Conclusiones de un viaje “intento de zero waste”

Conclusiones de un viaje “intento de zero waste”

¡Hola! Ya estoy de vuelta para contaros todo lo relacionado con este viaje “intento de zero waste” y mi primera conclusión es:

“Si te centras en los básicos, no es complicado conseguir tus objetivos”

Por otro lado, y antes de meternos en lo exclusivamente zero waste, Rumanía es un país impresionante. También es importante hacer una limpieza mental de vez en cuando y eliminar prejuicios infundados por la sociedad y los medios de comunicación. Como siempre, me baso en mi vida y en mi experiencia para contaros, y yo era la primera que iba con ciertos “prejuicios”, principalmente de si era un país seguro (me siento taaaan paleta diciendo esto, pero es que soy un poco miedosa en general). Es un país muy seguro y sus gentes son.. a ver, encantadores tampoco, jajaja, son un poco secos, pero tienen mucha influencia sajona y supongo que influye el clima..; influída por la guia, pensaba que la comunicación iba a ser difícil, pero nada de nada, en cualquier sitio hablan inglés mejor que yo (y el rumano, principalmente escrito se entiende muy bien); se interesan mucho en saber porqué has ido a conocer Rumanía y en contarte su historia (os animo a leer su historia casi recién salida de una dictadura comunista muy dura con lo que podemos entender mejor el desarrollo y carácter de sus gentes).

10 “tips” puestos en práctica durante el viaje fáciles de conseguir y que hacen un viaje “intento de zero waste” bastante completito:

1. La maleta cápsula que preparé fue perfecta (y he ido divina todos los días), por lo que la premisa “los por si acaso no exiten, son los padres” la utilizaré en todos mis viajes. Planificando bien, evitas compras innecesarias.

pocas cosas y poco peso

2. El “kit zero waste“, aunque sencillo y escueto, nos ha venido perfectamente. Las bolsitas de papel y de tela han servido para guardar la comida (las escasas veces que nos ha sobrado ya que somos glotones) y para guardar un pan típico con pipas o semillas que comprábamos para desayunar. Es cierto que les sorprendía pero no se oponían a guardarlo en lo que yo les daba, y las veces que no ha podido ser ha sido por tener una cola larguísima detrás y por no entendernos con el idioma, aún así, las bolsitas siempre eran de papel. El café, o lo tomábamos en el sitio en vaso de cristal o lo pedía para tomar alli y lo echaba en mi botella reutilizable. Como no he llevado un vaso típico reutilizable para café, me parecía más complicado decirle que lo echara en la botella directamente. Pero siguiendo este método, no ha habido ni un vaso reutilizable. Si que en dos sitios me han colado dos pajitas (quizás no estuve rápida, pero es que me las han colado en dos cafés, ¿quién pone pajita en un café?). Me las he traído a España para reciclarlas correctamente. Por otro lado, aunque en la mayoría de los sitios había manteles de tela (punto para ellos), las servilletas eran de papel y sí que las he utilizado, no llevaba nada e intuyo que aunque no las utilices, las tiran igualmente al recoger la mesa.

las pajitas que me han colao

3. En los hostales que hemos estado no hemos utilizado ninguna muestra de jabón, champú, ¿de verdad los gorros de ducha aún existen? Todas esas muestras van envueltas en plástico y ni siquiera vas a acabarlas. Además en algunos sitios, tiran la pastilla que has abierto esa mañana y te dejan una nueva (?¿?¿?). Llevábamos gel y champú sólido, perfecto para el avión y para evitar ese desperdicio.

muestras de hotel que no hay que utilizar

4. ¿En tu casa lavas las toallas todos los días? Yo no. Pues en un hotel tampoco debería ser así. Normalmente encuentras este cartel en los baños donde te dicen, que si no es necesario lavar las toallas, las dejes colgadas. Así lo hicimos y al volver… toallas limpias. Como al irnos nos pidieron opinión, les comenté ese detalle.

cartel del baño con explicación del lavado de toallas

5. Hasta ahora, siempre he comprado para el avión la revista Cuore o cualquier otra de ese estilo, sí, soy así. Esta vez me he resistido, tanto por el medio ambiente como por mi salud mental (pero no prometo que algun día de playa no caiga alguna). Me he llevado un libro que me recomenó mi abuelo. Os recomiendo que si es un viaje largo os llevéis algo entretenido para no caer en la tentación de las revistas de cotilleo. Este ha sido un tostón.

apuff

6. No ha habido compras innecesarias. La verdad es que llevar puesto el chip de “olvídate de comprar y disfruta” es una gozada. El último día compramos nuestro imán para el frigorífico (esto es imprescindible) y productos típicos comestibles del país para hacer algún regalo. Nada de trastos y sí al producto local.

mermelada y salsa de berenjena

7. En mi opinión, otra forma de contribuir con las personas de las ciudades, es hacer los denominados Free Tours. Tours por las ciudades con un guía en los que al final, pagas lo que quieres o consideras adecuado por el tipo de información, entretenimiento, duración… A ver, lo que quieres no es limosna. En uno de los free tour que hicimos, vi que una de las personas daba lo que al cambio serían 2,5 euros por dos horas. Vamos hombre, me parece vergonzoso hacer algo así y no pude evitar echarle una mirada asesina con la que creo que entendió que me pareció una tipa con mucha cara.

8. En este viaje, decidimos movernos por el país en tren. Es otra forma de no contribuir más al calentamiento global (después de haber dio hasta allí en avión) ya que si hubiéramos alquilado un coche, no lo hubiéramos compartido con nadie más. En el tren también hemos visto paisajes muy bonitos, hemos dormido, leído y conocido gente. Hay que ver el lado positivo a todo, porque son más lentos que el caballo del malo.

9. Gandhi decía que un país de sefine por como trata a sus animales. Había leído ya sobre el tema de los perros por las calles (lo había leído hasta como algo curioso del país, ¿en serio? pero me he llevado una malísima imagen. Es impresionante la cantidad de perros y gatos abandonados a su suerte por las calles. En 2012 había 65000 perros callejeros sólo en la capital, Bucarest, y que además atacaban a las personas ya que estaban hambrientos y eran medio salvajes. La solución del Gobierno, matarlos. Este hecho dividió a la sociedad rumana. (El problema del abandono de perros se remonta a la dictadura de la que os he hablado mas arriba. Muchas personas se vieron obligadas a mudarse a la ciudad y no pudieron mantener a sus perros, pues no tenían ni para comer ellos mismos, con lo que hubo muchísmos abandonos). Aunque la cantidad de perros por las calles ha disminuido notablemente (unos recogidos por perreras y asesinados (si, asesinados, lo que no se nombra no existe), otros adoptados gracias a varias campañas de adopción), en los pueblos, el abandono sigue siendo algo frecuente y es común verlos en las plazas buscando comida o en las carreteras. En una de las excursiones pregunté a la guía al ver un perro en la carretera, que si se podía hacer algo, llamar a algún sitio, me dijo que para ellos es mejor vagar por las calles, pues si se llama a algún sitio, lo más seguro es que lo maten. Me dio mucha pena e impotencia. Y a la vez me hizo entender que sigue un tema aceptado por la sociedad pues no le dio mayor importancia.

perro callejero durmiendo a la sombra al lado de un restaurante que le da habitualmente de comer

10. Las dos pajitas; una botella de agua comprada conscientemente; las servilletas; muuuuchos tickets de entrada a varios sitios; aunque llevaba pañuelos de tela, los dos últimos días algo me dio alergia y el paquete de pañuelos de papel que llevaba fue mi salvación; mapas de cada ciudad, que es algo que me encanta coger y guardar de recuerdo… el zero waste aún me queda lejos pero no es algo que me preocupe. Esto no consiste en un rechazo absoluto a todo lo que tenemos ahora o hemos tenido, sino en modificar aspectos cambiables de nuestras vidas y hacer elecciones que podamos mantener a lo largo del tiempo.

Hoy me he extendido bastante, así que espero no haberte aburrido y que estas conclusiones, te ayuden también a planificar tus viajes para que sean cada vez más zero waste o por lo menos, ¡un intento! ¿Te parecen acciones difíciles de realizar o que supongan muchos esfuerzo? ¿Qué te resultaría más fácil de hacer y qué más difícil?

Por cierto, mirad lo que encontré, ¡¡me quieren plagiar!! jajaja

Los “por si acaso” no existen, son los padres

Los “por si acaso” no existen, son los padres

¡¡¡Nos vamos de vacaciones!!!

Me suena hasta raro decirlo porque no estamos ni en junio, pero aprovechando que este año yo estaba estudiando (durante mi vida de trabajadora, sólo he tenido vacaciones en agosto), vamos a irnos cuando todo es más barato (¡bien!), con menos turistas (¿bien!) y cuando en agosto estemos en Madrid, la ciudad estará vacía.. que agustito..

También, aprovecho para decir que he estado un poco estancada en estos temas sostenibles, sin perder lo que ya he ganado hasta aquí, pero sin proponerme nuevos objetivos. Pues fin de una etapa y comienzo de otra: el verano zero waste ha llegado.

Quería poner en práctica algo que ya hice un poquito el año pasado en las vacaciones, llevar lo justo, pero esta vez de verdad de la buena. Así que voy a hacer una “maleta cápsula mínima y zero waste o casi”:

– Maleta cápsula mínima para 7 días siguiendo la premisa “los por si acaso no existen, son los padres” y “todo lo de mi armario pega con todo”: (La última premisa la aprendimos cuando vimos “Como hacer un armario cápsula“):

El montón de bragas ocupa más :O

  • 2 vaqueros (los vaqueros pegan con todo)
  • 5 camisetas (las camisetas pegan con todo)
  • 2 sudaderas (la sudadera viajera porque sólo la utilizo en viajes y.. pega con todo)
  • 1 chubasquero (ñeee nos va a llover)
  • 1 zapatillas (me da igual que peguen o no, son cómodas)
  • 1 pañuelo (que por las noches refresca)

No va a hacer un calor abrasador por lo que no necesito pantalón corto; no voy a tener ninguna cena de gala por lo que no necesito nada arreglado; no vamos a salir de fiesta ninguna noche por lo que no necesito vestidos ni zapatos ni bolso ni ná. Pues todo esto, son los por si acaso que me he llevado a otros viajes y que volvieron tal cual los metí en la maleta. ¿Y he aprendido de un viaje para otro? No. Hasta hoy.

– En cuanto a la bolsa de aseo, si no sigo una rutina estricta ni en mi casa, ¿qué me hace pensar que fuera de ella la voy a seguir? Pues miles de potingues me he llevado siempre. Esta vez también la voy a reducir a lo necesario, y aquí si, incluyo algo de maquillaje que no quiero que me confundan con una vampira, que vamos a Rumanía.

Comienzo de lo más ECO a lo menos. La pasta de dientes la hago yo misma, pero tenía ese botecito en un cajón y voy a gastarlo con la firme intención de cuando vuelva al dentista, decirle que no quiero muestras ya que no las uso. Y un trocito de jabón natural para lavar la ropa, siempre viene bien.

– Y como nueva aportación a mis viajes, me llevo mi “kit zero waste” con el que intentaré no producir más basura de la necesaria.

  • Mi bolsa de tela “No Palm” con: (voy a buscar como es aceite de palma en rumano: el señor Google dice que “ulei de palmier”, pues eso, no al ulei de palmier.
  • botella de agua reutilizable
  • pañuelos de tela (pero también llevo de papel)
  • bolsa de tela y bolsas de papel que tenía por casa para meter fruta, o bocadillos, o galletas.. todo lo que podamos comprar a granel, que por lo que he estado leyendo, es fácil.

Cuando vuelva, os contaré todo sobre el país, que por cierto, fue uno de los primeros países europeos en considerarse “país destino sostenible” y si hemos podido cumplir con nuestros objetivos ECO la mayoría de las veces. Como ya vimos en el post ECO Turismo by me, que el destino sea sostenible, lo haces tú con tus comportamientos y con tu ejemplo, así que, ¡allá vamos! (Os iré contando cositas por IG).

¿Quién me da consejos para viajar zero waste? ¿Alguien ha estado en Transilvania y me puede dar recomendaciones? Alguna recomendación de restaurantes con menú vegetariano… esto he visto que está complicado.. :S

¡Ah si, me llevaré también una ristra de ajos! 🙂

Mi abrigo de madre

Mi abrigo de madre

Me parecía que con el calor que estaba haciendo ya no pegaba este post, pero como ha amanecido día lluvioso.. ¡perfecto!

Quería hablaros de esta marca, de Kling. La conozco desde hace bastantes años, desde antes de vivir en Madrid y me encantaba. Diseños sencillos, románticos y diferentes a precios asequibles. Pero como suele ocurrir, les llegó la fama y…

Vestiditos como estos son su insignia y mis ganas de comprar comienzan en 3, 2, 1…

Pero empecemos por el principio. Kling nació hace unos doce años en Argentina, su creador Papo Kling, empezó a vender prendas sin etiqueta y sin nada que hiciera referencia a una marca, a una tiendecita del desaparecido Mercado de Fuencarral. Esas prendas, tenían un diseño especial, diferente (aunque ahora te puedan parecer de lo más normales, pues este estilo “popy” se ha extendido, hace doce años no era tan común y hasta Inditex les copió un diseño de camiseta) y llamaron la atención, por lo que surgió Kling. Por más que he buscado información, no he encontrado donde producían al principio. Pero basándome en mi experiencia de compra, me parece raro que empezaran con producción de países como India o China. La calidad de las telas era buena (conservo varios vestidos y alguna camisa como nuevos y han pasado por miles de lavados y peor aún, por varias fiestas en la uni); sólo existía una talla que no era ni muy grande ni muy pequeña, ni siquiera era igual a otra de la misma talla y tenían un precio adecuado, más caro que inditex pero sin exagerar. Además, la bolsa que te daban era de tela, moníííísima y la podías utilizar de bolso. (Es el que yo llevo en la foto, pero no se ve bien).

Pero, les llega fama y empiezan a vender más y más y a hacer cambios muuuuy notables en la calidad de las telas y en la producción. Confirmo porque lo he buscado, aunque el diseño se hace en Madrid, la fabricación ha sido en Asia por lo menos en los últimos años. Abren diferentes tiendas por España y varias en Madrid, ya hay más tallas diferentes (algo que también tiene su parte positiva, pues tienen tallas más grandes y no me refiero a una 38) y multitud de prendas por talla. Y aumentan los precios, no mucho, pero ya no tienes la sensación de estar comprando algo especial o único, es como estar en Primark pero pagando a precio de unicornio.

A día de hoy, parece que una nueva “mejor” etapa se abre para Kling. Comienzan a fabricar sus prendas en España ya que quieren apostar como marca por la sostenibilidad y una forma de hacerlo es produciendo lo más cerca posible de donde diseñan. Indican, que aunque ahora les cueste más hacerlo, en poco tiempo será lo estándar. Esperemos que así sea.

Os he hablado de Kling, ya que quería sacar aquí el abrigo perfecto (junto con la cazadora vaquera) de mi Armario Cápsula de Primavera: La Gabardina. Me encanta porque te lo puedes poner con pantalón, con falda, con zapatos, con zapatillas… con lo quieras, e irás divina. Me gusta mucho como queda abrochado: sin el cinturón parece una capa como de Caperucita y con cinturón (el mio debe estar en lo más profundo del armario porque no lo encuentro), es más tradicional.

Me en can tan to das

Ahora no necesito nada y me da que para verano tampoco, así me dará tiempo a esperar y ver hacia donde se dirigen. ¿Conocíais Kling? ¿Qué os parece esta nueva etapa? ¿Os gustan las gabardinas?

¡Muchisisimas gracias por vuestros comentarios!

Bebo más café que Lorelai Gilmore

Bebo más café que Lorelai Gilmore

¿Cómo? ¿Qué no sabes quién es Lorelai Gilmore? Es una de las protagonistas de Gilmore Girls, una serie que me encanta y que suelo ver todos los inviernos. Yo soy así, me gusta algo y lo veo y lo veo hasta que termino oidándolo. Con esta serie aún no me ha pasado.. El caso es que Lorelai y su hija Rory, se pasan las 7 temporadas de la serie en el Café de Luke bebiendo café (también pasan muchas otras cosas que no vienen a cuento ahora). Y yo me pregunto, ¿beberían café de comercio justo? Pues no lo creo… quizás nunca se lo habían planteado.

El día 13 de mayo fue el Dia Mundial del Comercio Justo, seguro que ya lo sabéis porque ha sido un tema recurrente en IG y otros blogs.. pero es que ya tenía pensado hablar del tema por mi adicción al café (algo que está mejorando), y sin querer repetir en temas o que se solapen, voy a incidir en él.

Ya sabemos, porque lo hemos hablado y ocurre en muchos ámbitos, que los productores de muchos productos, no reciben lo que merecen o lo que vale el producto cuando lo venden. Llega un empresario a varios productores y les ofrece un precio muuuuuy por debajo de lo que vale el producto, y a muchos productores no les queda otro remedio que aceptarlo porque sino ese empresario se irá a otro productor.. (los empresarios malos claro, que hay otros que no lo son).

¿Por qué he elegido hablar del café? Porque es el producto que más se exporta después del petróleo y porque nosotros en casa (que somos dos), lo consumimos bastante. Practicamente, es mi primer pensamiento por la mañana.

El café es un producto que requiere mucho trabajo para su producción y genera pocas ganacias. Además, en países del sur de latinoamérica es una de las principales fuentes económicas para muchas familias y su precio ha estado subiendo y bajando en función de diferentes acuerdos (acuerdos que no solían tener en cuenta a los agricultores del café). En 2001 hubo una fuerte crisis y el precio del café bajó tanto que muchas personas perdienron sus trabajos, más de 100 millones de personas se vieron afectadas. En 2009 se estabilizó de nuevo el precio del café, pero depender de las demandas o del medio ambiente, hace que el precio baje y suba casi constantemente.

¿Qué ocurre con los productos que llevan el sello de Comercio Justo o Fairtrade? Pues ocurre que no sólo reciben un precio justo de lo que vale el producto sino que reciben un dinero adicional para que lo puedan invertir y haya un mayor desarrollo de la comunidad, social y ambientalmente.

Los productos Fairtrade garantizan un precio mínimo (independiente de la demanda o las condiciones ambientales) y relaciones comerciales a largo plazo. Con las ganancias, se invierte en aumentar la producción, que sea de mayor calidad o con productos ecológicos y también se invierte en la comunidad, creando escuelas o centros médicos.

¿Podemos comprar todo ecológico? ¿Podemos comprar todo sostenible? ¿Podemos comprar todo de Comercio Justo? ¿Podemos comprar todo sin plástico? Pues ya sabemos que no, por cuestiones económicas o por razones de cercanía o inexistencia de tiendas que lo vendan. Yo desde luego, por ambas razones no puedo, pero hay productos que por sus características intrínsecas como en el caso del café, merece la pena hacer un esfuerzo. Cuando voy a hacer la compra en el super habitual, no tienen café de Comercio Justo, lo compro ecológico, pero si lo veo por otro lado, aprovecho para comprarlo y es sólo 1 euro más caro. Me lo quito de una caña… o no. En fin, que lo importante es conocer como se producen las materias, de donde viene lo que consumimos y quién y en qué condiciones lo ha hecho, y luego elegir.

¿Consumes productos de Comercio Justo? ¿Cuáles? ¿Conocías a las Chicas Gilmore? ¿También eres adict@ al café?

 

 

Mujeres ECO-Lógicas

Mujeres ECO-Lógicas

Las que estáis en Instagram o Facebook podéis comprobar perfectamente lo que voy a decir: son las mujeres las que están detrás de los temas relacionados con la sostenibilidad. Ya sea de moda sostenible, como de estilo de vida sostenible, como de zero waste… la persona que está detrás es una mujer.

¿Y de quién hablo yo y ensalzo como alguien que hace un gran trabajo haciendo ver al mundo el cambio climático y que aún hay tiempo para cambiar? De un hombre… de Leo… no es el mejor ejemplo, pues no le elegí por ser hombre, pero si que hay un trasfondo machista-cultural que me hace ver algunas cosas.

Si tengo que pensar en mujeres relacionadas con la sostenibilidad, me vienen a la cabeza diseñadoras, mujeres relacionadas con la moda o la cosmética; si tengo que pensar en hombres relacionados con la sostenibilidad, pienso en ingenieros, científicos… Y no solo me pasa a mi, pues si ves algún documental sobre cambio climático, ecología, sostenibilidad… en la parte en la que te hablan sobre evidencias científicas de los cambios que se están produciendo, sacarán a un hombre, probablemente vestido con bata blanca y en la parte que te hablen sobre las soluciones, sacarán a mujeres haciendo una compra con menos carne o diseñando zapatillas con botellas de plástico. Es así de triste, pero todos participamos de esto.

La mujer debe trabajar el doble para ser igual que un hombre, principalmente en algunos campos como “la ciencia” y estos temas tratados son ciencia, le pese a quien le pese. No queremos compararnos con nadie, pero no me quites mérito.

Hoy, y para que no nos pase más, voy a hablaros de mujeres relacionadas con el medio ambiente, la sostenibilidad y en general la ciencia. Mujeres que han destacado por sus aportaciones científicas. Mujeres que seguro tuvieron que trabajar mucho más que sus compañeros, para que se las tuviera en cuenta a ellas y a sus opiniones.

  • Rachel Carson: bióloga marina que a través de su libro “Primavera silenciosa” contribuyó a lo que hoy se considera conciencia ambiental e inspiró el movimiento ecologista. Impulsó cambios sobre las políticas de pesticidas e inspiró un movimiento que llevó a la creación de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos.
  • Theo Colborn: farmacéutica muy preocupada por la contaminación de las aguas y a través de sus estudios concluyó que “algunos compuestos introducidos en el medio ambiente por los seres humanos (productos químicos vertidos al agua), habían interferido en el sistema endocrino de animales, llegando incluso a interferir también en la reproducción”. En 2009, empieza a difundir los riesgos químicos del fracking, y las consecuencias que puede tener ya que se practica cerca de zonas urbanas y de interés ecológico. En 2017, si quieres saber más sobre este tema, sobre las consecuencias negativas que ha provocado, puedes ver Salvados este domingo.
  • Dolores Romano: ingeniera agrónoma que ha desarrollado campañas contra la industria del cloro, PVC y campañas para impulsar sistemas de procucción limpios.
  • Wangari Maathai: activista política y ecologista keniana. Fundó el Movimiento Cinturón Verde con el que se proponía impulsar la reforestación y creación de invernaderos por mujeres a lo largo del país. Obtuvo el Premio Nobel de la Paz, por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz.
  • Vandana Shiva: filósofa y escritora inida, activista a favor del ecofeminismo (os animo a leer sobre este tema). Impulsó la difusión de la agricultura ecológica y el fomento del mantenimiento de la biodiversidad.
  • Emma Watson: actriz y Firme defensora de los derechos de las mujeres (va dejando libros feministas por los metros de diferenes ciudades, ¡me encanta!), además, demuestra que es posible vestirse de manera sostenible hasta en una alfombra roja, para ello se ha asociado con la marca People Tree y diseña ropa para ellos, cosa que hace gratuitamente, por cierto. Podemos pensar que lo tiene muy fácil para hacerlo y todo son facilidades (como Leo), pero es que podría no hacerlo. Yo creo que tiene mérito, porque sus discursos feministas en diferentes galas (con sus vestidos sostenibles) son vistos por muchas personas, importantes y el resto de los mortales como nosotros, que en muchos casos, no nos enteraríamos del tema sino hablara de ello Emma Watson.

Hay muchísimas más, pues podría haber hablado de Yurena, de Ecoblog Nonoa; de Cristina, de Orgranico; de Romina, de Geo Awake; de Yve, de la Ecocosmopolita y muchas más… mujeres que escriben artículos perfectamente documentados, que nos muestran cambios efectivos en sus vidas, mujeres con intereses científicos que en muchas ocasiones tienen que luchar con comentarios y actitudes que cuestionan lo que hacen sin basarse en ninguna evidencia, pero aún así luchan/luchamos por un mundo mejor.

¿Conocías a alguna de las mujeres de las que hablo? Si conoces alguna diferente, cuéntanos sobre ella y recuerda, We can do it! Pues claro!

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