Holiii! ¡Cuánto tiempo! Es verdad, soy una vaga.. No es que haya estado especialmente liada, o que tuviera un proyecto entre manos.. es que tampoco tenía mucho que contar, soy una persona muy mundana, que no ha hecho especiales avances en el zero waste, que lleva casi un año sin comprar ropa, que se supone debe estudiar, y que comparto más cosas a través de Instagram que es más directo y rápido, pero bueno, llevo desde hace unos días dándole vueltas a un tema, y me he puesto a investigarlo y he dicho, ¡esto se merece un post!

Vamos a ello.. pero antes, quiero aclarar que como dicen por ahí “no soi cientifika” y lo que he hecho es reunir una serie de estudios a favor y en contra del tema que vamos a tratar y lo voy a intentar exponer de forma imparcial. Lo único que puedo aportar es acortaros tiempo de investigación, pues ya muestro por aquí las conclusiones de los estudios, legislación, drama y algún chascarrillo.

Quiero empezar también diciendo, que en muchas ocasiones no investigo seriamente, con estudios a favor y en contra, todo lo que hago en mi vida. Sería lo ideal, pero muchas veces por vaga y otras, porque no me llego a plantear que pueda estar equivocada, realizo acciones que podrían no estar justificadas con evidencia científica. Sin quitar importancia a lo que digo (e incidir en que debemos investigar más), en ocasiones me guío por personas que son un referente en su campo y para mí por lo que comparten, y no le doy muchas mas vueltas. No estoy diciendo que salga Dulceida hablando de nutrición y de los beneficios de hacer cinco comidas al día; estoy diciendo que salga Aitor Sánchez de Mi Dieta Cojea, que ha basado sus conclusiones en estudios científicos (que nombra!), y sí, para mi es una persona referente en su campo y me creo lo que cuenta (pero en realidad no es un dogma de fe, se basa en hechos y no le corrompen las marcas). ¿A nadie más le pasa?

Contaba esto porque hasta hace un tiempo, creía “a pies juntillas” los beneficios de una alimentación con denominación ecológica. ¿Por moda? Rotundamente NO, no me gusta que se denomine moda a algo que he estado realizando pensando que me beneficiaba en la salud y beneficiaba al planeta, y que personas a las que leo y sigo y me parecen que hacen un buen trabajo, defienden sus beneficios.   Y creo que como yo, muchas más personas. Pero desde hacía tiempo había estado bastante confundida al respecto ya que cada vez encontraba más personas defendiendo lo contrario, y este Tweet desató mis ganas de ponerme a investigar:

El tweet de la discordia. Al contrario de lo que he leído estos días en Instagram, para nada creo que sea un irresponsable por compartir de esta forma su pensamiento. En estos momentos, hay una serie de nutricionistas (y otros profesionales en otros ámbitos) que se han propuesto desmentir mitos y creencias muy arraigadas a base de estudios científicos y comparten las conclusiones en sus blogs. Y esto para mi es muy importante, no los compran las marcas.

 

¿Qué es que un producto sea ecológico? Pues yo creo que no lo sabe ni quien inventó el sello, porque es taaaan amplio y confuso que te quedas igual cuando acabas de leerlo. Lo puedes consultar aquí: Reglamento europeo de producción ecológica:

Pero si te da pereza leer 50 páginas, te lo resumo, la producción ecológica se basa en unos principios: – diseño y gestión adecuada de procesos biológicos basados en sistemas ecológicos que utilicen recursos naturales propios (organismos vivos y métodos de producción mecánicos, explotación sostenible de peca; basados en medidas preventivas); – restricción del recurso a medios externos (medios procedentes de producción ecológica, sustancias naturales o derivadas de sustancias naturales, fertilizantes minerales de baja solubilidad); – estricta limitación de medios de síntesis a casos excepcionales. ¿Cómo te quedas? Te suena un poco a chino como a mi, ¿no?
Pues tal y como explica Aitor Sánchez, en su artículo, Alimentos Ecológicos, ¿dan y garantizan lo que prometen? Todo ese batiburrillo de la definición anterior, lo que muestra principalmente es un problema de legislación con normas que no se llevan a la realidad y que no garantizan que los alimentos ecológicos: – tengan más nutrientes – mejor sabor – mayor seguridad alimentaria – menor impacto ambiental.

Sello de producción ecológica europeo

Bueno, si tu mundo se está desmoronando poco a poco, vamos a leer las conclusiones de un estudio realizado para responder a esta pregunta ¿Salud y producto ecológico van de la mano? En este estudio publicado en la resvista British Journal of Nutrition en 2014, concluye que los alimentos ecológicos tienen mayores cantidades de antioxidantes; que la leche y la carne tienen mayores niveles de ácidos grasos omega3; y que los cultivos ecológicos tienen niveles más bajos de metales pesados tóxicos como el cadmio, el plomo y el mercurio.
Hasta aquí, podríamos pensar que merece la pena un alimento ecológico frente a uno no ecológico. Pero si seguimos leyendo encontramos que una de las entidades que financió el estudio fue la organización a favor de la agricultura ecológica Sheepdrove Trust, por lo que me hace dudar de que esos resultados sean totalmente imparciales..
Apoyando esta idea encontramos también los estudios de Maria Dolores Raigón, Doctora en Ingeniería Agrónoma en la Universidad Politécnica de Valencia y Presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica. Basándose en estudios bromatológicos (estudios de la composición de los alimentos), concluye que los alimentos ecológicos contienen mayor cantidad de proteínas, vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes. Este tipo de estudios, se centra en analizar la composición de los alimentos, pero no se puede extrapolar a que sean mas beneficiosos para la salud.

Hasta aquí y si queréis buscar más estudios a favor, hay muchos, podemos pensar que los alimentos ecológicos proporcionen más nutrientes que los no ecológicos, ¿Pero en qué medida? ¿Son cantidades significativas?
En un estudio publicado en 2009 en The American Journal of Clinical Nutrition (este estudio concluye tras una revisión de 55 artículos), se concluye que “no hay evidencia de mejora para la salud entre alimentos ecológicos y no ecológicos”. Esto es porque todos esos nutrientes los encontramos también en una dieta equilibrada consumiendo alimentos no ecológicos. Y el London School of Hygiene Tropical Medicine concluyó en una investigación de 2010 que “no existe certeza sobre los beneficios nutricionales de consumir alimentos orgánicos”.
Dejando a un lado los aspectos nutricionales, debemos pensar que en la salud también influye otros productos que llegan a nuestro cuerpo a través de los alimenos.. ¿Los productos químicos de los alimentos afectan a nuestra salud?
La EFSA, Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos, concluye en un estudio publicado en 2014, que los alimentos no ecológicos superaban en un 4% el límite máximo de residuos y los ecológicos bajaban hasta el 1,3%. También concluye que todos los alimentos que llegan a nuestras casas son totalmente seguros, ya que si llega algún residuo, no es relevante para la salud.
Bueno, vale, pero, ¿la EFSA es imparcial? (Yo ya me pregunto si hay algo en este mundo que lo sea y que no responda a intereses económicos..), pues digamos que tampoco lo es totalmente ya que según un informe publicado por la organización Corporate Europe Observatory, el 46% de los científicos que forman la organización tienen algún tipo de relación e interés con las empresas alimentarias o agrícolas que están investigando. Es decir, que reciben dinerillo de las empresas o que pertenecen a esas empresas recibiendo financiación.

¿Podemos entonces relacionar producto ecológico y salud? Ñeee, voy a llorar, pero YO me voy decantando hacia el no. Y vuelvo a citar a Aitor Sánchez en su anterior artículo. ¿Es mejor lo orgánico que lo sintético? No siempre, pues “ las características de una molécula o especie química no dependen del origen, sino de las características estructurales”. Vamos, que centrándome estrictamente en valores nutricionales, consigo lo mismo tomando una pera ECO que una pera no ECO. Vale, hasta aquí me quedan claras algunas cosas, y acepto que no influyan en la salud, entendiendo salud como “mejores valores nutricionales”. Pero, los herbicidas y pesticidas que llegan a nuestro cuerpo supongo yo que sí influyen en la salud, y aunque la información que he encontrado a favor y en contra no me aclara nada.. YO me decanto hacia el si.

Dejando a un lado la salud, ¿Es mejor un producto ecológico por lo que supone para el medio ambiente y los animales? Pues os vuelvo a resumir lo que dice la legislación al respecto: – el mantenimiento y aumento de la vida y la fertilidad natural del suelo, la estabilidad y la biodiversidad del suelo, – la reducción al mínimo del uso de recursos no renovables y de medios de producción ajenos a la explotación, – el reciclaje de los desechos y los subproductos de origen vegetal y animal como recursos para la producción agrícola y ganadera, – ecológico local y regional al adoptar las decisiones sobre producción, – el mantenimiento de la salud animal mediante el fortalecimiento de las defensas inmunológicas naturales del animales, – el mantenimiento de la salud de los vegetales mediante medidas preventivas, como la elección de especies y variedades apropiadas que resistan a los parásitos y a las enfermedades, las rotaciones apropiadas de cultivos, – el mantenimiento de un nivel elevado de bienestar animal que respete las necesidades propias de cada especie, – la alimentación del ganado con pienso ecológico compuesto de ingredientes procedentes de la agricultura ecológica y sustancias no agrarias naturales, – la aplicación de prácticas ganaderas que mejoren el sistema inmunitario y refuercen las defensas naturales contra las enfermedades, con inclusión de ejercicio regular y acceso a zonas al aire libre y a zonas de pastos, si procede.
En este sentido es donde tengo más dudas y me sincero, ¿de verdad viven mejor las vacas ecológicas que las que no? ¿Sufre menos una mamá vaca en una explotación ecológica que en una explotación al uso? Lo dudo, pero he querido creerlo porque tomo lácteos ecológicos y así me resulta más fácil olvidarme que la explotación sigue siendo la misma y que esa leche no es mía, es de un becerro. Y en otro sentido, ¿habla el reglamento de disminuir la producción? Para nada.
Por otro lado, la legislación no hace mención de los recursos, energía, huella de carbono para trasladar por ejemplo, un aguacate ecológico que se trae desde Perú. Si ha recorrido miles de km, ¿sigue siendo ecológico?
¿Sufre menos el suelo y su fertilidad con productos orgánicos en vez de químicos? Seguramente, y habrá excepciones claro está, pero esto es algo que tendría que investigar más, y me lo guardo para otro post.

Creo que ya he dado bastante la chapa con diferentes estudios y conclusiones, y no puedo concluir con nada en concreto. A modo personal, si que creo que muchas persona somos “víctimas” de un sistema económico que hace negocio de cualquier aspecto y se aprovecha de las buenas intenciones que podemos tener. Pero ahí estamos nosotros para investigar y tomar decisiones. ¿Se pueden hacer afirmaciones tan contundentes como la expresada en el Tweet de arriba? Claro que sí, estamos en un país con libertad de expresión para opinar sobre comida, pero que tenga cuidado porque no me extrañaría que se convirtiera en un tema perseguido ya que critica a un lobby que da mucho dinero. Me refiero a que lo ecológico, en muchos casos es un sello que hay que comprar para que aparezca en un producto. Y al final aparece en una hamburguesa ultraprocesada pero ecológica, como en un brócoli. Bromas a parte, me parece un Tweet correcto (que obviamente busca crear polémica y debate, y también creo que busca hacer que la gente piense, y ganar y perder seguidores) ya que está basado en estudios que corroboran esa afirmación. ¿Qué sea la única verdad? No estoy tan segura.

Si lo que quieres es saber mi opinión y que entremos en detalles y que me moje:

  • Claro que me preocupa el tema de estar consumiendo productos tóxicos a través de los alimentos, pero después de haber leído toda esta información, no creo que los productos ecológicos sean la panacea en cuanto a salud.
  • Creo que es más ecológico tomar un kiwi de Valencia que uno de Perú con el sello ECO.
  • Creo que centrándome estrictamente en valores nutricionales, sigues una buena dieta si tomas abundancia de productos vegetales ecológicos y no ecológicos.
  • Creo que negar que muchos de los productos con los que se controlan plagas y los antibióticos con los que se tratan a los animales en las granjas, “no son relevantes para la salud”, es un error. Y más, si las personas que realizan esos estudios tienen intereses económicos en los resultados.
  • No quiero negar el progreso ni los beneficios que algunos productos sintéticos pueden tener para nuestra vida y para nuestra salud.
  • En cuanto a las explotaciones animales, puede que hasta merezca un post profundizando más en el tema (carne, leche y huevos ECO). Pero la explotación de animales en sí, ya es 0% ecológico, por muy ecológicos que sean sus piensos y sus pastos.
  • Creo que el “producto ecológico” se ha prostituido cuando llegas al lineal de Lidl y encuentras multitud de productos ultraprocesados, etiquetados con el sello ECO. Es decir, es un negocio.
  • Creo que como consumidores tenemos mucho poder y debemos apoyar la producción ecológica. Pero exigiendo que se modifique el Reglamento, se aclaren conceptos y se cumpla lo que se propone. Que la verdadera agricultura (y ganadería) ecológica conlleve una mejora del medio ambiente y la salud y que no sea un únicamente un sello vendido al mejor postor.
  • Creo que no sé muy bien lo que creo, seguiré investigando.

 

Referencias:
www.cambridge.org
www.vitonica.com
–  Mi dieta Cojea, Aitor Sánchez
 British Journal of Nutrition
 www.scientiablog.com

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