocar tener cáncer de pulmón. ¿Qué problema hay en decir esto? “Pues sí, sé que me puede tocar pero me gusta fumar y no quiero dejarlo”. Asumimos esa responsabilidad y las consecuencias que se derivan de ella y vuelvo a recordar que no es ninguna señal de debilidad. Volviendo a nuestra dramatización, ¿Qué problema habría en contestar de esta forma? “Lo sé, pero aún no he dado el paso de dejar la carne. Conozco las consecuencias e intento mejorar el medio ambiente de otra forma”.

Como decía al principio es una situación elegida de forma intencionada a la que desde aquí critico en cierto modo… pero en realidad, lo que quiero dejar claro, es que las personas que en los grupos compartimos comportamientos que no son del todo ecológicos o zero waste, no estamos equivocados o somos menos ecos unos que otros, el problema aparece cuando no aceptamos que no somos perfectos y queremos justificar ante todo nuestros actos. No necesitamos hacerlo. Por ello también hablaba de un contexto concreto como el de los grupos de Facebook o las Redes Sociales en general, donde todo son logros, todo es súper bonito y en muchos casos falta bastante dosis de realidad, lo que genera unas expectativas bastante altas y en algunos casos baja autoestima por esa necesidad de aprobación de los demás y que en algunos casos, como este, no conseguimos. Hay vida más allá de las maravillosas fotos de instagram, la vida real que no compartimos, pero existe, y yo insisto es que existe porque quiero y aún no he querido cambiarla.

Los plásticos que por diferentes razones, no quiero eliminar

Buff, si habéis llegado hasta el final de este post tan largo, ¿Qué me contáis de las justificaciones? ¿Y de las críticas? ¿Y de la falta de realidad en Redes Sociales?

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