Lejos de considerarme un ejemplo de minimalismo (sólo hay que ver mi armario o las paredes de mi salón), hace tiempo que quería escribir este post para contaros mi minimalismo, pues, leyendo sobro ello y mirando instagram he llegado a la conclusión de:

  1. Marie Kondo no es minimalista y yo estaba muy confundida
  2. En muchos casos, parece una competición de quien saca mas bolsas de basura cada sábado

Pues bien, hasta hace unos meses tenía una idea errónea sobre el método Konmarie. Después de leer La Magia del Orden de Marie Kondo, he llegado a la conclusión de que no soy de libros de autoayuda, ea, ya lo he dicho. Y eso es lo que me ha parecido. Bromas aparte, seguro que es un libro genial y a muchas personas ayuda a liberar sus espacios, ordenarlos y dar sentido a su vida. Pero es que a mi eso de sentir el alma de las cosas, hablarle a un zapato, despedirlo, darle las gracias… es que ya sólo escribiendo sobre ello me entra la risa (por favor, que nadie se me rebote por aquí, que es sólo una opinión).

Mi cajón de camisetas con su famosa doblez, con eso si me quedo, me parece práctico para ver toda la ropa

Otra de las premisas del libro es quedarte con lo que te hace feliz. Pues.. a ver, por un lado, hay objetos que me traen recuerdos, los guardo aunque no los utilice porque me recuerdan a la persona que me los regaló… pero desde que empecé en este mundo del reducir y reusar, mi principal objetivo es no basar mi felicidad en cosas. Ese era mi problema cuando compraba cantidades de ropa cada verano, pensaba que eso me hacía más feliz, y cuando descubres que no, te liberas de ese consumismo y empiezas a dar sentido a otras cosas. Si Marie Konndo se refiere a la felicidad que te aportan los objetos que ya tienes, para considerar si te lo quedas o lo tiras.. pues no he desarrollado una relación emocional con el cazo que tengo en la cocina, pero me lo quedo porque lo necesito para echarme la sopa.

Sé que es un análisis del libro muy vacío, pero es que soy muy poco profunda cuando arreglo los armarios y antes de leerlo tenía otra concepción de la autora, y ese ha sido el error, error mio que conste, porque ¿Alguien más por aquí relacionaba minimalismo y Marie Kondo? Para Marie Kondo, todo lo que no te aporte felicidad, lo debes tirar a la basura. Así, sin más. Aprieta tu camiseta contra tu pecho y si no sientes su alma, a la basura, que ya te comprarás una nueva, la doblarás perfectamente y cuando te canses de ella y no te aporte felicidad, a la basura de nuevo. Hombre, Marie Kondo, yo esperaba algo de relación con el consumismo, pues no.

Si habéis leído el libro me gustaría que me comentarais si estáis de acuerdo con esto: “creo que es un buen libro para alguien que empiece de cero, sin mucho conocimiento de lo que es el minimalismo, el zero waste, el rechazar o el disminuir el consumo. Seguramente ayuda a poner orden en tu vida y si sigues investigando, puedas llegar a dar otros valores a ese orden y comenzar un camino para reducir tu consumo y tus cosas por otras razones, no sólo por querer tener ordenados tus cajones. Pero en mi caso, leer el libro hace unos meses, cuando mi objetivo es reducir el consumo por razones ecológicas y éticas, ha sido un poco decepcionante por no encontrar los valores que yo considero básicos cuando decides reducir”.

Entonces, ¿que es el minimalismo? Yo lo definiría de una forma muy general, reducir tus cosas a lo que necesites, a lo que te gusta, y añadiendo algo básico, el rechazo al consumismo, que no al consumo.
Para llegar a esto, hay que comprender tres cosas:

– la felicidad no se alcanza a través de las cosas
– tu vida no se basa en lo que tienes, sino en las experiencias que vives
– y lo más importante, tienes que querer este cambio y llevar asociadas razones que vayan más allá de la estética

Lo que quiero dejar claro, es que el minimalismo es algo personal, y cada uno sabe que es lo que puede eliminar de su vida, pero por si ayuda, yo he seguido estos pasos:

  1. Adiós consumismo: Para mi, este paso es el principal. Analiza en qué ámbitos compras por encima de tus posibilidades y por encima de las posibilidades del planeta. En mi caso, era en muchos ámbitos: ropa, decoración, beauty, a veces tecnología, incluso en la lista de la compra… Solución: hice listas de todos esos ámbitos (armario cápsula, potingues hechos por mi, menú en la nevera…) y me propuse seguirlos sin excepciones durante varios meses. Yo tenía una intención de cambio (pero en muchos casos con eso no basta) así que fue mi conducta la que fue cambiando mi pensamiento. Tenemos una presión estética que nos llega a través de los medios de comunicación. Nuestra ropa, nuestra casa, la comida… está basada en unos estándares que nos han inculcado como lógicos, y que debemos alcanzar para ser felices. La principal lucha, es contra esos estándares.
  2. Elimina lo que no necesitas: pero con cabeza. He leído en muchos blogs lo de “si no lo has utilizado en un año, lo eliminas”. En todas estas frases, siempre veo matices. Por ejemplo, si tienes 6 pares de sandalias, y dos no las has utilizado en un año, vale, quizás debas donarlas (reciclarlas o venderlas); pero si tienes una chaqueta que utilizas en entrevistas de trabajo por ejemplo, y no la has utilizado en un año, quédate con ella, posiblemente la vuelvas a necesitar en un futuro y acabes comprando otra si te deshaces de ella.
    En este apartado, es donde propongo el reto de un mes reduciendo espacios de tu casa. Creo que es mucho mas llevadero, y pensarás más si lo necesitas o no, analizando ciertos espacios cada día, que haciendo un zafarrancho enorme un sábado. Un día el armario, otro los zapatos, otro la mesita de noche, el frigo, una estantería, el armario de la cocina… Acumulamos tantísimo en tantos sitios, que seguro algo se puede reducir de cada espacio. Pero si el día que te pones a reducir tu salón, descubres que no hay nada que puedas desechar, no te agobies, no hay ningún problema, esto no es una moda en la que haya tener un salón estilo nórdico con un sillón, una mesa y una silla.
  3. Quédate con lo que te gusta: olvídate de esa competición que parece haber entre gurús minimalistas por ver quien saca mas bolsas llenas de cosas, quién se queda con el salón mas despejado, quien tiene menos de 50 cosas en su casa… ¡Yo no tengo ni menos de 50 cosas en mi bolso! Obviamente es una exageración, pero para mi ser minimalista no es eso, para mi ser minimalista es quedarme con lo que yo considero básico, con lo que me gusta y resistir la tentación de ir aumentando las posesiones físicas.
    No te marques tener un número de cosas, no te pongas como loco a eliminar posesiones que luego echarás de menos, no te sientas culpable por coleccionar muñecos, o imanes, o lo que sea. Da un valor real a las cosas,
  4. Deja de consumir información innecesaria: esencial. Y con información me refiero a que dejes de mirar blogs de moda, instagrams de decoración, recetas imposibles con ingredientes casi mágicos, revistas en general… Al final, todo este tipo de “información” no hace otra cosa más que aumentar tus necesidades de consumo y hacerte creer que son cosas básicas para la vida. Cuántas veces has dicho: !!es que lo necesito¡¡ ¿Cómo que lo necesitas? Analiza esa frase antes de comprar. Deja reposar esa idea varios días. ¿Sigues vivo después de varios días sin ello? Pues no lo necesitas. Y también me refiero al mundo zerowaste, no estamos exentos de consumismo por aquí… ¿Quién no ha sentido la necesidad en algún momento de llenar su armario con botes de cristal de Mason Jars? ¿O de comprarse una pajita metálica cuando en su vida ha bebido con pajita? Pues yo si, y es que veo algunas fotos tan bonitas, con unas despensas tan ordenadas.. que mi bote de aceitunas lleno de fideos no me parece suficiente. Resistir a esas tentaciones también es ser minimalista.
  5. Conviértelo en un reto personal, en un reto duradero: puedes seguir este reto durante toda tu vida poniendo en práctica diferentes acciones que, en mi caso por ejemplo, he ido aprendiendo durante este año. Rechazar, Reusar, Reciclar, Reparar, Repensar, Rediseñar… me considero minimalista cuando acudo a todas estas R antes de tomar cualquier decisión sobre un objeto, y principalmente antes de acudir a comprar algo nuevo.

Puedes ser minimalista en todos los aspectos y espacios de tu vida, desde lo más glamouroso, como el armario de la ropa, hasta lo menos, como el armario de los productos de limpieza:

Mi reto principal este año respecto a la ropa era no comprar nada y aprovechar al máximo la que tengo desde hace años. Lo llevo muy bien, y es que como podéis ver, tengo multitud de camisetas

 

El minimalismo en la cocina es muy importante, ajustar tu lista de la compra a un menú para evitar compras por impulso de productos poco recomendables, y para evitar que la comida se ponga mala

Los mínimos plásticos posibles comprando a granel y aprovechando los botes de las conservas

Camisetas viejas reutilizadas como trapos, limpiatodo hecho por mi, detergente a granel, jabón…

Y esto es solo una pequeña muestra de las cosas que acumulo por mi casa, y sí, me considero minimalista

 

¿Os animáis a ser minimalistas? ¿Te unes al reto de reducir cada día una parte de tu casa? ¡¡Yo me voy directa al cajón de las bragas!!

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