¿Es más sano lo ecológico? ¿Ciencia o dinerillo?

¿Es más sano lo ecológico? ¿Ciencia o dinerillo?

Holiii! ¡Cuánto tiempo! Es verdad, soy una vaga.. No es que haya estado especialmente liada, o que tuviera un proyecto entre manos.. es que tampoco tenía mucho que contar, soy una persona muy mundana, que no ha hecho especiales avances en el zero waste, que lleva casi un año sin comprar ropa, que se supone debe estudiar, y que comparto más cosas a través de Instagram que es más directo y rápido, pero bueno, llevo desde hace unos días dándole vueltas a un tema, y me he puesto a investigarlo y he dicho, ¡esto se merece un post!

Vamos a ello.. pero antes, quiero aclarar que como dicen por ahí “no soi cientifika” y lo que he hecho es reunir una serie de estudios a favor y en contra del tema que vamos a tratar y lo voy a intentar exponer de forma imparcial. Lo único que puedo aportar es acortaros tiempo de investigación, pues ya muestro por aquí las conclusiones de los estudios, legislación, drama y algún chascarrillo.

Quiero empezar también diciendo, que en muchas ocasiones no investigo seriamente, con estudios a favor y en contra, todo lo que hago en mi vida. Sería lo ideal, pero muchas veces por vaga y otras, porque no me llego a plantear que pueda estar equivocada, realizo acciones que podrían no estar justificadas con evidencia científica. Sin quitar importancia a lo que digo (e incidir en que debemos investigar más), en ocasiones me guío por personas que son un referente en su campo y para mí por lo que comparten, y no le doy muchas mas vueltas. No estoy diciendo que salga Dulceida hablando de nutrición y de los beneficios de hacer cinco comidas al día; estoy diciendo que salga Aitor Sánchez de Mi Dieta Cojea, que ha basado sus conclusiones en estudios científicos (que nombra!), y sí, para mi es una persona referente en su campo y me creo lo que cuenta (pero en realidad no es un dogma de fe, se basa en hechos y no le corrompen las marcas). ¿A nadie más le pasa?

Contaba esto porque hasta hace un tiempo, creía “a pies juntillas” los beneficios de una alimentación con denominación ecológica. ¿Por moda? Rotundamente NO, no me gusta que se denomine moda a algo que he estado realizando pensando que me beneficiaba en la salud y beneficiaba al planeta, y que personas a las que leo y sigo y me parecen que hacen un buen trabajo, defienden sus beneficios.   Y creo que como yo, muchas más personas. Pero desde hacía tiempo había estado bastante confundida al respecto ya que cada vez encontraba más personas defendiendo lo contrario, y este Tweet desató mis ganas de ponerme a investigar:

El tweet de la discordia. Al contrario de lo que he leído estos días en Instagram, para nada creo que sea un irresponsable por compartir de esta forma su pensamiento. En estos momentos, hay una serie de nutricionistas (y otros profesionales en otros ámbitos) que se han propuesto desmentir mitos y creencias muy arraigadas a base de estudios científicos y comparten las conclusiones en sus blogs. Y esto para mi es muy importante, no los compran las marcas.

 

¿Qué es que un producto sea ecológico? Pues yo creo que no lo sabe ni quien inventó el sello, porque es taaaan amplio y confuso que te quedas igual cuando acabas de leerlo. Lo puedes consultar aquí: Reglamento europeo de producción ecológica:

Pero si te da pereza leer 50 páginas, te lo resumo, la producción ecológica se basa en unos principios: – diseño y gestión adecuada de procesos biológicos basados en sistemas ecológicos que utilicen recursos naturales propios (organismos vivos y métodos de producción mecánicos, explotación sostenible de peca; basados en medidas preventivas); – restricción del recurso a medios externos (medios procedentes de producción ecológica, sustancias naturales o derivadas de sustancias naturales, fertilizantes minerales de baja solubilidad); – estricta limitación de medios de síntesis a casos excepcionales. ¿Cómo te quedas? Te suena un poco a chino como a mi, ¿no?
Pues tal y como explica Aitor Sánchez, en su artículo, Alimentos Ecológicos, ¿dan y garantizan lo que prometen? Todo ese batiburrillo de la definición anterior, lo que muestra principalmente es un problema de legislación con normas que no se llevan a la realidad y que no garantizan que los alimentos ecológicos: – tengan más nutrientes – mejor sabor – mayor seguridad alimentaria – menor impacto ambiental.

Sello de producción ecológica europeo

Bueno, si tu mundo se está desmoronando poco a poco, vamos a leer las conclusiones de un estudio realizado para responder a esta pregunta ¿Salud y producto ecológico van de la mano? En este estudio publicado en la resvista British Journal of Nutrition en 2014, concluye que los alimentos ecológicos tienen mayores cantidades de antioxidantes; que la leche y la carne tienen mayores niveles de ácidos grasos omega3; y que los cultivos ecológicos tienen niveles más bajos de metales pesados tóxicos como el cadmio, el plomo y el mercurio.
Hasta aquí, podríamos pensar que merece la pena un alimento ecológico frente a uno no ecológico. Pero si seguimos leyendo encontramos que una de las entidades que financió el estudio fue la organización a favor de la agricultura ecológica Sheepdrove Trust, por lo que me hace dudar de que esos resultados sean totalmente imparciales..
Apoyando esta idea encontramos también los estudios de Maria Dolores Raigón, Doctora en Ingeniería Agrónoma en la Universidad Politécnica de Valencia y Presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica. Basándose en estudios bromatológicos (estudios de la composición de los alimentos), concluye que los alimentos ecológicos contienen mayor cantidad de proteínas, vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes. Este tipo de estudios, se centra en analizar la composición de los alimentos, pero no se puede extrapolar a que sean mas beneficiosos para la salud.

Hasta aquí y si queréis buscar más estudios a favor, hay muchos, podemos pensar que los alimentos ecológicos proporcionen más nutrientes que los no ecológicos, ¿Pero en qué medida? ¿Son cantidades significativas?
En un estudio publicado en 2009 en The American Journal of Clinical Nutrition (este estudio concluye tras una revisión de 55 artículos), se concluye que “no hay evidencia de mejora para la salud entre alimentos ecológicos y no ecológicos”. Esto es porque todos esos nutrientes los encontramos también en una dieta equilibrada consumiendo alimentos no ecológicos. Y el London School of Hygiene Tropical Medicine concluyó en una investigación de 2010 que “no existe certeza sobre los beneficios nutricionales de consumir alimentos orgánicos”.
Dejando a un lado los aspectos nutricionales, debemos pensar que en la salud también influye otros productos que llegan a nuestro cuerpo a través de los alimenos.. ¿Los productos químicos de los alimentos afectan a nuestra salud?
La EFSA, Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos, concluye en un estudio publicado en 2014, que los alimentos no ecológicos superaban en un 4% el límite máximo de residuos y los ecológicos bajaban hasta el 1,3%. También concluye que todos los alimentos que llegan a nuestras casas son totalmente seguros, ya que si llega algún residuo, no es relevante para la salud.
Bueno, vale, pero, ¿la EFSA es imparcial? (Yo ya me pregunto si hay algo en este mundo que lo sea y que no responda a intereses económicos..), pues digamos que tampoco lo es totalmente ya que según un informe publicado por la organización Corporate Europe Observatory, el 46% de los científicos que forman la organización tienen algún tipo de relación e interés con las empresas alimentarias o agrícolas que están investigando. Es decir, que reciben dinerillo de las empresas o que pertenecen a esas empresas recibiendo financiación.

¿Podemos entonces relacionar producto ecológico y salud? Ñeee, voy a llorar, pero YO me voy decantando hacia el no. Y vuelvo a citar a Aitor Sánchez en su anterior artículo. ¿Es mejor lo orgánico que lo sintético? No siempre, pues “ las características de una molécula o especie química no dependen del origen, sino de las características estructurales”. Vamos, que centrándome estrictamente en valores nutricionales, consigo lo mismo tomando una pera ECO que una pera no ECO. Vale, hasta aquí me quedan claras algunas cosas, y acepto que no influyan en la salud, entendiendo salud como “mejores valores nutricionales”. Pero, los herbicidas y pesticidas que llegan a nuestro cuerpo supongo yo que sí influyen en la salud, y aunque la información que he encontrado a favor y en contra no me aclara nada.. YO me decanto hacia el si.

Dejando a un lado la salud, ¿Es mejor un producto ecológico por lo que supone para el medio ambiente y los animales? Pues os vuelvo a resumir lo que dice la legislación al respecto: – el mantenimiento y aumento de la vida y la fertilidad natural del suelo, la estabilidad y la biodiversidad del suelo, – la reducción al mínimo del uso de recursos no renovables y de medios de producción ajenos a la explotación, – el reciclaje de los desechos y los subproductos de origen vegetal y animal como recursos para la producción agrícola y ganadera, – ecológico local y regional al adoptar las decisiones sobre producción, – el mantenimiento de la salud animal mediante el fortalecimiento de las defensas inmunológicas naturales del animales, – el mantenimiento de la salud de los vegetales mediante medidas preventivas, como la elección de especies y variedades apropiadas que resistan a los parásitos y a las enfermedades, las rotaciones apropiadas de cultivos, – el mantenimiento de un nivel elevado de bienestar animal que respete las necesidades propias de cada especie, – la alimentación del ganado con pienso ecológico compuesto de ingredientes procedentes de la agricultura ecológica y sustancias no agrarias naturales, – la aplicación de prácticas ganaderas que mejoren el sistema inmunitario y refuercen las defensas naturales contra las enfermedades, con inclusión de ejercicio regular y acceso a zonas al aire libre y a zonas de pastos, si procede.
En este sentido es donde tengo más dudas y me sincero, ¿de verdad viven mejor las vacas ecológicas que las que no? ¿Sufre menos una mamá vaca en una explotación ecológica que en una explotación al uso? Lo dudo, pero he querido creerlo porque tomo lácteos ecológicos y así me resulta más fácil olvidarme que la explotación sigue siendo la misma y que esa leche no es mía, es de un becerro. Y en otro sentido, ¿habla el reglamento de disminuir la producción? Para nada.
Por otro lado, la legislación no hace mención de los recursos, energía, huella de carbono para trasladar por ejemplo, un aguacate ecológico que se trae desde Perú. Si ha recorrido miles de km, ¿sigue siendo ecológico?
¿Sufre menos el suelo y su fertilidad con productos orgánicos en vez de químicos? Seguramente, y habrá excepciones claro está, pero esto es algo que tendría que investigar más, y me lo guardo para otro post.

Creo que ya he dado bastante la chapa con diferentes estudios y conclusiones, y no puedo concluir con nada en concreto. A modo personal, si que creo que muchas persona somos “víctimas” de un sistema económico que hace negocio de cualquier aspecto y se aprovecha de las buenas intenciones que podemos tener. Pero ahí estamos nosotros para investigar y tomar decisiones. ¿Se pueden hacer afirmaciones tan contundentes como la expresada en el Tweet de arriba? Claro que sí, estamos en un país con libertad de expresión para opinar sobre comida, pero que tenga cuidado porque no me extrañaría que se convirtiera en un tema perseguido ya que critica a un lobby que da mucho dinero. Me refiero a que lo ecológico, en muchos casos es un sello que hay que comprar para que aparezca en un producto. Y al final aparece en una hamburguesa ultraprocesada pero ecológica, como en un brócoli. Bromas a parte, me parece un Tweet correcto (que obviamente busca crear polémica y debate, y también creo que busca hacer que la gente piense, y ganar y perder seguidores) ya que está basado en estudios que corroboran esa afirmación. ¿Qué sea la única verdad? No estoy tan segura.

Si lo que quieres es saber mi opinión y que entremos en detalles y que me moje:

  • Claro que me preocupa el tema de estar consumiendo productos tóxicos a través de los alimentos, pero después de haber leído toda esta información, no creo que los productos ecológicos sean la panacea en cuanto a salud.
  • Creo que es más ecológico tomar un kiwi de Valencia que uno de Perú con el sello ECO.
  • Creo que centrándome estrictamente en valores nutricionales, sigues una buena dieta si tomas abundancia de productos vegetales ecológicos y no ecológicos.
  • Creo que negar que muchos de los productos con los que se controlan plagas y los antibióticos con los que se tratan a los animales en las granjas, “no son relevantes para la salud”, es un error. Y más, si las personas que realizan esos estudios tienen intereses económicos en los resultados.
  • No quiero negar el progreso ni los beneficios que algunos productos sintéticos pueden tener para nuestra vida y para nuestra salud.
  • En cuanto a las explotaciones animales, puede que hasta merezca un post profundizando más en el tema (carne, leche y huevos ECO). Pero la explotación de animales en sí, ya es 0% ecológico, por muy ecológicos que sean sus piensos y sus pastos.
  • Creo que el “producto ecológico” se ha prostituido cuando llegas al lineal de Lidl y encuentras multitud de productos ultraprocesados, etiquetados con el sello ECO. Es decir, es un negocio.
  • Creo que como consumidores tenemos mucho poder y debemos apoyar la producción ecológica. Pero exigiendo que se modifique el Reglamento, se aclaren conceptos y se cumpla lo que se propone. Que la verdadera agricultura (y ganadería) ecológica conlleve una mejora del medio ambiente y la salud y que no sea un únicamente un sello vendido al mejor postor.
  • Creo que no sé muy bien lo que creo, seguiré investigando.

 

Referencias:
www.cambridge.org
www.vitonica.com
–  Mi dieta Cojea, Aitor Sánchez
 British Journal of Nutrition
 www.scientiablog.com

24 horas de tips

24 horas de tips

¡Buenos días por la mañana! Hoy publico bastante temprano, ya que, como una blogger del panorama actual, voy a hablar de como aplico consejos para reducir plásticos, como ser más eco, más sostenible y como lo hago en mi día a día, bueno, concretamente a mi día. ¡24 horas conmigo!

Si tienes instagram, lo voy a ir publicando todo en stories para que sea más dinámico, pero os dejo aquí resumidos mis 24 horas, para que podamos ver que no es tan difícil contribuir a disminuir residuos, que no llevo a cabo retos dificilísimos y que tu también puedes ponerlos en práctica.
Como os he dicho, es un día real, por lo que faltarán muchas cosas que suelo poner en práctica en otros momentos, y también mostraré mis fails.

07:30h. Hora de levantarse, aunque normalmente lo alargo hasta las 08:00h…
– Café de cafetera italiana, nada de cápsulas. El café es un producto que suele venir de lejos y en plástico. Encontrar café fairtrade sin plástico es complicado, por lo que aquí nosotros priorizamos que sea de comercio justo.
– Aunque a veces caen galletas, esta semana estamos desayunando tostadas, las compro en mi bolsa de tela y las congelo en bolsas de plástico que reutilizo continuamente.

O también puedes hacer pan, y así controlar los ingredientes

08:00h. Ducha
– Recojo el agua fría en este barreño y después la reutilizo para tirar de la cadena, regar plantas o llenar el cubo de la fregona
– Ducha no muy larga y agua no muy caliente sería lo ideal, aquí fallo en las dos casos
– Jabón en pastilla y champú en bote grande y marca que no testa en animales. Por ahora, sigo en la búsqueda de un champú en pastilla que me dure un poco más
– Si te quieres depilar, cuchilla reutilizable
– En verano no me suelo secar el pelo
– Me lavo los dientes con cepillo de dientes de bambú y pasta de dientes de aceite de coco hecha por mi.

Pasta de dientes casera

08:20h. ¡A vestirse!
– Armario cápsula y tener poco tiempo son dos conceptos que “casan” perfectamente. Abro el armario y como no hay cantidades ingentes de ropa donde elegir, lo decido rápido. No contribuyo a la industria del fast fashion porque no compro ropa de este tipo. Esto es una gran avance.

La totalidad de mis camisetas

08:30h. Paseo con Nota
– Utilizo bolsas biodegradables, ya que como os conté en el post de “reducir plásticos con animales”, no me parece bien tirar un papel de propaganda que no vaya bien envuelto en una papelera que no tenga bolsa.. Suelo llevar también papel y si veo que la papelera tiene bolsa, como las que hay en el parque, recojo la caca con la propaganda.

Siempre que tengas oportunidad, utiliza un papel de propaganda para recoger cacas

09:00h. Madre mía, tengo que ponerme a estudiar antes…
– Sigo utilizando bolis que tengo por casa de propaganda, pero ya me quedan solo 3, por lo que estoy buscando alternativas más eco (y más baratas que una pluma).
– Lápices de colores para subrayar
– Botella de agua reutilizable: cuando acabo de estudiar, echo el agua sobrante en la planta de la habitación
– Me distraigo, me distraigo, me distraigo… esto no es un tip, pero era para que lo supierais..
– Como estoy con alergia, sé que voy a utilizar bastantes pañuelos, de tela a ser posible

Paso a paso en el material escolar

12:45h. Como a la misma hora que los bebés.
– La comida suele estar preparada ya que hacemos Batchcooking los domingos. Ahorras tiempo, dinero y residuos
– La comida sin animales es un gran tip para ser más sostenible. Preparamos comidas muy sencillas, con abundancia de verduras y legumbres.
– Servilleta y mantel de tela. Hace mucho tiempo que en casa no entran otro tipo de servilletas ni papel de cocina. Se puede perfectamente vivir sin ello.
– Para fregar, luffa o esponja vegetal y detergente mezclado con agua en un dosificador
– Durante la comida veo Friends, veo esta serie en bucle. ¿A alguien más le pasa? Alberto está preocupado…

El Batchcooking te ayuda, sé amigo del batchcooking

13.45h. Me voy al trabajo en transporte público.
(Aquí hago un “break” y reivindico que si, que ojalá más gente utilizara el transporte público para reducir emisiones de CO2, pero, ¿Sabéis cuánto cuesta mi abono transporte? 72 euros. Esto de público no tiene nada. Mucha gente utiliza el coche porque le sale más barato y lo entiendo perfectamente. 72 euros es un pedazo de timo que aumenta su precio cada dos por tres).

Precios asequibles por favor

15.00h. Trabajo
– Suelo compartir mucho mi estilo de vida y mis compañeros dan fe de ello… Sé pedante, yo lo soy
– Si tienes oportunidad de utilizar menos papel, ¡hazlo! Yo imprimo poquísimo; si tengo que decir algo a algún compañero envío un email o reutilizo los post-it que me han dejado con algún mensaje
– Pero la papelera de mi zona un día normal está llena de botellas, latas, papeles.. Ya les he dicho que en la zona del comedor hay contenedor de plásticos y que si no nos ponen un contenedor en nuestra sala, que se lleven a su casa las botellas que utilicen. Ni caso. Y eso que es gente joven.. Si, estoy hablando de vosotras, a ver si lo ponéis en práctica.
– Jamás compro en una máquina de vending: tengo mi botella reutilizable que relleno del grifo y me traigo fruta en un taper, o frutos secos (que a veces compro en plástico, este suele ser un fail habitual), o chocolate negro (otra de las cosas que para mi, prima que sea de comercio justo)

¡Merienda!

20.30h. Vuelta con Nota y alguna compra de última hora
– Siempre llevo alguna bolsa de tela por si necesitamos algo de fruta o verdura para la cena. Solemos comprar en la frutería del barrio, pero si ya está cerrada a estas horas, igualmente compro en cualquier super con mis bolsas. Nunca me han dicho nada, todo lo contrario, lo ven muy positivo.

Una o dos bolsas bien dobladas, ocupan poco

21.30h. Lavadora
– Detergente comprado a granel y vinagre como suavizante
– Lavadora bien cargada y programa corto (dura 20 minutos). La ropa sale limpia

22.00h. Cena
– Al igual que la comida, la cena suele estar hecha, lo que nos evita acudir a comida precocinada nada sana y normalmente envuelta en plástico
– Cenamos viendo alguna serie, en estos momentos The Handmaid´s Tale (El cuento de la criada). Me encanta esta serie y a la vez me da miedo porque no me extrañaría que la sociedad en la que vivimos llegara a comportarse de esa manera. Esto lo cuento porque me aptece, no es ningún tip, aunque si no ves la televisión habitual tipo Supervivientes y ese tipo de programas, aparte de no llenar el mundo de basura, tampoco llenas tu cabeza, créeme, es importante.
– Fregar los platos. No dejar los platos de un día para otro hace que la comida no se reseque y no tengas que utilizar más agua y más detergente.

Una vida healthy no es incompatible con esto. ¡Burger!

23.00h. Desmaquillar
– Desmaquillante casero de aceite de coco, arcilla verde y esencia de árbol de té. Lo echo en la piel con agua, lo dejo un poquito y lo retiro con un disco desmaquillante reutilizable.
– Lavo el disco con jabón para lavar que tengo en la jabonera y queda perfecto

Discos desmaquillantes reutilizables y desmaquillante casero muy eficiente

23.30h. A dormir
– Al final me lio y no suelo estar a estar horas en la cama, pero dentro de que es tardísimo, sería lo ideal
– Leer un ratito y desconectar del movil sería un logro, pero me quedo viendo instagram stories…

¡Que lo último que vea tu mente te aporte algo!

¿Te has dado cuenta de la gran cantidad de acciones que puedes llevar a cabo a lo largo de tu día para contribuir a disminuir plásticos, basura y en general para mejorar el mundo? ¿Te imaginas lo que lograrías en una semana? ¿Y a lo largo de un año?

Te propongo que elijas 3 de estas acciones y las lleves a cabo sin excepción, en menos de un mes serán un hábito y poco a poco irás aumentando  y consiguiendo mucho más. ¿Cuáles eliges?

 

 

Mi Minimalismo

Mi Minimalismo

Lejos de considerarme un ejemplo de minimalismo (sólo hay que ver mi armario o las paredes de mi salón), hace tiempo que quería escribir este post para contaros mi minimalismo, pues, leyendo sobro ello y mirando instagram he llegado a la conclusión de:

  1. Marie Kondo no es minimalista y yo estaba muy confundida
  2. En muchos casos, parece una competición de quien saca mas bolsas de basura cada sábado

Pues bien, hasta hace unos meses tenía una idea errónea sobre el método Konmarie. Después de leer La Magia del Orden de Marie Kondo, he llegado a la conclusión de que no soy de libros de autoayuda, ea, ya lo he dicho. Y eso es lo que me ha parecido. Bromas aparte, seguro que es un libro genial y a muchas personas ayuda a liberar sus espacios, ordenarlos y dar sentido a su vida. Pero es que a mi eso de sentir el alma de las cosas, hablarle a un zapato, despedirlo, darle las gracias… es que ya sólo escribiendo sobre ello me entra la risa (por favor, que nadie se me rebote por aquí, que es sólo una opinión).

Mi cajón de camisetas con su famosa doblez, con eso si me quedo, me parece práctico para ver toda la ropa

Otra de las premisas del libro es quedarte con lo que te hace feliz. Pues.. a ver, por un lado, hay objetos que me traen recuerdos, los guardo aunque no los utilice porque me recuerdan a la persona que me los regaló… pero desde que empecé en este mundo del reducir y reusar, mi principal objetivo es no basar mi felicidad en cosas. Ese era mi problema cuando compraba cantidades de ropa cada verano, pensaba que eso me hacía más feliz, y cuando descubres que no, te liberas de ese consumismo y empiezas a dar sentido a otras cosas. Si Marie Konndo se refiere a la felicidad que te aportan los objetos que ya tienes, para considerar si te lo quedas o lo tiras.. pues no he desarrollado una relación emocional con el cazo que tengo en la cocina, pero me lo quedo porque lo necesito para echarme la sopa.

Sé que es un análisis del libro muy vacío, pero es que soy muy poco profunda cuando arreglo los armarios y antes de leerlo tenía otra concepción de la autora, y ese ha sido el error, error mio que conste, porque ¿Alguien más por aquí relacionaba minimalismo y Marie Kondo? Para Marie Kondo, todo lo que no te aporte felicidad, lo debes tirar a la basura. Así, sin más. Aprieta tu camiseta contra tu pecho y si no sientes su alma, a la basura, que ya te comprarás una nueva, la doblarás perfectamente y cuando te canses de ella y no te aporte felicidad, a la basura de nuevo. Hombre, Marie Kondo, yo esperaba algo de relación con el consumismo, pues no.

Si habéis leído el libro me gustaría que me comentarais si estáis de acuerdo con esto: “creo que es un buen libro para alguien que empiece de cero, sin mucho conocimiento de lo que es el minimalismo, el zero waste, el rechazar o el disminuir el consumo. Seguramente ayuda a poner orden en tu vida y si sigues investigando, puedas llegar a dar otros valores a ese orden y comenzar un camino para reducir tu consumo y tus cosas por otras razones, no sólo por querer tener ordenados tus cajones. Pero en mi caso, leer el libro hace unos meses, cuando mi objetivo es reducir el consumo por razones ecológicas y éticas, ha sido un poco decepcionante por no encontrar los valores que yo considero básicos cuando decides reducir”.

Entonces, ¿que es el minimalismo? Yo lo definiría de una forma muy general, reducir tus cosas a lo que necesites, a lo que te gusta, y añadiendo algo básico, el rechazo al consumismo, que no al consumo.
Para llegar a esto, hay que comprender tres cosas:

– la felicidad no se alcanza a través de las cosas
– tu vida no se basa en lo que tienes, sino en las experiencias que vives
– y lo más importante, tienes que querer este cambio y llevar asociadas razones que vayan más allá de la estética

Lo que quiero dejar claro, es que el minimalismo es algo personal, y cada uno sabe que es lo que puede eliminar de su vida, pero por si ayuda, yo he seguido estos pasos:

  1. Adiós consumismo: Para mi, este paso es el principal. Analiza en qué ámbitos compras por encima de tus posibilidades y por encima de las posibilidades del planeta. En mi caso, era en muchos ámbitos: ropa, decoración, beauty, a veces tecnología, incluso en la lista de la compra… Solución: hice listas de todos esos ámbitos (armario cápsula, potingues hechos por mi, menú en la nevera…) y me propuse seguirlos sin excepciones durante varios meses. Yo tenía una intención de cambio (pero en muchos casos con eso no basta) así que fue mi conducta la que fue cambiando mi pensamiento. Tenemos una presión estética que nos llega a través de los medios de comunicación. Nuestra ropa, nuestra casa, la comida… está basada en unos estándares que nos han inculcado como lógicos, y que debemos alcanzar para ser felices. La principal lucha, es contra esos estándares.
  2. Elimina lo que no necesitas: pero con cabeza. He leído en muchos blogs lo de “si no lo has utilizado en un año, lo eliminas”. En todas estas frases, siempre veo matices. Por ejemplo, si tienes 6 pares de sandalias, y dos no las has utilizado en un año, vale, quizás debas donarlas (reciclarlas o venderlas); pero si tienes una chaqueta que utilizas en entrevistas de trabajo por ejemplo, y no la has utilizado en un año, quédate con ella, posiblemente la vuelvas a necesitar en un futuro y acabes comprando otra si te deshaces de ella.
    En este apartado, es donde propongo el reto de un mes reduciendo espacios de tu casa. Creo que es mucho mas llevadero, y pensarás más si lo necesitas o no, analizando ciertos espacios cada día, que haciendo un zafarrancho enorme un sábado. Un día el armario, otro los zapatos, otro la mesita de noche, el frigo, una estantería, el armario de la cocina… Acumulamos tantísimo en tantos sitios, que seguro algo se puede reducir de cada espacio. Pero si el día que te pones a reducir tu salón, descubres que no hay nada que puedas desechar, no te agobies, no hay ningún problema, esto no es una moda en la que haya tener un salón estilo nórdico con un sillón, una mesa y una silla.
  3. Quédate con lo que te gusta: olvídate de esa competición que parece haber entre gurús minimalistas por ver quien saca mas bolsas llenas de cosas, quién se queda con el salón mas despejado, quien tiene menos de 50 cosas en su casa… ¡Yo no tengo ni menos de 50 cosas en mi bolso! Obviamente es una exageración, pero para mi ser minimalista no es eso, para mi ser minimalista es quedarme con lo que yo considero básico, con lo que me gusta y resistir la tentación de ir aumentando las posesiones físicas.
    No te marques tener un número de cosas, no te pongas como loco a eliminar posesiones que luego echarás de menos, no te sientas culpable por coleccionar muñecos, o imanes, o lo que sea. Da un valor real a las cosas,
  4. Deja de consumir información innecesaria: esencial. Y con información me refiero a que dejes de mirar blogs de moda, instagrams de decoración, recetas imposibles con ingredientes casi mágicos, revistas en general… Al final, todo este tipo de “información” no hace otra cosa más que aumentar tus necesidades de consumo y hacerte creer que son cosas básicas para la vida. Cuántas veces has dicho: !!es que lo necesito¡¡ ¿Cómo que lo necesitas? Analiza esa frase antes de comprar. Deja reposar esa idea varios días. ¿Sigues vivo después de varios días sin ello? Pues no lo necesitas. Y también me refiero al mundo zerowaste, no estamos exentos de consumismo por aquí… ¿Quién no ha sentido la necesidad en algún momento de llenar su armario con botes de cristal de Mason Jars? ¿O de comprarse una pajita metálica cuando en su vida ha bebido con pajita? Pues yo si, y es que veo algunas fotos tan bonitas, con unas despensas tan ordenadas.. que mi bote de aceitunas lleno de fideos no me parece suficiente. Resistir a esas tentaciones también es ser minimalista.
  5. Conviértelo en un reto personal, en un reto duradero: puedes seguir este reto durante toda tu vida poniendo en práctica diferentes acciones que, en mi caso por ejemplo, he ido aprendiendo durante este año. Rechazar, Reusar, Reciclar, Reparar, Repensar, Rediseñar… me considero minimalista cuando acudo a todas estas R antes de tomar cualquier decisión sobre un objeto, y principalmente antes de acudir a comprar algo nuevo.

Puedes ser minimalista en todos los aspectos y espacios de tu vida, desde lo más glamouroso, como el armario de la ropa, hasta lo menos, como el armario de los productos de limpieza:

Mi reto principal este año respecto a la ropa era no comprar nada y aprovechar al máximo la que tengo desde hace años. Lo llevo muy bien, y es que como podéis ver, tengo multitud de camisetas

 

El minimalismo en la cocina es muy importante, ajustar tu lista de la compra a un menú para evitar compras por impulso de productos poco recomendables, y para evitar que la comida se ponga mala

Los mínimos plásticos posibles comprando a granel y aprovechando los botes de las conservas

Camisetas viejas reutilizadas como trapos, limpiatodo hecho por mi, detergente a granel, jabón…

Y esto es solo una pequeña muestra de las cosas que acumulo por mi casa, y sí, me considero minimalista

 

¿Os animáis a ser minimalistas? ¿Te unes al reto de reducir cada día una parte de tu casa? ¡¡Yo me voy directa al cajón de las bragas!!

Tips para reducir plásticos con perretes

Tips para reducir plásticos con perretes

Nota me recomendó hacer un post sobre reducción de plásticos con animales y me pareció muy buena idea, y aunque no creo que venga a descubrir muchas cosas nuevas para nadie, dejo por aquí la recopilación de consejos que ayudan a reducir y eliminar plásticos que pueden generar nuestros perretes.

Pero antes…

… voy a reconocer que los animales que nos acompañan (mascotas los denominan, pero no me gusta, así que no utilizo esa palabra), también dejan una huella ecológica (millones de bolsas plásticas; agua, terreno y animales para producir su alimento…) enorme. Un estudio de la Universidad de California, comparte que los perros y gatos estadounidenses generan 64 millones de toneladas de dióxido de carbono al año y son responsables del 25% del impacto ambiental del consumo de carne en Estados Unidos. ¿Lo habías pensado alguna vez? Yo hasta que no me he puesto a escribir este post… no. ¿Me planteo dejar de tener perro? (no me gusta la frase “tener perro”, pero para que nos entendamos). La verdad es que no. ¿Me planteo pasar a mi perro a una dieta vegetariana? Desde luego que no, ya que no están recomendadas. Pero al igual que ha ocurrido con las personas, una de las soluciones puede ser encontrar una buena fuente de proteínas para nuestros amigos que no sea la animal.

¿Hay alguna forma de contribuir a no pronunciar esta huella animal? Si, la adopción. La huella de su alimentación y crecimiento seguirá existiendo, pero evitaremos otros muchos …. (menudo giro argumental he dado, ¿eh? Pero a parte de que pienso que la huella ambiental de adoptar un animal es mucho menor que la de ir a un criadero donde comprarlo, había que hablar de esto).

Cuando el animal llega a ti, seguro que se convierte casi en lo más preciado de tu vida. ¿Pero por qué no te planteas como estará su madre? ¿Los hermanos que no se han vendido? ¿En qué condiciones están? E incluso estando en las mejores condiciones higiénicas, veterinarias, de cuidado… ¿Es justo que el papel de una hembra en un criadero sea el de ser una máquina de parir? ¿Es justo que un animal viva toda su vida en una jaula? ¿A dónde crees que van los cachorros que se envían a las tiendas y que no son vendidos? Pues desgraciadamente, son sacrificados… piensa que ese cachorro no vendido podría haber sido el que has comprado, yo lo pienso con Nota y ¡¡me da muchísima pena!! (Aclaro que no compré a Nota).
Tomar la decisión de tener un animal, es una responsabilidad enorme, y comienza desde el momento en que decides como hacerlo. Si tomas la decisión de adoptar: dejas de apoyar una mafia, seguro que evitas que alguno de los cachorros sea sacrificado y le salvas la vida a un animal. ¡Ah! Y reduces la huella ambiental animal porque no has contribuido a la cría de varios cachorros con el consumo de agua, comida y recursos que eso supone. ¿Habéis visto? Tenía relación.

Hay una frase que me gusta mucho, “Hay más política en tu bolsa de la compra que en las urnas” y aquí también se puede aplicar. Si dejas de contribuir a la compra de animales, también estás lanzando un voto. Y no sólo eso, investiga y deja de comprar comida en tiendas de animales, donde vendan animales (parece un trabalenguas); o deja de ir al veterinario que te pone en contacto con criaderos para la compra de animales en vez de con un refugio; o deja de ir al veterinario que realiza las operaciones de quitar las uñas de los gatos o corte de las orejas… (creo que algunas de estas cosas ya están prohibidas, pero me entendéis). En fin, que tu consumo va a cambiar el mundo, pero mueve el culo que tampoco hay mucho tiempo.

Pues bueno, por fin hemos llegado al kit de la cuestión (reconozco que os he traído un poco engañados por el título y esto al final va a saber a poco, pero allá va: consejos plasticarianos perrunos (no me baso solo en mi hijo perruno, hay cosas que no puedo dejar de comprar), pero os cuento cosillas que se podrían hacer:

  • Comida a granel: aclaro que yo no la compro a granel ya que he leído diferentes opiniones al respecto. Las opiniones negativas se basan en que la comida de perros y gatos (se centran sobre todo en estos dos animales), tienen componentes cárnicos (el primer veterinario que tuvo Nota, era vegetariano, y no recomendaba comida vegetariana para perros, recomendaba homeopatía, pero vamos a dejarlo, madredelamorhermoso las vueltas que da la vida) que con el contacto con el aire y la humedad pueden alterar el producto, y no podemos controlar cuanto tiempo lleva abierto el saco. ¿Verdad o bulo generado por las marcas de comida envasada?
    Yo no he investigado lo suficiente, ya que Nota tiene algunas alergias y le damos una comida específica, la compramos en los sacos más grandes que encontramos y que luego reutilizamos como bolsa de los plásticos, !que dura más de tres semanas¡
  • Cacas: esto es de lo más sencillo de cambiar y hasta que no vi a Yurena de Ecoblog Nonoa con las bolsas de papel de periódico no caí en ello. Sigo utilizando bolsas, en Madrid las encuentras en las papeleras y son biodegradables. Pero utilizo también la publicidad que me dejan en el buzón. Suelo llevar de ambos, y si tengo papelera cerca con bolsa, utilizo papel, pero si la papelera no tiene bolsa, utilizo una bolsa, pues no se quien tendrá que vaciar o limpiar la papelera.
  • Ropa: cuando no tenía perro decía, “la gente que viste a sus perros está loca” JA! Están taaaaan monos con sus jerseys y sus abriguitos… Pero al igual que nuestra ropa contiene cantidad de plástico y a saber donde está hecha, la de ellos también y si lo intento controlar para mí, también para Nota. Aunque en la ropa que compro para mí suelo tener muchos aspectos en cuenta (donde está hecha, por quien, componentes..), si a Nota le tengo que comprar algo, primero busco en mi armario (la braga del cuello que ha llevado durante 5 años es de Alberto y el pañuelo que lleva ahora era mio) y sino en protectoras de animales que vendan ropa hecha por ellos o por otras personas para sacar fondos. Jerseys tejidos por miembros de las protectoras, chubasqueros hechos a mano o collares y arneses que les proporcionan un dinerillo son la mejor solución.
  • Juguetes: cuando Nota llegó a casa por primera vez (el 1 de Noviembre de 2012) nos volvimos un poco locos y esa Navidad, mi familia también se volvió loca del todo y le trajeron los Reyes un montón de regalos… Su favorito es una zanahoria de plástico que le regaló mi sobrina (que por cierto, es su madrina y está firmado) y con el resto de juguetes… casi no ha jugado. Es decir, que con una cosa basta y si en esa cosa, evitas que sea de plástico, mejor.
    En nuestro afán de querer hacer un perro inteligente y avispado cual Lasi, le compramos un Kong, que es como una especie de bola a la que se le mete comida dentro y el perro juega e intenta sacarla y es como un reto para ellos. Creo que es una buena alternativa ya que puede funcionar como bola para tirársela en el parque, de juguete inteligente (son los ipads de los perros) para que se entretenga y desarrolle su imaginación intentando sacar la comida y además, he encontrado una marca (Koaladoo), que los hace de caucho natural 100% biodegradable. ¡Y son muuuuy duraderos!
  • Medicinas: Os preguntaréis, ¿por qué pones aquí las medicinas si con ellas no se ahorran plásticos? Por una razón, he leído en los grupos de zerowaste de Facebook, comentarios sobre como utilizar esencias (aceite de árbol de té) y cosas así para evitar repeler pulgas, garrapatas y mosquitos de los animales, y personalmente, no estoy de acuerdo en evitar plásticos de esta forma. Estás exponiendo al animal a tener una enfermedad peor por la picadura de una garrapata, una enfermedad que generará muchísimo más plástico por la cantidad de pastillas, inyecciones o tratamientos que pueda conllevar.

¿Algún consejo más que puedas darme? 🙂

 

Semana del Fashion Revolution

Semana del Fashion Revolution

Con motivo de la celebración durante la semana del 23 al 29 de abril del movimiento Fashion Revolution, he decidido escribir un poquito sobre ello y hacer una pequeña entrevista a Andrea, empresaria de la Tienda de Moda Sostenible Trendy&Green.

Antes comenzar, te hago unas preguntas:
¿Cuántos pantalones tienes en tu armario?
¿Cuántas camisetas?
¿Cuándo fue la última vez que compraste ropa de una marca fast fashion?
¿Podrías haber sobrevivido sin comprarlo?
Ahora, hazte tú esta pregunta, ¿Con cuánta ropa podrías vivir?

Conocí el movimiento Fashion Revolution el año pasado por redes sociales cuando muchos de nosotros, llevando ropa de cadenas Fast Fashion, preguntábamos bajo el hashtag #quienhizomiropa #whomadesmyclothes

www.fashionrevolution.org

¿Por qué surge este movimiento?
Es un movimiento para protestar ante los abusos sociales y ambientales que se producen en las empresas que crean ropa de usar y tirar.

¿De dónde viene?
Se conmemora la tragedia del complejo industrial Rana Plaza en Bangladesh que dejó 1133 muertos y miles de heridos en 2013.

¿Cómo afecta el Fast Fashion al mundo?
SOCIALMENTE:
¿Alguna vez te has preguntado como consumidor y que hay detrás de la ropa que vistes y por que se fabrica siempre en los mismos países? La rapidez en la producción de moda, hace muy difícil saber quién y cómo se han producido las prendas que utilizamos. Los principales productores de moda son India, China, Pakistán, Tailandia, Egipto… Se estima que hay 21 millones de personas trabajando en condiciones de esclavitud, muchos de ellos niños y la gran mayoría mujeres.
Como comentaba antes, en la tragedia de la fábrica Rana Plaza de Bangladesh murieron unas 1100 personas. El edificio estaba construido en malísimas condiciones, unos de los pisos, soportaba más peso del que podía (por la cantidad de máquinas y personas) y cedió. Este edificio, elaboraba ropa para marcas de ropa de Europa y Norteamérica. Estas marcas, susbcontratan otras empresas más pequeñas para el corte y confección de las prendas, y es aquí donde surge la esclavitud dentro de la industria. La esclavitud del siglo XXI. Es cierto que desde este accidente, muchas compañías se han comprometido a investigar de donde provienen sus productos, pero no es suficiente. Se necesita una normativa más extensa, y si no que se lo pregunten a Inditex, que sigue sin responder a muchas preguntas y haciendo lo que le da la gana.

MEDIOAMBIENTE: La moda es la segunda industria mas contaminante del mundo. El mundo consume cerca de 80 millones de prendas nuevas cada año, con su correspondiente impacto ambiental y social. La industria de la moda, por mucho que nos cueste llegar a comprender todo lo que implica, es también la segunda industria con mas desgaste de agua del mundo.
Por poner un ejemplo, para producir una camiseta de algodón, se requieren 2700l de agua (unos 10000l de agua para producir un kg de algodón). ¿Cuántas camisetas tienes en tu armario? Pues hecha cuentas… Siguiendo con ejemplos concretos, el 10% de las emisiones mundiales de carbono son emitidas por la industria del algodón, que también es responsable del 11% de los pesticidas y el 24% de los insecticidas a nivel mundial.
Se intenta solucionar a través de la tecnología, como por ejemplo, la Jeanología, que quiere eliminar el uso de permanganato de potasio (se utiliza en los vaqueros para  hacer el desgaste y es muy dañino para el medio ambiente y la salud), y para reducir el agua. Con una máquina láser que produce el mismo desgaste pero de una forma segura. También crearon e E-flow, una máquina que transforma el aire de la atmósfera en nanoburbujas que asisten en procesos como el suavizado o la tintura.
Si existen alternativas, ¿por qué no se utilizan por todas la empresas, y no me refiero a pequeños empresarios productores de vaqueros a los que cambiar a una máquina de estas les supone vender un riñón. Me refiero a Amancio y su Inditex y grandsímas marcas. Se gastan millonadas en anunciar sus marcas de moda sostenible, greenwashing barato, pero siguen produciendo en China y en las mismas condiciones, eso sí, la camiseta llevará algún porcentaje mínimo de algodón orgánico.

SALUD: Nos vamos a centrar principalmente en el uso de poliéster, que según el Centro de Tecnolgía Ambiental Alimentaria y Toxicología de la Universidad Rovira y Virgili, analizando más de 150 prendas distintas y con diferente origen, encontraron que muchas de ellas contienen metales que en contacto con la piel pueden resultar tóxicos. Se centran en las prendas de poliéster, muy utilizadas en ropa de deporte, donde se ha hallado antimonio, una sustancia que puede provocar irritaciones, alergias y puede ser absorbida por la piel llegando incluso a estar relacionada con cáncer. En este tipo de prendas, se encuentran también cromo o cobre. Y diréis, ¿y…? Pues que en muchos casos, se miente sobre la cantidad de estos componentes ya que de muchos de ellos no se conocen sus efectos y de otros muchos sí, y son negativos.

¿Cómo puedes participar?
La semana del Fashion Revolution es una revolución pacífica, que a través de acciones individuales de empresarios de moda ética y consumidores, exige a la industria de la moda “una industria limpia en su mas amplio sentido”.

Es decir, que hay solución, y una de las personas que más lucha contra el fast fashion es Andrea, que a través de redes sociales y principalmente desde su tienda, Trendy&Green (Calle Apocada 8, Madrid), demuestra que otro tipo de industria de la moda es posible. ¡Vamos a conocerla!

Hola Andrea, háblanos un poco de ti, que otros intereses tienes a parte de la moda, tu trayectoria profesional. para conocerte un poco y contextualizar como has llegado hasta dónde estás ahora y porqué decidiste dedicarte a la moda sostenible.
Estudié periodismo, luego hice un máster en análisis político y otro en Comunicación Cultura y Ciudadanía, durante el último año de mi doctorado tomé la decisión de crear Trendy&Green. Se que a primera vista no tiene demasiado que ver mi preparación académica con este proyecto, pero sí que lo tiene, y justo en lo principal, lo que constituye su columna vertebral, la defensa de los derechos humanos.
Todos estos años estudiando temas relacionados con los derechos humanos y abriendo los ojos a los miles de injusticias que ocurren en nuestro planeta (en especial aquellas relacionadas con la mujer), empecé a ver que muchas de nuestras decisiones perpetuaban ciertas prácticas carentes de toda ética en diferentes ámbitos; primero comencé con mis hábitos de consumo a la hora de comer, de allí viene uno de los tres pilares de Trendy&Green, SIN sufrimiento animal. A medida que iba profundizando en estos cambios llegué al punto en el que me pregunté ¿y la ropa que uso quién la hace? ¿De dónde viene?, así llegué al movimiento Fashion Revolution, al documental “The True cost”. Cuando vi todo esto me di cuenta de que lo que vestía, la mayoría de las veces era ropa procedente del sufrimiento de seres humanos esclavizados en fábricas al otro lado del mundo.
Es cierto que nunca fui demasiado fan de pasarme una tarde en centros comerciales, en mi casa me acostumbraron a comprar ropa dos veces al año, nada más, nada de “picoteos” extras a media temporada, así que, en cierto modo, estaba algo acostumbrada a este estilo de vida, el problema es que esas dos veces que decidía comprar lo hacía en grandes cadenas “Fast Fashion”. Después de abrir los ojos y ver todo lo que sucedía dentro de esta industria me di cuenta de que no podía seguir siendo parte, y así comenzó mi búsqueda de opciones. Hace unos cuatro años era bastante difícil encontrarlas, incluso en internet, esto me llevó a estar casi dos años sin comprar nada (o casi nada, no recuerdo si alguna cosa llegó a caer en aquel entonces). Tres años después de comenzar este proceso me di cuenta de que si no encontraba lo que buscaba ¿Por qué no lo creaba?, y así nació Trendy&Green.

¿Qué buscas en las empresas que trabajan contigo?
Que sean marcas comprometidas con estos valores, con los tres pilares que sostienen este proyecto. En su mayoría trabajo con pequeños diseñadores que ellos mismos confeccionan sus prendas, lo que asegura que, en su confección, nadie ha sufrido ninguna injusticia. También manejo diferentes niveles de sostenibilidad, para los pequeños diseñadores al cumplir con otros factores como el hecho a mano o km cero, no necesariamente tienen que trabajar con textiles certificados, entiendo que cuando se está comenzando no te puedes permitir esta clase de certificaciones, al fin y al cabo, todos necesitamos un punto de partida, además todos estamos en el mismo barco y pertenecemos a la misma generación, con lo maltratada que ha sido nuestra generación, si no nos apoyamos entre nosotros ¿Entonces que nos queda?
También trabajo con marcas más grandes, de las que si necesito más garantías y certificaciones. Todo depende del tamaño de la producción y la ubicación de la misma, intento que el taller no esté demasiado lejos de donde se encuentran los diseñadores, porque al no estar ellos en el taller poco me pueden garantizar de las condiciones de trabajo de este.

¿Qué opinas de estos movimientos, como el de la Fashion Revolution?
Este movimiento ha sido uno de mis puntos de partida, de esos elementos que han sido clave para ver las cosas tal y como las vemos ahora

¿Crees que llegan a mucha gente? o más bien, ¿a la gente que ya tiene alguna inquietud?
Esta es una pregunta difícil, no sabría que responderte. En mi caso me enteré porque ya tenía interés, a su vez lo divulgo entre la gente que me rodea, que a su vez ya tiene interés en esto. Creo que el salto real lo vamos a dar cuando logremos que se hable de la Fashion Revolution en los telediarios y en los periódicos, no un día como “dato curioso”, sino que sea parte de las inquietudes de la ciudadanía. 

¿Cómo ves el futuro de la moda sostenible?
Es que el futuro tiene que ser sostenible, si o si, porque estamos destrozando el planeta, es que no tenemos opción. El problema radica en cuanto van a tardar los grandes en darse cuenta ¿Lo harán a tiempo? Lo que sí está claro es que todos sufriremos las consecuencias

Desde tu tienda ¿cómo vas a participar en la Fashion Revolution?
Con el apoyo de La Asociación de Moda Sostenible de España, Slow Fashion Next y El Huerto de Lucas, dedicaremos la tarde del 26 de abril a explicar y llevar a cabo las “Haulternatives” que nos ofrece la fashion revolution. Vamos a hacer un intercambio de Ropa, luego varias voluntarias que saben manejar el hilo y la aguja nos enseñarán a reparar prendas, customizarlas, transformarlas, etc. Una tarde dedicada a explotar las mil y una vidas que puede tener una prenda ya olvidada de tu armario.

¿Cómo puede apoyar la gente que está leyendo este post a la Fashion Revolution y la moda sostenible?
Para apoyar la fashion revolution solo tienes que revolucionar tus redes, hacerte una foto mostrando la etiqueta de cualquier prenda de tu armario y preguntar a esa marca “Quién hizo mi ropa”. Poner esa foto en tu muro, etiquetar la marca (nunca olvides etiquetar la marca, porque así todos los voluntarios podrán llenar su sección de “fotos en la que te han etiquetado” con la misma pregunta, en la unión está la fuerza. y una cosa más, no olvidar los hashtags oficiales del movimiento: #Fash_Rev #WhoMadeMyClothes #QuiénHizoMiRopa #FahionRevolutionWeek


Y bueno, la forma más eficaz de apoyar la moda sostenible es decidiendo muy bien tu consumo, cada euro que destinas a una camiseta está apoyando un modelo u otro, está en manos de todos cambiar las cosas.

Con estas palabras taaan ciertas de Andrea acabamos. Muchísimas gracias por compartir con nosotros tu visión de la moda sostenible y como podemos colaborar con la Fashion Revolution 🙂

www.trendyandgreen.es

 

 

Fuentes:
www.lavanguardia.
www.fashionunited.es

 

 

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