Como tener un armario sostenible (una vez mas)

Como tener un armario sostenible (una vez mas)

Creo que no hay una única regla, de hecho, yo he ido cambiando mi armario a lo largo de estos años según lo que he ido aprendiendo de mi misma y leyendo. Y lo de aprender de uno mismo es muy importante, ya que cada uno debe adaptar su armario a sus circunstancias.

Después de casi dos años sin comprar, me apetecía y necesitaba dar un repaso al armario. Conozco bien mis gustos y necesidades por lo que dí prioridad a colores claros y marcas que fabrican en España y ropa de segunda mano

¿Cuántas de por aquí acudimos/acudíamos a comprar ropa para llenar algún tipo de vacío? Y no me voy a centrar en vacíos emocionales que también, porque eso es mucho más complicado. Me refiero a salir del trabajo y dar una vuelta por las tiendas (obviamente sin necesidad de comprar nada, solo por mirar); que sea tu cumple, que te pregunten que quieres y sin necesitar nada, decir, algo de ropa; estar estresada por motivos laborales, sociales, familiares e irte compras… Son situaciones por las que pasamos muchas personas, y que a través de publicidad y adoctrinamiento (vale, es una palabra muy heavy quizás, pero es así), hemos aprendido que el comprar (ropa en este caso), es una válvula de escape. Y no, al final sigues siendo una persona estresada pero con menos dinero o en las otras situaciones, una persona que no necesita nada y que de repente se ve con ropa que incluso le generan más necesidad. ¿Cómo podemos afrontar esto?

En muchos casos, nuestra frustración, aburrimiento, estrés mal gestionado.. genera toda esta basura. Intentamos contraatacar con explicaciones pero…

Si nos planteamos tener un armario sostenible de forma “cognitiva”, podemos leer muchísima información sobre las condiciones laborales de las personas en India y Asia que fabrican la ropa que te pones (no voy a dar datos de nuevo, hay post antiguos sobre ello, pero os dejo un recuerdo: 72 horas a la semana/30€ al mes); podemos hablar del consumo de recursos que supone la fabricación de ropa al nivel que se realiza en la actualidad. Comentaba el otro día a través de Instagram, que antes (iba a poner antiguamente, pero no hace tanto tiempo) se realizaban dos colecciones al año y a veces una especial, ahora se llegan a realizar más de 50 colecciones, con tejidos de muy mala calidad, que suponen un gasto de recursos por encima de las posibilidades del planeta (un dato alarmante: para fabricar un vaquero se consumen 10000 litros de agua); podemos pensar en el gasto económico que supone para una economía media, seguir las tendencias, las modas, el modelo de fast fashion al que no es fácil renunciar (¿es barata una camiseta por 10€ si te compras 2 o 3 al mes, una se rompe a los 3 meses y otra no la llegas a estrenar?).

Pero esa cognición hay que pasarla a la acción, y ahí es cuando vienen los problemas.. y surge la disonancia cognitiva que es esa sensación de malestar entre esos pensamientos tan bien formados, y el no poder resistirte a comprar la camiseta de 10 euros, y para sentirte bien, te convences de que la necesitas, que las personas que las fabrican por lo menos tienen ese trabajo, que ya bastante haces por el mundo, y que te debes dar un capricho. ¿Os suena?

Como luchar contra la disonancia es complicado, es mucho mejor pasar a la acción. Lo “conductual”, no está muy de moda, (dejo claro que estudié Psicología y aunque he ejercido poco, mas o menos sé de lo que hablo aunque lo esté haciendo de una forma muy simple. Deja a un lado las miles de explicaciones y justificaciones que te das y pasa a la acción. Y para ello, puedes proponerte un reto o varios a la vez:

  • Crea un armario cápsula: selecciona un número de prendas donde haya variedad. La ropa que más te gusta, que combine entre sí y marca un espacio de tiempo (normalmente la selección de prendas coincide con los cambios de estación) donde únicamente vayas a utilizar eso. Piensa bien en que eventos puedes tener a lo largo de esos meses para no incumplir las características del reto. No se trata de estar incómoda durante esos meses, todo lo contrario, se trata de demostrarse a una misma que se puede vivir sin comprar y con menos cantidad de ropa de la que actualmente tenemos en el armario, y yendo muy muy monas.

Este es el armario del primer verano que practiqué el armario cápsula. Dos años después ha cambiado muy poco.

  • Da una segunda oportunidad a prendas que hace tiempo que no te pones tuneándolas o reciclándolas. Por ejemplo, un vestido largo con el que te ves demasiado arreglada. ¿Has probado en hacerlo midi o corto? Si eres apañá, puedes intentarlo tú, si eres un desastrillo cosiendo, llévalo a una modista y fomenta los negocios locales que se están perdiendo.. Si finalmente decides que eso que lleva en tu armario años sin uso, no lo quieres y no está para vender o regalar, puedes transformarla en bolsas para comprar a granel (ese ha sido mi último descubrimiento y se la regalo a familiares potencialmente sostenibles).

Vestido cortado por mi. Este simple arreglo supuso pasar de no ponérmelo a no quitármelo.

Bolsas para comprar a granel con una camiseta vieja.

 

  • Planea que necesidades (o caprichos) quieres darte antes de ir a comprar y evita comprar por impulsos: una vez que has estado con cierta ropa de tu armario varios meses, llega una nueva estación y puedes cambiar varias prendas de ese armario cápsula, y es ahí, si tienes necesidad (y vas a comprobar que lo que antes sentías como necesidad, que en realidad era una necesidad mental, ahora verdaderamente diferencia si algo es necesario) o quieres darte un capricho, donde puedes planear que ropa quieres comprar y que ropa no seguirá formando parte de ese armario (porque lo de donar es otro tema..).

La ropa de segunda mano no es la panacea de la sostenibilidad, al final, sigue siendo ropa hecha de tejidos que liberan microplásticos que lavado tras lavado se van por nuestras cañerías y llegan al mar. Al igual que con todo, debemos plantearnos todo esto desde una perspectiva minimalista.. a mi me cuesta, por eso a veces me doy caprichos como este pantalón de Zara de hace 3 años.. siempre me gustó desde que se lo veía a una compañera de trabajo.. hace unos días lo ví en Chicfy y lo compré.

  • Siguiendo esa planificación, puedes investigar que marcas o plataformas te permiten comprar teniendo el mínimo impacto en la naturaleza y las personas. Para ello puedes buscar en tiendas de segunda mano; apps de venta de ropa también de segunda mano, las cuales no necesariamente han sido usadas; ropa hecha a mano; moda sostenible; moda con otro tipo de valores porque se fabrique por ciertos colectivos… Hay un sin fin de opciones para no caer en Zara y derivados.
  • Buscando con tiempo, puedes llegar a encontrar marcas sostenibles en tiendas o webs de segunda mano. Esto ya es la repera de la sostenibilidad. Por ejemplo, yo he encontraso algunas camisetas de Skunkfunk o eseoese en apps como chicfy. Es cierto que conlleva más tiempo y que las entregas se hacen por envío, pero en muchos merece la pena.

 

Al final, esos pequeños retos conductuales que te has ido proponiendo van cambiando tu pensamiento y sientes cada vez menos, la necesidad de comprar por impulso. Te sientes más cómoda con lo que tienes, segura de que las compras producen un estado momentáneo de felicidad pero en algunos casos también cierto malestar. No tener esos sentimientos de culpa generados por haber comprado ropa que no necesitabas y haber gastado dinero en ello; o haber comprado ropa sabiendo que está hecha por personas en condiciones laborales deplorables, sirve como refuerzo positivo para nuestra conducta. Incluso compartir los retos con otras personas, explicando las razones que nos han llevado a ello, refuerza nuestra conducta y cognición, especialmente si a través de nuestro ejemplo, se une más gente.

Y tú, ¿te unes?

 

 

 

Como hemos cambiado

Como hemos cambiado

Hace mucho tiempo que no escribo, lo sé, pero es que no tengo mucho tiempo para investigar temas interesantes sobre los que pueda aportar algo de información, creo que hay bastantes blogs en los que se escribe sobre el mismo tema, y últimamente he pensado que el formato blog estaba algo desfasado y había pensado en no renovar el dominio… Después de esta crisis “escrituril”, he repensado la decisión, y he llegado a la conclusión, que aún publicando poco, siempre es mucho mejor tener material de consulta por escrito (y que sea un material y un dominio propio), pues no sé si una mañana de estas, me levantaré, e instagram habrá desaparecido, con todo mi contenido.

Puesto que lo comentaba antes, es cierto, no tengo mucho tiempo para investigar (y también es verdad que post cargados de datos tampoco son de mis favoritos, ni tienen mucho éxito.. yo sinceramente, no soy de las que los lee..) he decidido escribir sobre mi experiencia, que creo al final, es lo que mas ayuda, pues aporta formas de pasar a la acción cuando estamos bloqueados en algo. Eso sí, las ganas, necesito que las pongas tú.

El caso, es que el otro día, mientras esperaba en la cola del súper (no he abandonado la compra en este establecimiento), miraba y cotilleaba los carros de las personas de mi alrededor, y alucinaba con la cantidad de cosas que hemos dejado de comprar (no sólo cosas a las que hemos renunciado porque es difícil encontrar sin plástico y que además son basurilla), sino las cosas que no compramos porque las hacemos nosotros mismos, con lo que ahorramos envases, dinero y colesterol para nuestras arterias.

Os pongo paso a paso, todo lo que hemos dejado de comprar, con las recetas (sencillas de verdad) o los enlaces a las recetas, o los productos por los que nosotros los hemos sustituido. Puedes ir comprobando a la vez, que has dejado de comprar tu también, o ir haciendo tu propia lista de propósitos para dejar de comprar…

  • Pan (en muchas de sus variantes): Sigo comprando pan, pero lo compro en la panadería con mi bolsa. En la panadería pido que la hogaza, la hagan rebanadas y las congelo (en bolsas de plástico que tengo de mi otra vida y que reutilizo constantemente) y así tengo rebanadas tipo pan de molde para desayunos. La barra de pan, la parto en trozos pequeños y también la congelo y así tenemos trocitos pequeños para por la noche. Crackers, para untar hummus o guacamole, unos de mis últimos vicios y que se hacen súper fácil con la receta de Ecoblog Nonoa, te aseguro que se hacen en 15 minutos, de hecho los días de batchcooking, nosotros hacemos varias tandas de varios sabores y nos ponemos muy gochos.

  • Bandejas de champiñones: y digo de champiñones, porque concretamente esa bandeja era la más habitual en nuestra casa. Un día dije, ni una bandeja nunca más, y sólo comemos champiñones cuando los encuentro a granel, algo que es bastante fácil la verdad. Por cierto, aquí me entra siempre una duda, cuando voy a la frutería, suelen tener bandejas de estas con fruta o verdura que se va a poner mala a un precio más barato, y siempre dudo si es mejor que esa fruta se tire o comprarla y aprovecharla aunque venga en plástico. ¿Qué pensáis?
  • Yogurt: vale si, a veces compramos yogures en esta casa, pero siempre en vaso de vidrio e intentamos que sea un poco mas grande del típico vasito.. el kefir por ejemplo, son como 3 raciones en el vaso.
  • Comidas precocinadas: pues si, era algo que solíamos comprar, alguna tortilla, albóndigas de soja, falafel, humus ya hecho, hamburguesas… bastantes guarrerías con el sello vegan, que serán todo lo vegan que quieras… pero de sanas y ecos, tenían muy poco. Las hamburguesas, antes las hacía de legumbres, pero llevan su tiempo, por lo que las he sustituido por las de la marca Linda McCartney que además, vienen sin plástico, directamente en la caja de cartón, y de tooodas las hamburguesas que he probado, os aseguro que están muy conseguidas, vamos, que están riquísimas. Es cierto que dedicamos tiempo a cocinar, pero lo casero no tiene ni punto de comparación con lo comprado. En este caso, os animo a echar un vistazo al post sobre Batchcooking, ya que todo esto que estoy contando tiene mucho que ver con organización.
  • Fruta y verdura congelada (y croquetas y todo tipo de productos que vienen en ese formato de bolsa de congelación): cuando lo sacó Mercadona en su época me pareció “lo más”. Eso de no tener que cortar cebolla, zanahoria, pimiento.. y ¿que me decís de los frutos rojos para smoothies? ¿Y de las croquetas? Vaya, esto si que lo echo de menos, pero me aguanto. Es cierto que ponerme por las mañanas a pelar y cortar fruta me da mucha pereza, por eso lo que suelo hacer nada mas llegar de la compra, es pelarlo, cortarlo y congelarlo, así ya tengo la fruta preparada para cuando quiera batirla (normalmente lo hago en verano) y la verdura, pues con el método de toda la vida. El tema croquetas se lo dejo a mi madre, ya que he comprobado que cuando hago croquetas, sale una Raquel interior que no me mola nada.

  • Productos como arroz, fideos, soja texturizada.. alimentos que vienen en esas bolsitas de plástico de un kg ya no entran en casa, excepto las de pasta. Todos los encuentro en tienda a granel y sin diferenciarse en el precio en grandes cantidades.
  • Pizza o masa de pizza: no hay nada más rico que la pizza casera (aquí todo el mérito se lo lleva Alberto, que la hace con bastante paciencia). Receta para dos masas de pizza grandecitas: 400g de harina, 20g de levadura fresca, un poquito de sal y 220g de agua. Todo bien mezcladito y amasar durante 10 minutos. Separar y congelar.
  • Galletas: Hasta hace bien poco comprábamos galletas cada semana, (ahora sólo de vez en cuando) porque la mayoría de las recetas que consultaba me parecían muy complicadas de llevar a cabo o con muchos ingredientes.. hasta que el otro día, Veggieboogie publicó una receta hipersencillla de galletas de avena que me encantó (y pasó el filtro de Alberto). Hasta en el trabajo me han pedido la receta.

  • Pasta de dientes: (y el cepillo de dientes de plástico también se ha sustituido por uno de bambú). Sigo utilizando la misma receta que hace dos años y me va genial. Aceite de coco, arcilla blanca y una pizca de sal. Pero últimamente estoy pensando en cambiar y comprarla hecha en botecito de cristal, también por dejar de utilizar aceite de coco, que viene de muy lejos.
  • Desmaquillante: no me maquillo diariamente, por lo que me lavo la cara por las noches con una pastilla de jabón que sirve para ello, de carbón o árbol de té. ¡Dos x uno! Cuando me maquillo con base y rimel y tal, utilizo aceite de coco y arcilla blanca, como la pasta de dientes, y le añado unas gotas de aceite de árbol de té que va genial también para los granitos.
  • Discos desmaquillantes: primero los hice yo misma con una toalla vieja, se fueron deshilachando y compré unos discos desmaquillantes reutilizables geniales.
  • Cuchillas de afeitar: También compré hace tiempo una reutilizable, y te deja las piernas sin pelos, igualitas a las piernas sin pelos de las de los anuncios.
  • Toallitas: es una de estas cosas que los anuncios te hacen creer que necesitas y no.
  • Gel y champú: de los productos más fáciles de sustituir (y que hace ilusión comprar, por lo menos a mi). Aquí reconozco que aún no he encontrado el champú perfecto en modo sólido, por lo que a veces lo compro a granel y otras veces, en bote. Ahora estoy utilizando este de @andrea.naturalcare y me va bastante bien, podéis encontrarlos en www.stepy.es y comprobar lo bien que huelen los jabones y lo sano y brillante que deja el pelo.

  • Papel albal, film transparente o papel de horno: para el horno, una esterilla de silicona específica para ello, pero asegúrate de comprarla buena, porque la que yo compré se me ha desecho y he tenido que comprar papel de horno hasta que encuentre una buena. Lo otro, lo utilizaba para envolver comida.. y ahora tengo unas bolsas de silicona muy útiles para congelación, los wraps o directamente unos tapers o tapar con un plato. Que a veces nos complicamos demasiado y podemos ir a lo sencillo.
  • Productos de limpieza en general: los que sigo comprando, como detergente de lavadora o de los platos, los compro a granel siempre en el mismo bote. Productos de limpieza para el baño, compro alcohol de limpieza o vinagre (en bote de plástico) y bicarbonato, también a granel. La casa como los chorros está. El estropajo lo he sustituido por una lufa. 

Y bueno, he estado repasando y creo que esto es todo. Como siempre digo, aún me quedan muchísimas cosas por cambiar pero creo que estoy en el camino correcto (quizás un poco acomodado, habría que dar un empujón a ciertas cosas) y todo llegará si tiene que llegar. No pretendo ser la más zerowaste, pero si mantener lo que ya he cambiado y animar a mucha gente a que haga cambios también, así que si os he dado ideas, genial.

¿Has ido contando los cambios que has realizado? Si te salen mas de 20… ¡Te invito a una caña! ¿Qué otros cambios has llevado a cabo? ¡Yo también quiero ideas!

¿Es más sano lo ecológico? ¿Ciencia o dinerillo?

¿Es más sano lo ecológico? ¿Ciencia o dinerillo?

Holiii! ¡Cuánto tiempo! Es verdad, soy una vaga.. No es que haya estado especialmente liada, o que tuviera un proyecto entre manos.. es que tampoco tenía mucho que contar, soy una persona muy mundana, que no ha hecho especiales avances en el zero waste, que lleva casi un año sin comprar ropa, que se supone debe estudiar, y que comparto más cosas a través de Instagram que es más directo y rápido, pero bueno, llevo desde hace unos días dándole vueltas a un tema, y me he puesto a investigarlo y he dicho, ¡esto se merece un post!

Vamos a ello.. pero antes, quiero aclarar que como dicen por ahí “no soi cientifika” y lo que he hecho es reunir una serie de estudios a favor y en contra del tema que vamos a tratar y lo voy a intentar exponer de forma imparcial. Lo único que puedo aportar es acortaros tiempo de investigación, pues ya muestro por aquí las conclusiones de los estudios, legislación, drama y algún chascarrillo.

Quiero empezar también diciendo, que en muchas ocasiones no investigo seriamente, con estudios a favor y en contra, todo lo que hago en mi vida. Sería lo ideal, pero muchas veces por vaga y otras, porque no me llego a plantear que pueda estar equivocada, realizo acciones que podrían no estar justificadas con evidencia científica. Sin quitar importancia a lo que digo (e incidir en que debemos investigar más), en ocasiones me guío por personas que son un referente en su campo y para mí por lo que comparten, y no le doy muchas mas vueltas. No estoy diciendo que salga Dulceida hablando de nutrición y de los beneficios de hacer cinco comidas al día; estoy diciendo que salga Aitor Sánchez de Mi Dieta Cojea, que ha basado sus conclusiones en estudios científicos (que nombra!), y sí, para mi es una persona referente en su campo y me creo lo que cuenta (pero en realidad no es un dogma de fe, se basa en hechos y no le corrompen las marcas). ¿A nadie más le pasa?

Contaba esto porque hasta hace un tiempo, creía “a pies juntillas” los beneficios de una alimentación con denominación ecológica. ¿Por moda? Rotundamente NO, no me gusta que se denomine moda a algo que he estado realizando pensando que me beneficiaba en la salud y beneficiaba al planeta, y que personas a las que leo y sigo y me parecen que hacen un buen trabajo, defienden sus beneficios.   Y creo que como yo, muchas más personas. Pero desde hacía tiempo había estado bastante confundida al respecto ya que cada vez encontraba más personas defendiendo lo contrario, y este Tweet desató mis ganas de ponerme a investigar:

El tweet de la discordia. Al contrario de lo que he leído estos días en Instagram, para nada creo que sea un irresponsable por compartir de esta forma su pensamiento. En estos momentos, hay una serie de nutricionistas (y otros profesionales en otros ámbitos) que se han propuesto desmentir mitos y creencias muy arraigadas a base de estudios científicos y comparten las conclusiones en sus blogs. Y esto para mi es muy importante, no los compran las marcas.

 

¿Qué es que un producto sea ecológico? Pues yo creo que no lo sabe ni quien inventó el sello, porque es taaaan amplio y confuso que te quedas igual cuando acabas de leerlo. Lo puedes consultar aquí: Reglamento europeo de producción ecológica:

Pero si te da pereza leer 50 páginas, te lo resumo, la producción ecológica se basa en unos principios: – diseño y gestión adecuada de procesos biológicos basados en sistemas ecológicos que utilicen recursos naturales propios (organismos vivos y métodos de producción mecánicos, explotación sostenible de peca; basados en medidas preventivas); – restricción del recurso a medios externos (medios procedentes de producción ecológica, sustancias naturales o derivadas de sustancias naturales, fertilizantes minerales de baja solubilidad); – estricta limitación de medios de síntesis a casos excepcionales. ¿Cómo te quedas? Te suena un poco a chino como a mi, ¿no?
Pues tal y como explica Aitor Sánchez, en su artículo, Alimentos Ecológicos, ¿dan y garantizan lo que prometen? Todo ese batiburrillo de la definición anterior, lo que muestra principalmente es un problema de legislación con normas que no se llevan a la realidad y que no garantizan que los alimentos ecológicos: – tengan más nutrientes – mejor sabor – mayor seguridad alimentaria – menor impacto ambiental.

Sello de producción ecológica europeo

Bueno, si tu mundo se está desmoronando poco a poco, vamos a leer las conclusiones de un estudio realizado para responder a esta pregunta ¿Salud y producto ecológico van de la mano? En este estudio publicado en la resvista British Journal of Nutrition en 2014, concluye que los alimentos ecológicos tienen mayores cantidades de antioxidantes; que la leche y la carne tienen mayores niveles de ácidos grasos omega3; y que los cultivos ecológicos tienen niveles más bajos de metales pesados tóxicos como el cadmio, el plomo y el mercurio.
Hasta aquí, podríamos pensar que merece la pena un alimento ecológico frente a uno no ecológico. Pero si seguimos leyendo encontramos que una de las entidades que financió el estudio fue la organización a favor de la agricultura ecológica Sheepdrove Trust, por lo que me hace dudar de que esos resultados sean totalmente imparciales..
Apoyando esta idea encontramos también los estudios de Maria Dolores Raigón, Doctora en Ingeniería Agrónoma en la Universidad Politécnica de Valencia y Presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica. Basándose en estudios bromatológicos (estudios de la composición de los alimentos), concluye que los alimentos ecológicos contienen mayor cantidad de proteínas, vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes. Este tipo de estudios, se centra en analizar la composición de los alimentos, pero no se puede extrapolar a que sean mas beneficiosos para la salud.

Hasta aquí y si queréis buscar más estudios a favor, hay muchos, podemos pensar que los alimentos ecológicos proporcionen más nutrientes que los no ecológicos, ¿Pero en qué medida? ¿Son cantidades significativas?
En un estudio publicado en 2009 en The American Journal of Clinical Nutrition (este estudio concluye tras una revisión de 55 artículos), se concluye que “no hay evidencia de mejora para la salud entre alimentos ecológicos y no ecológicos”. Esto es porque todos esos nutrientes los encontramos también en una dieta equilibrada consumiendo alimentos no ecológicos. Y el London School of Hygiene Tropical Medicine concluyó en una investigación de 2010 que “no existe certeza sobre los beneficios nutricionales de consumir alimentos orgánicos”.
Dejando a un lado los aspectos nutricionales, debemos pensar que en la salud también influye otros productos que llegan a nuestro cuerpo a través de los alimenos.. ¿Los productos químicos de los alimentos afectan a nuestra salud?
La EFSA, Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos, concluye en un estudio publicado en 2014, que los alimentos no ecológicos superaban en un 4% el límite máximo de residuos y los ecológicos bajaban hasta el 1,3%. También concluye que todos los alimentos que llegan a nuestras casas son totalmente seguros, ya que si llega algún residuo, no es relevante para la salud.
Bueno, vale, pero, ¿la EFSA es imparcial? (Yo ya me pregunto si hay algo en este mundo que lo sea y que no responda a intereses económicos..), pues digamos que tampoco lo es totalmente ya que según un informe publicado por la organización Corporate Europe Observatory, el 46% de los científicos que forman la organización tienen algún tipo de relación e interés con las empresas alimentarias o agrícolas que están investigando. Es decir, que reciben dinerillo de las empresas o que pertenecen a esas empresas recibiendo financiación.

¿Podemos entonces relacionar producto ecológico y salud? Ñeee, voy a llorar, pero YO me voy decantando hacia el no. Y vuelvo a citar a Aitor Sánchez en su anterior artículo. ¿Es mejor lo orgánico que lo sintético? No siempre, pues “ las características de una molécula o especie química no dependen del origen, sino de las características estructurales”. Vamos, que centrándome estrictamente en valores nutricionales, consigo lo mismo tomando una pera ECO que una pera no ECO. Vale, hasta aquí me quedan claras algunas cosas, y acepto que no influyan en la salud, entendiendo salud como “mejores valores nutricionales”. Pero, los herbicidas y pesticidas que llegan a nuestro cuerpo supongo yo que sí influyen en la salud, y aunque la información que he encontrado a favor y en contra no me aclara nada.. YO me decanto hacia el si.

Dejando a un lado la salud, ¿Es mejor un producto ecológico por lo que supone para el medio ambiente y los animales? Pues os vuelvo a resumir lo que dice la legislación al respecto: – el mantenimiento y aumento de la vida y la fertilidad natural del suelo, la estabilidad y la biodiversidad del suelo, – la reducción al mínimo del uso de recursos no renovables y de medios de producción ajenos a la explotación, – el reciclaje de los desechos y los subproductos de origen vegetal y animal como recursos para la producción agrícola y ganadera, – ecológico local y regional al adoptar las decisiones sobre producción, – el mantenimiento de la salud animal mediante el fortalecimiento de las defensas inmunológicas naturales del animales, – el mantenimiento de la salud de los vegetales mediante medidas preventivas, como la elección de especies y variedades apropiadas que resistan a los parásitos y a las enfermedades, las rotaciones apropiadas de cultivos, – el mantenimiento de un nivel elevado de bienestar animal que respete las necesidades propias de cada especie, – la alimentación del ganado con pienso ecológico compuesto de ingredientes procedentes de la agricultura ecológica y sustancias no agrarias naturales, – la aplicación de prácticas ganaderas que mejoren el sistema inmunitario y refuercen las defensas naturales contra las enfermedades, con inclusión de ejercicio regular y acceso a zonas al aire libre y a zonas de pastos, si procede.
En este sentido es donde tengo más dudas y me sincero, ¿de verdad viven mejor las vacas ecológicas que las que no? ¿Sufre menos una mamá vaca en una explotación ecológica que en una explotación al uso? Lo dudo, pero he querido creerlo porque tomo lácteos ecológicos y así me resulta más fácil olvidarme que la explotación sigue siendo la misma y que esa leche no es mía, es de un becerro. Y en otro sentido, ¿habla el reglamento de disminuir la producción? Para nada.
Por otro lado, la legislación no hace mención de los recursos, energía, huella de carbono para trasladar por ejemplo, un aguacate ecológico que se trae desde Perú. Si ha recorrido miles de km, ¿sigue siendo ecológico?
¿Sufre menos el suelo y su fertilidad con productos orgánicos en vez de químicos? Seguramente, y habrá excepciones claro está, pero esto es algo que tendría que investigar más, y me lo guardo para otro post.

Creo que ya he dado bastante la chapa con diferentes estudios y conclusiones, y no puedo concluir con nada en concreto. A modo personal, si que creo que muchas persona somos “víctimas” de un sistema económico que hace negocio de cualquier aspecto y se aprovecha de las buenas intenciones que podemos tener. Pero ahí estamos nosotros para investigar y tomar decisiones. ¿Se pueden hacer afirmaciones tan contundentes como la expresada en el Tweet de arriba? Claro que sí, estamos en un país con libertad de expresión para opinar sobre comida, pero que tenga cuidado porque no me extrañaría que se convirtiera en un tema perseguido ya que critica a un lobby que da mucho dinero. Me refiero a que lo ecológico, en muchos casos es un sello que hay que comprar para que aparezca en un producto. Y al final aparece en una hamburguesa ultraprocesada pero ecológica, como en un brócoli. Bromas a parte, me parece un Tweet correcto (que obviamente busca crear polémica y debate, y también creo que busca hacer que la gente piense, y ganar y perder seguidores) ya que está basado en estudios que corroboran esa afirmación. ¿Qué sea la única verdad? No estoy tan segura.

Si lo que quieres es saber mi opinión y que entremos en detalles y que me moje:

  • Claro que me preocupa el tema de estar consumiendo productos tóxicos a través de los alimentos, pero después de haber leído toda esta información, no creo que los productos ecológicos sean la panacea en cuanto a salud.
  • Creo que es más ecológico tomar un kiwi de Valencia que uno de Perú con el sello ECO.
  • Creo que centrándome estrictamente en valores nutricionales, sigues una buena dieta si tomas abundancia de productos vegetales ecológicos y no ecológicos.
  • Creo que negar que muchos de los productos con los que se controlan plagas y los antibióticos con los que se tratan a los animales en las granjas, “no son relevantes para la salud”, es un error. Y más, si las personas que realizan esos estudios tienen intereses económicos en los resultados.
  • No quiero negar el progreso ni los beneficios que algunos productos sintéticos pueden tener para nuestra vida y para nuestra salud.
  • En cuanto a las explotaciones animales, puede que hasta merezca un post profundizando más en el tema (carne, leche y huevos ECO). Pero la explotación de animales en sí, ya es 0% ecológico, por muy ecológicos que sean sus piensos y sus pastos.
  • Creo que el “producto ecológico” se ha prostituido cuando llegas al lineal de Lidl y encuentras multitud de productos ultraprocesados, etiquetados con el sello ECO. Es decir, es un negocio.
  • Creo que como consumidores tenemos mucho poder y debemos apoyar la producción ecológica. Pero exigiendo que se modifique el Reglamento, se aclaren conceptos y se cumpla lo que se propone. Que la verdadera agricultura (y ganadería) ecológica conlleve una mejora del medio ambiente y la salud y que no sea un únicamente un sello vendido al mejor postor.
  • Creo que no sé muy bien lo que creo, seguiré investigando.

 

Referencias:
www.cambridge.org
www.vitonica.com
–  Mi dieta Cojea, Aitor Sánchez
 British Journal of Nutrition
 www.scientiablog.com

24 horas de tips

24 horas de tips

¡Buenos días por la mañana! Hoy publico bastante temprano, ya que, como una blogger del panorama actual, voy a hablar de como aplico consejos para reducir plásticos, como ser más eco, más sostenible y como lo hago en mi día a día, bueno, concretamente a mi día. ¡24 horas conmigo!

Si tienes instagram, lo voy a ir publicando todo en stories para que sea más dinámico, pero os dejo aquí resumidos mis 24 horas, para que podamos ver que no es tan difícil contribuir a disminuir residuos, que no llevo a cabo retos dificilísimos y que tu también puedes ponerlos en práctica.
Como os he dicho, es un día real, por lo que faltarán muchas cosas que suelo poner en práctica en otros momentos, y también mostraré mis fails.

07:30h. Hora de levantarse, aunque normalmente lo alargo hasta las 08:00h…
– Café de cafetera italiana, nada de cápsulas. El café es un producto que suele venir de lejos y en plástico. Encontrar café fairtrade sin plástico es complicado, por lo que aquí nosotros priorizamos que sea de comercio justo.
– Aunque a veces caen galletas, esta semana estamos desayunando tostadas, las compro en mi bolsa de tela y las congelo en bolsas de plástico que reutilizo continuamente.

O también puedes hacer pan, y así controlar los ingredientes

08:00h. Ducha
– Recojo el agua fría en este barreño y después la reutilizo para tirar de la cadena, regar plantas o llenar el cubo de la fregona
– Ducha no muy larga y agua no muy caliente sería lo ideal, aquí fallo en las dos casos
– Jabón en pastilla y champú en bote grande y marca que no testa en animales. Por ahora, sigo en la búsqueda de un champú en pastilla que me dure un poco más
– Si te quieres depilar, cuchilla reutilizable
– En verano no me suelo secar el pelo
– Me lavo los dientes con cepillo de dientes de bambú y pasta de dientes de aceite de coco hecha por mi.

Pasta de dientes casera

08:20h. ¡A vestirse!
– Armario cápsula y tener poco tiempo son dos conceptos que “casan” perfectamente. Abro el armario y como no hay cantidades ingentes de ropa donde elegir, lo decido rápido. No contribuyo a la industria del fast fashion porque no compro ropa de este tipo. Esto es una gran avance.

La totalidad de mis camisetas

08:30h. Paseo con Nota
– Utilizo bolsas biodegradables, ya que como os conté en el post de “reducir plásticos con animales”, no me parece bien tirar un papel de propaganda que no vaya bien envuelto en una papelera que no tenga bolsa.. Suelo llevar también papel y si veo que la papelera tiene bolsa, como las que hay en el parque, recojo la caca con la propaganda.

Siempre que tengas oportunidad, utiliza un papel de propaganda para recoger cacas

09:00h. Madre mía, tengo que ponerme a estudiar antes…
– Sigo utilizando bolis que tengo por casa de propaganda, pero ya me quedan solo 3, por lo que estoy buscando alternativas más eco (y más baratas que una pluma).
– Lápices de colores para subrayar
– Botella de agua reutilizable: cuando acabo de estudiar, echo el agua sobrante en la planta de la habitación
– Me distraigo, me distraigo, me distraigo… esto no es un tip, pero era para que lo supierais..
– Como estoy con alergia, sé que voy a utilizar bastantes pañuelos, de tela a ser posible

Paso a paso en el material escolar

12:45h. Como a la misma hora que los bebés.
– La comida suele estar preparada ya que hacemos Batchcooking los domingos. Ahorras tiempo, dinero y residuos
– La comida sin animales es un gran tip para ser más sostenible. Preparamos comidas muy sencillas, con abundancia de verduras y legumbres.
– Servilleta y mantel de tela. Hace mucho tiempo que en casa no entran otro tipo de servilletas ni papel de cocina. Se puede perfectamente vivir sin ello.
– Para fregar, luffa o esponja vegetal y detergente mezclado con agua en un dosificador
– Durante la comida veo Friends, veo esta serie en bucle. ¿A alguien más le pasa? Alberto está preocupado…

El Batchcooking te ayuda, sé amigo del batchcooking

13.45h. Me voy al trabajo en transporte público.
(Aquí hago un “break” y reivindico que si, que ojalá más gente utilizara el transporte público para reducir emisiones de CO2, pero, ¿Sabéis cuánto cuesta mi abono transporte? 72 euros. Esto de público no tiene nada. Mucha gente utiliza el coche porque le sale más barato y lo entiendo perfectamente. 72 euros es un pedazo de timo que aumenta su precio cada dos por tres).

Precios asequibles por favor

15.00h. Trabajo
– Suelo compartir mucho mi estilo de vida y mis compañeros dan fe de ello… Sé pedante, yo lo soy
– Si tienes oportunidad de utilizar menos papel, ¡hazlo! Yo imprimo poquísimo; si tengo que decir algo a algún compañero envío un email o reutilizo los post-it que me han dejado con algún mensaje
– Pero la papelera de mi zona un día normal está llena de botellas, latas, papeles.. Ya les he dicho que en la zona del comedor hay contenedor de plásticos y que si no nos ponen un contenedor en nuestra sala, que se lleven a su casa las botellas que utilicen. Ni caso. Y eso que es gente joven.. Si, estoy hablando de vosotras, a ver si lo ponéis en práctica.
– Jamás compro en una máquina de vending: tengo mi botella reutilizable que relleno del grifo y me traigo fruta en un taper, o frutos secos (que a veces compro en plástico, este suele ser un fail habitual), o chocolate negro (otra de las cosas que para mi, prima que sea de comercio justo)

¡Merienda!

20.30h. Vuelta con Nota y alguna compra de última hora
– Siempre llevo alguna bolsa de tela por si necesitamos algo de fruta o verdura para la cena. Solemos comprar en la frutería del barrio, pero si ya está cerrada a estas horas, igualmente compro en cualquier super con mis bolsas. Nunca me han dicho nada, todo lo contrario, lo ven muy positivo.

Una o dos bolsas bien dobladas, ocupan poco

21.30h. Lavadora
– Detergente comprado a granel y vinagre como suavizante
– Lavadora bien cargada y programa corto (dura 20 minutos). La ropa sale limpia

22.00h. Cena
– Al igual que la comida, la cena suele estar hecha, lo que nos evita acudir a comida precocinada nada sana y normalmente envuelta en plástico
– Cenamos viendo alguna serie, en estos momentos The Handmaid´s Tale (El cuento de la criada). Me encanta esta serie y a la vez me da miedo porque no me extrañaría que la sociedad en la que vivimos llegara a comportarse de esa manera. Esto lo cuento porque me aptece, no es ningún tip, aunque si no ves la televisión habitual tipo Supervivientes y ese tipo de programas, aparte de no llenar el mundo de basura, tampoco llenas tu cabeza, créeme, es importante.
– Fregar los platos. No dejar los platos de un día para otro hace que la comida no se reseque y no tengas que utilizar más agua y más detergente.

Una vida healthy no es incompatible con esto. ¡Burger!

23.00h. Desmaquillar
– Desmaquillante casero de aceite de coco, arcilla verde y esencia de árbol de té. Lo echo en la piel con agua, lo dejo un poquito y lo retiro con un disco desmaquillante reutilizable.
– Lavo el disco con jabón para lavar que tengo en la jabonera y queda perfecto

Discos desmaquillantes reutilizables y desmaquillante casero muy eficiente

23.30h. A dormir
– Al final me lio y no suelo estar a estar horas en la cama, pero dentro de que es tardísimo, sería lo ideal
– Leer un ratito y desconectar del movil sería un logro, pero me quedo viendo instagram stories…

¡Que lo último que vea tu mente te aporte algo!

¿Te has dado cuenta de la gran cantidad de acciones que puedes llevar a cabo a lo largo de tu día para contribuir a disminuir plásticos, basura y en general para mejorar el mundo? ¿Te imaginas lo que lograrías en una semana? ¿Y a lo largo de un año?

Te propongo que elijas 3 de estas acciones y las lleves a cabo sin excepción, en menos de un mes serán un hábito y poco a poco irás aumentando  y consiguiendo mucho más. ¿Cuáles eliges?

 

 

Mi Minimalismo

Mi Minimalismo

Lejos de considerarme un ejemplo de minimalismo (sólo hay que ver mi armario o las paredes de mi salón), hace tiempo que quería escribir este post para contaros mi minimalismo, pues, leyendo sobro ello y mirando instagram he llegado a la conclusión de:

  1. Marie Kondo no es minimalista y yo estaba muy confundida
  2. En muchos casos, parece una competición de quien saca mas bolsas de basura cada sábado

Pues bien, hasta hace unos meses tenía una idea errónea sobre el método Konmarie. Después de leer La Magia del Orden de Marie Kondo, he llegado a la conclusión de que no soy de libros de autoayuda, ea, ya lo he dicho. Y eso es lo que me ha parecido. Bromas aparte, seguro que es un libro genial y a muchas personas ayuda a liberar sus espacios, ordenarlos y dar sentido a su vida. Pero es que a mi eso de sentir el alma de las cosas, hablarle a un zapato, despedirlo, darle las gracias… es que ya sólo escribiendo sobre ello me entra la risa (por favor, que nadie se me rebote por aquí, que es sólo una opinión).

Mi cajón de camisetas con su famosa doblez, con eso si me quedo, me parece práctico para ver toda la ropa

Otra de las premisas del libro es quedarte con lo que te hace feliz. Pues.. a ver, por un lado, hay objetos que me traen recuerdos, los guardo aunque no los utilice porque me recuerdan a la persona que me los regaló… pero desde que empecé en este mundo del reducir y reusar, mi principal objetivo es no basar mi felicidad en cosas. Ese era mi problema cuando compraba cantidades de ropa cada verano, pensaba que eso me hacía más feliz, y cuando descubres que no, te liberas de ese consumismo y empiezas a dar sentido a otras cosas. Si Marie Konndo se refiere a la felicidad que te aportan los objetos que ya tienes, para considerar si te lo quedas o lo tiras.. pues no he desarrollado una relación emocional con el cazo que tengo en la cocina, pero me lo quedo porque lo necesito para echarme la sopa.

Sé que es un análisis del libro muy vacío, pero es que soy muy poco profunda cuando arreglo los armarios y antes de leerlo tenía otra concepción de la autora, y ese ha sido el error, error mio que conste, porque ¿Alguien más por aquí relacionaba minimalismo y Marie Kondo? Para Marie Kondo, todo lo que no te aporte felicidad, lo debes tirar a la basura. Así, sin más. Aprieta tu camiseta contra tu pecho y si no sientes su alma, a la basura, que ya te comprarás una nueva, la doblarás perfectamente y cuando te canses de ella y no te aporte felicidad, a la basura de nuevo. Hombre, Marie Kondo, yo esperaba algo de relación con el consumismo, pues no.

Si habéis leído el libro me gustaría que me comentarais si estáis de acuerdo con esto: “creo que es un buen libro para alguien que empiece de cero, sin mucho conocimiento de lo que es el minimalismo, el zero waste, el rechazar o el disminuir el consumo. Seguramente ayuda a poner orden en tu vida y si sigues investigando, puedas llegar a dar otros valores a ese orden y comenzar un camino para reducir tu consumo y tus cosas por otras razones, no sólo por querer tener ordenados tus cajones. Pero en mi caso, leer el libro hace unos meses, cuando mi objetivo es reducir el consumo por razones ecológicas y éticas, ha sido un poco decepcionante por no encontrar los valores que yo considero básicos cuando decides reducir”.

Entonces, ¿que es el minimalismo? Yo lo definiría de una forma muy general, reducir tus cosas a lo que necesites, a lo que te gusta, y añadiendo algo básico, el rechazo al consumismo, que no al consumo.
Para llegar a esto, hay que comprender tres cosas:

– la felicidad no se alcanza a través de las cosas
– tu vida no se basa en lo que tienes, sino en las experiencias que vives
– y lo más importante, tienes que querer este cambio y llevar asociadas razones que vayan más allá de la estética

Lo que quiero dejar claro, es que el minimalismo es algo personal, y cada uno sabe que es lo que puede eliminar de su vida, pero por si ayuda, yo he seguido estos pasos:

  1. Adiós consumismo: Para mi, este paso es el principal. Analiza en qué ámbitos compras por encima de tus posibilidades y por encima de las posibilidades del planeta. En mi caso, era en muchos ámbitos: ropa, decoración, beauty, a veces tecnología, incluso en la lista de la compra… Solución: hice listas de todos esos ámbitos (armario cápsula, potingues hechos por mi, menú en la nevera…) y me propuse seguirlos sin excepciones durante varios meses. Yo tenía una intención de cambio (pero en muchos casos con eso no basta) así que fue mi conducta la que fue cambiando mi pensamiento. Tenemos una presión estética que nos llega a través de los medios de comunicación. Nuestra ropa, nuestra casa, la comida… está basada en unos estándares que nos han inculcado como lógicos, y que debemos alcanzar para ser felices. La principal lucha, es contra esos estándares.
  2. Elimina lo que no necesitas: pero con cabeza. He leído en muchos blogs lo de “si no lo has utilizado en un año, lo eliminas”. En todas estas frases, siempre veo matices. Por ejemplo, si tienes 6 pares de sandalias, y dos no las has utilizado en un año, vale, quizás debas donarlas (reciclarlas o venderlas); pero si tienes una chaqueta que utilizas en entrevistas de trabajo por ejemplo, y no la has utilizado en un año, quédate con ella, posiblemente la vuelvas a necesitar en un futuro y acabes comprando otra si te deshaces de ella.
    En este apartado, es donde propongo el reto de un mes reduciendo espacios de tu casa. Creo que es mucho mas llevadero, y pensarás más si lo necesitas o no, analizando ciertos espacios cada día, que haciendo un zafarrancho enorme un sábado. Un día el armario, otro los zapatos, otro la mesita de noche, el frigo, una estantería, el armario de la cocina… Acumulamos tantísimo en tantos sitios, que seguro algo se puede reducir de cada espacio. Pero si el día que te pones a reducir tu salón, descubres que no hay nada que puedas desechar, no te agobies, no hay ningún problema, esto no es una moda en la que haya tener un salón estilo nórdico con un sillón, una mesa y una silla.
  3. Quédate con lo que te gusta: olvídate de esa competición que parece haber entre gurús minimalistas por ver quien saca mas bolsas llenas de cosas, quién se queda con el salón mas despejado, quien tiene menos de 50 cosas en su casa… ¡Yo no tengo ni menos de 50 cosas en mi bolso! Obviamente es una exageración, pero para mi ser minimalista no es eso, para mi ser minimalista es quedarme con lo que yo considero básico, con lo que me gusta y resistir la tentación de ir aumentando las posesiones físicas.
    No te marques tener un número de cosas, no te pongas como loco a eliminar posesiones que luego echarás de menos, no te sientas culpable por coleccionar muñecos, o imanes, o lo que sea. Da un valor real a las cosas,
  4. Deja de consumir información innecesaria: esencial. Y con información me refiero a que dejes de mirar blogs de moda, instagrams de decoración, recetas imposibles con ingredientes casi mágicos, revistas en general… Al final, todo este tipo de “información” no hace otra cosa más que aumentar tus necesidades de consumo y hacerte creer que son cosas básicas para la vida. Cuántas veces has dicho: !!es que lo necesito¡¡ ¿Cómo que lo necesitas? Analiza esa frase antes de comprar. Deja reposar esa idea varios días. ¿Sigues vivo después de varios días sin ello? Pues no lo necesitas. Y también me refiero al mundo zerowaste, no estamos exentos de consumismo por aquí… ¿Quién no ha sentido la necesidad en algún momento de llenar su armario con botes de cristal de Mason Jars? ¿O de comprarse una pajita metálica cuando en su vida ha bebido con pajita? Pues yo si, y es que veo algunas fotos tan bonitas, con unas despensas tan ordenadas.. que mi bote de aceitunas lleno de fideos no me parece suficiente. Resistir a esas tentaciones también es ser minimalista.
  5. Conviértelo en un reto personal, en un reto duradero: puedes seguir este reto durante toda tu vida poniendo en práctica diferentes acciones que, en mi caso por ejemplo, he ido aprendiendo durante este año. Rechazar, Reusar, Reciclar, Reparar, Repensar, Rediseñar… me considero minimalista cuando acudo a todas estas R antes de tomar cualquier decisión sobre un objeto, y principalmente antes de acudir a comprar algo nuevo.

Puedes ser minimalista en todos los aspectos y espacios de tu vida, desde lo más glamouroso, como el armario de la ropa, hasta lo menos, como el armario de los productos de limpieza:

Mi reto principal este año respecto a la ropa era no comprar nada y aprovechar al máximo la que tengo desde hace años. Lo llevo muy bien, y es que como podéis ver, tengo multitud de camisetas

 

El minimalismo en la cocina es muy importante, ajustar tu lista de la compra a un menú para evitar compras por impulso de productos poco recomendables, y para evitar que la comida se ponga mala

Los mínimos plásticos posibles comprando a granel y aprovechando los botes de las conservas

Camisetas viejas reutilizadas como trapos, limpiatodo hecho por mi, detergente a granel, jabón…

Y esto es solo una pequeña muestra de las cosas que acumulo por mi casa, y sí, me considero minimalista

 

¿Os animáis a ser minimalistas? ¿Te unes al reto de reducir cada día una parte de tu casa? ¡¡Yo me voy directa al cajón de las bragas!!

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