Mi Minimalismo

Mi Minimalismo

Lejos de considerarme un ejemplo de minimalismo (sólo hay que ver mi armario o las paredes de mi salón), hace tiempo que quería escribir este post para contaros mi minimalismo, pues, leyendo sobro ello y mirando instagram he llegado a la conclusión de:

  1. Marie Kondo no es minimalista y yo estaba muy confundida
  2. En muchos casos, parece una competición de quien saca mas bolsas de basura cada sábado

Pues bien, hasta hace unos meses tenía una idea errónea sobre el método Konmarie. Después de leer La Magia del Orden de Marie Kondo, he llegado a la conclusión de que no soy de libros de autoayuda, ea, ya lo he dicho. Y eso es lo que me ha parecido. Bromas aparte, seguro que es un libro genial y a muchas personas ayuda a liberar sus espacios, ordenarlos y dar sentido a su vida. Pero es que a mi eso de sentir el alma de las cosas, hablarle a un zapato, despedirlo, darle las gracias… es que ya sólo escribiendo sobre ello me entra la risa (por favor, que nadie se me rebote por aquí, que es sólo una opinión).

Mi cajón de camisetas con su famosa doblez, con eso si me quedo, me parece práctico para ver toda la ropa

Otra de las premisas del libro es quedarte con lo que te hace feliz. Pues.. a ver, por un lado, hay objetos que me traen recuerdos, los guardo aunque no los utilice porque me recuerdan a la persona que me los regaló… pero desde que empecé en este mundo del reducir y reusar, mi principal objetivo es no basar mi felicidad en cosas. Ese era mi problema cuando compraba cantidades de ropa cada verano, pensaba que eso me hacía más feliz, y cuando descubres que no, te liberas de ese consumismo y empiezas a dar sentido a otras cosas. Si Marie Konndo se refiere a la felicidad que te aportan los objetos que ya tienes, para considerar si te lo quedas o lo tiras.. pues no he desarrollado una relación emocional con el cazo que tengo en la cocina, pero me lo quedo porque lo necesito para echarme la sopa.

Sé que es un análisis del libro muy vacío, pero es que soy muy poco profunda cuando arreglo los armarios y antes de leerlo tenía otra concepción de la autora, y ese ha sido el error, error mio que conste, porque ¿Alguien más por aquí relacionaba minimalismo y Marie Kondo? Para Marie Kondo, todo lo que no te aporte felicidad, lo debes tirar a la basura. Así, sin más. Aprieta tu camiseta contra tu pecho y si no sientes su alma, a la basura, que ya te comprarás una nueva, la doblarás perfectamente y cuando te canses de ella y no te aporte felicidad, a la basura de nuevo. Hombre, Marie Kondo, yo esperaba algo de relación con el consumismo, pues no.

Si habéis leído el libro me gustaría que me comentarais si estáis de acuerdo con esto: “creo que es un buen libro para alguien que empiece de cero, sin mucho conocimiento de lo que es el minimalismo, el zero waste, el rechazar o el disminuir el consumo. Seguramente ayuda a poner orden en tu vida y si sigues investigando, puedas llegar a dar otros valores a ese orden y comenzar un camino para reducir tu consumo y tus cosas por otras razones, no sólo por querer tener ordenados tus cajones. Pero en mi caso, leer el libro hace unos meses, cuando mi objetivo es reducir el consumo por razones ecológicas y éticas, ha sido un poco decepcionante por no encontrar los valores que yo considero básicos cuando decides reducir”.

Entonces, ¿que es el minimalismo? Yo lo definiría de una forma muy general, reducir tus cosas a lo que necesites, a lo que te gusta, y añadiendo algo básico, el rechazo al consumismo, que no al consumo.
Para llegar a esto, hay que comprender tres cosas:

– la felicidad no se alcanza a través de las cosas
– tu vida no se basa en lo que tienes, sino en las experiencias que vives
– y lo más importante, tienes que querer este cambio y llevar asociadas razones que vayan más allá de la estética

Lo que quiero dejar claro, es que el minimalismo es algo personal, y cada uno sabe que es lo que puede eliminar de su vida, pero por si ayuda, yo he seguido estos pasos:

  1. Adiós consumismo: Para mi, este paso es el principal. Analiza en qué ámbitos compras por encima de tus posibilidades y por encima de las posibilidades del planeta. En mi caso, era en muchos ámbitos: ropa, decoración, beauty, a veces tecnología, incluso en la lista de la compra… Solución: hice listas de todos esos ámbitos (armario cápsula, potingues hechos por mi, menú en la nevera…) y me propuse seguirlos sin excepciones durante varios meses. Yo tenía una intención de cambio (pero en muchos casos con eso no basta) así que fue mi conducta la que fue cambiando mi pensamiento. Tenemos una presión estética que nos llega a través de los medios de comunicación. Nuestra ropa, nuestra casa, la comida… está basada en unos estándares que nos han inculcado como lógicos, y que debemos alcanzar para ser felices. La principal lucha, es contra esos estándares.
  2. Elimina lo que no necesitas: pero con cabeza. He leído en muchos blogs lo de “si no lo has utilizado en un año, lo eliminas”. En todas estas frases, siempre veo matices. Por ejemplo, si tienes 6 pares de sandalias, y dos no las has utilizado en un año, vale, quizás debas donarlas (reciclarlas o venderlas); pero si tienes una chaqueta que utilizas en entrevistas de trabajo por ejemplo, y no la has utilizado en un año, quédate con ella, posiblemente la vuelvas a necesitar en un futuro y acabes comprando otra si te deshaces de ella.
    En este apartado, es donde propongo el reto de un mes reduciendo espacios de tu casa. Creo que es mucho mas llevadero, y pensarás más si lo necesitas o no, analizando ciertos espacios cada día, que haciendo un zafarrancho enorme un sábado. Un día el armario, otro los zapatos, otro la mesita de noche, el frigo, una estantería, el armario de la cocina… Acumulamos tantísimo en tantos sitios, que seguro algo se puede reducir de cada espacio. Pero si el día que te pones a reducir tu salón, descubres que no hay nada que puedas desechar, no te agobies, no hay ningún problema, esto no es una moda en la que haya tener un salón estilo nórdico con un sillón, una mesa y una silla.
  3. Quédate con lo que te gusta: olvídate de esa competición que parece haber entre gurús minimalistas por ver quien saca mas bolsas llenas de cosas, quién se queda con el salón mas despejado, quien tiene menos de 50 cosas en su casa… ¡Yo no tengo ni menos de 50 cosas en mi bolso! Obviamente es una exageración, pero para mi ser minimalista no es eso, para mi ser minimalista es quedarme con lo que yo considero básico, con lo que me gusta y resistir la tentación de ir aumentando las posesiones físicas.
    No te marques tener un número de cosas, no te pongas como loco a eliminar posesiones que luego echarás de menos, no te sientas culpable por coleccionar muñecos, o imanes, o lo que sea. Da un valor real a las cosas,
  4. Deja de consumir información innecesaria: esencial. Y con información me refiero a que dejes de mirar blogs de moda, instagrams de decoración, recetas imposibles con ingredientes casi mágicos, revistas en general… Al final, todo este tipo de “información” no hace otra cosa más que aumentar tus necesidades de consumo y hacerte creer que son cosas básicas para la vida. Cuántas veces has dicho: !!es que lo necesito¡¡ ¿Cómo que lo necesitas? Analiza esa frase antes de comprar. Deja reposar esa idea varios días. ¿Sigues vivo después de varios días sin ello? Pues no lo necesitas. Y también me refiero al mundo zerowaste, no estamos exentos de consumismo por aquí… ¿Quién no ha sentido la necesidad en algún momento de llenar su armario con botes de cristal de Mason Jars? ¿O de comprarse una pajita metálica cuando en su vida ha bebido con pajita? Pues yo si, y es que veo algunas fotos tan bonitas, con unas despensas tan ordenadas.. que mi bote de aceitunas lleno de fideos no me parece suficiente. Resistir a esas tentaciones también es ser minimalista.
  5. Conviértelo en un reto personal, en un reto duradero: puedes seguir este reto durante toda tu vida poniendo en práctica diferentes acciones que, en mi caso por ejemplo, he ido aprendiendo durante este año. Rechazar, Reusar, Reciclar, Reparar, Repensar, Rediseñar… me considero minimalista cuando acudo a todas estas R antes de tomar cualquier decisión sobre un objeto, y principalmente antes de acudir a comprar algo nuevo.

Puedes ser minimalista en todos los aspectos y espacios de tu vida, desde lo más glamouroso, como el armario de la ropa, hasta lo menos, como el armario de los productos de limpieza:

Mi reto principal este año respecto a la ropa era no comprar nada y aprovechar al máximo la que tengo desde hace años. Lo llevo muy bien, y es que como podéis ver, tengo multitud de camisetas

 

El minimalismo en la cocina es muy importante, ajustar tu lista de la compra a un menú para evitar compras por impulso de productos poco recomendables, y para evitar que la comida se ponga mala

Los mínimos plásticos posibles comprando a granel y aprovechando los botes de las conservas

Camisetas viejas reutilizadas como trapos, limpiatodo hecho por mi, detergente a granel, jabón…

Y esto es solo una pequeña muestra de las cosas que acumulo por mi casa, y sí, me considero minimalista

 

¿Os animáis a ser minimalistas? ¿Te unes al reto de reducir cada día una parte de tu casa? ¡¡Yo me voy directa al cajón de las bragas!!

Semana del Fashion Revolution

Semana del Fashion Revolution

Con motivo de la celebración durante la semana del 23 al 29 de abril del movimiento Fashion Revolution, he decidido escribir un poquito sobre ello y hacer una pequeña entrevista a Andrea, empresaria de la Tienda de Moda Sostenible Trendy&Green.

Antes comenzar, te hago unas preguntas:
¿Cuántos pantalones tienes en tu armario?
¿Cuántas camisetas?
¿Cuándo fue la última vez que compraste ropa de una marca fast fashion?
¿Podrías haber sobrevivido sin comprarlo?
Ahora, hazte tú esta pregunta, ¿Con cuánta ropa podrías vivir?

Conocí el movimiento Fashion Revolution el año pasado por redes sociales cuando muchos de nosotros, llevando ropa de cadenas Fast Fashion, preguntábamos bajo el hashtag #quienhizomiropa #whomadesmyclothes

www.fashionrevolution.org

¿Por qué surge este movimiento?
Es un movimiento para protestar ante los abusos sociales y ambientales que se producen en las empresas que crean ropa de usar y tirar.

¿De dónde viene?
Se conmemora la tragedia del complejo industrial Rana Plaza en Bangladesh que dejó 1133 muertos y miles de heridos en 2013.

¿Cómo afecta el Fast Fashion al mundo?
SOCIALMENTE:
¿Alguna vez te has preguntado como consumidor y que hay detrás de la ropa que vistes y por que se fabrica siempre en los mismos países? La rapidez en la producción de moda, hace muy difícil saber quién y cómo se han producido las prendas que utilizamos. Los principales productores de moda son India, China, Pakistán, Tailandia, Egipto… Se estima que hay 21 millones de personas trabajando en condiciones de esclavitud, muchos de ellos niños y la gran mayoría mujeres.
Como comentaba antes, en la tragedia de la fábrica Rana Plaza de Bangladesh murieron unas 1100 personas. El edificio estaba construido en malísimas condiciones, unos de los pisos, soportaba más peso del que podía (por la cantidad de máquinas y personas) y cedió. Este edificio, elaboraba ropa para marcas de ropa de Europa y Norteamérica. Estas marcas, susbcontratan otras empresas más pequeñas para el corte y confección de las prendas, y es aquí donde surge la esclavitud dentro de la industria. La esclavitud del siglo XXI. Es cierto que desde este accidente, muchas compañías se han comprometido a investigar de donde provienen sus productos, pero no es suficiente. Se necesita una normativa más extensa, y si no que se lo pregunten a Inditex, que sigue sin responder a muchas preguntas y haciendo lo que le da la gana.

MEDIOAMBIENTE: La moda es la segunda industria mas contaminante del mundo. El mundo consume cerca de 80 millones de prendas nuevas cada año, con su correspondiente impacto ambiental y social. La industria de la moda, por mucho que nos cueste llegar a comprender todo lo que implica, es también la segunda industria con mas desgaste de agua del mundo.
Por poner un ejemplo, para producir una camiseta de algodón, se requieren 2700l de agua (unos 10000l de agua para producir un kg de algodón). ¿Cuántas camisetas tienes en tu armario? Pues hecha cuentas… Siguiendo con ejemplos concretos, el 10% de las emisiones mundiales de carbono son emitidas por la industria del algodón, que también es responsable del 11% de los pesticidas y el 24% de los insecticidas a nivel mundial.
Se intenta solucionar a través de la tecnología, como por ejemplo, la Jeanología, que quiere eliminar el uso de permanganato de potasio (se utiliza en los vaqueros para  hacer el desgaste y es muy dañino para el medio ambiente y la salud), y para reducir el agua. Con una máquina láser que produce el mismo desgaste pero de una forma segura. También crearon e E-flow, una máquina que transforma el aire de la atmósfera en nanoburbujas que asisten en procesos como el suavizado o la tintura.
Si existen alternativas, ¿por qué no se utilizan por todas la empresas, y no me refiero a pequeños empresarios productores de vaqueros a los que cambiar a una máquina de estas les supone vender un riñón. Me refiero a Amancio y su Inditex y grandsímas marcas. Se gastan millonadas en anunciar sus marcas de moda sostenible, greenwashing barato, pero siguen produciendo en China y en las mismas condiciones, eso sí, la camiseta llevará algún porcentaje mínimo de algodón orgánico.

SALUD: Nos vamos a centrar principalmente en el uso de poliéster, que según el Centro de Tecnolgía Ambiental Alimentaria y Toxicología de la Universidad Rovira y Virgili, analizando más de 150 prendas distintas y con diferente origen, encontraron que muchas de ellas contienen metales que en contacto con la piel pueden resultar tóxicos. Se centran en las prendas de poliéster, muy utilizadas en ropa de deporte, donde se ha hallado antimonio, una sustancia que puede provocar irritaciones, alergias y puede ser absorbida por la piel llegando incluso a estar relacionada con cáncer. En este tipo de prendas, se encuentran también cromo o cobre. Y diréis, ¿y…? Pues que en muchos casos, se miente sobre la cantidad de estos componentes ya que de muchos de ellos no se conocen sus efectos y de otros muchos sí, y son negativos.

¿Cómo puedes participar?
La semana del Fashion Revolution es una revolución pacífica, que a través de acciones individuales de empresarios de moda ética y consumidores, exige a la industria de la moda “una industria limpia en su mas amplio sentido”.

Es decir, que hay solución, y una de las personas que más lucha contra el fast fashion es Andrea, que a través de redes sociales y principalmente desde su tienda, Trendy&Green (Calle Apocada 8, Madrid), demuestra que otro tipo de industria de la moda es posible. ¡Vamos a conocerla!

Hola Andrea, háblanos un poco de ti, que otros intereses tienes a parte de la moda, tu trayectoria profesional. para conocerte un poco y contextualizar como has llegado hasta dónde estás ahora y porqué decidiste dedicarte a la moda sostenible.
Estudié periodismo, luego hice un máster en análisis político y otro en Comunicación Cultura y Ciudadanía, durante el último año de mi doctorado tomé la decisión de crear Trendy&Green. Se que a primera vista no tiene demasiado que ver mi preparación académica con este proyecto, pero sí que lo tiene, y justo en lo principal, lo que constituye su columna vertebral, la defensa de los derechos humanos.
Todos estos años estudiando temas relacionados con los derechos humanos y abriendo los ojos a los miles de injusticias que ocurren en nuestro planeta (en especial aquellas relacionadas con la mujer), empecé a ver que muchas de nuestras decisiones perpetuaban ciertas prácticas carentes de toda ética en diferentes ámbitos; primero comencé con mis hábitos de consumo a la hora de comer, de allí viene uno de los tres pilares de Trendy&Green, SIN sufrimiento animal. A medida que iba profundizando en estos cambios llegué al punto en el que me pregunté ¿y la ropa que uso quién la hace? ¿De dónde viene?, así llegué al movimiento Fashion Revolution, al documental “The True cost”. Cuando vi todo esto me di cuenta de que lo que vestía, la mayoría de las veces era ropa procedente del sufrimiento de seres humanos esclavizados en fábricas al otro lado del mundo.
Es cierto que nunca fui demasiado fan de pasarme una tarde en centros comerciales, en mi casa me acostumbraron a comprar ropa dos veces al año, nada más, nada de “picoteos” extras a media temporada, así que, en cierto modo, estaba algo acostumbrada a este estilo de vida, el problema es que esas dos veces que decidía comprar lo hacía en grandes cadenas “Fast Fashion”. Después de abrir los ojos y ver todo lo que sucedía dentro de esta industria me di cuenta de que no podía seguir siendo parte, y así comenzó mi búsqueda de opciones. Hace unos cuatro años era bastante difícil encontrarlas, incluso en internet, esto me llevó a estar casi dos años sin comprar nada (o casi nada, no recuerdo si alguna cosa llegó a caer en aquel entonces). Tres años después de comenzar este proceso me di cuenta de que si no encontraba lo que buscaba ¿Por qué no lo creaba?, y así nació Trendy&Green.

¿Qué buscas en las empresas que trabajan contigo?
Que sean marcas comprometidas con estos valores, con los tres pilares que sostienen este proyecto. En su mayoría trabajo con pequeños diseñadores que ellos mismos confeccionan sus prendas, lo que asegura que, en su confección, nadie ha sufrido ninguna injusticia. También manejo diferentes niveles de sostenibilidad, para los pequeños diseñadores al cumplir con otros factores como el hecho a mano o km cero, no necesariamente tienen que trabajar con textiles certificados, entiendo que cuando se está comenzando no te puedes permitir esta clase de certificaciones, al fin y al cabo, todos necesitamos un punto de partida, además todos estamos en el mismo barco y pertenecemos a la misma generación, con lo maltratada que ha sido nuestra generación, si no nos apoyamos entre nosotros ¿Entonces que nos queda?
También trabajo con marcas más grandes, de las que si necesito más garantías y certificaciones. Todo depende del tamaño de la producción y la ubicación de la misma, intento que el taller no esté demasiado lejos de donde se encuentran los diseñadores, porque al no estar ellos en el taller poco me pueden garantizar de las condiciones de trabajo de este.

¿Qué opinas de estos movimientos, como el de la Fashion Revolution?
Este movimiento ha sido uno de mis puntos de partida, de esos elementos que han sido clave para ver las cosas tal y como las vemos ahora

¿Crees que llegan a mucha gente? o más bien, ¿a la gente que ya tiene alguna inquietud?
Esta es una pregunta difícil, no sabría que responderte. En mi caso me enteré porque ya tenía interés, a su vez lo divulgo entre la gente que me rodea, que a su vez ya tiene interés en esto. Creo que el salto real lo vamos a dar cuando logremos que se hable de la Fashion Revolution en los telediarios y en los periódicos, no un día como “dato curioso”, sino que sea parte de las inquietudes de la ciudadanía. 

¿Cómo ves el futuro de la moda sostenible?
Es que el futuro tiene que ser sostenible, si o si, porque estamos destrozando el planeta, es que no tenemos opción. El problema radica en cuanto van a tardar los grandes en darse cuenta ¿Lo harán a tiempo? Lo que sí está claro es que todos sufriremos las consecuencias

Desde tu tienda ¿cómo vas a participar en la Fashion Revolution?
Con el apoyo de La Asociación de Moda Sostenible de España, Slow Fashion Next y El Huerto de Lucas, dedicaremos la tarde del 26 de abril a explicar y llevar a cabo las “Haulternatives” que nos ofrece la fashion revolution. Vamos a hacer un intercambio de Ropa, luego varias voluntarias que saben manejar el hilo y la aguja nos enseñarán a reparar prendas, customizarlas, transformarlas, etc. Una tarde dedicada a explotar las mil y una vidas que puede tener una prenda ya olvidada de tu armario.

¿Cómo puede apoyar la gente que está leyendo este post a la Fashion Revolution y la moda sostenible?
Para apoyar la fashion revolution solo tienes que revolucionar tus redes, hacerte una foto mostrando la etiqueta de cualquier prenda de tu armario y preguntar a esa marca “Quién hizo mi ropa”. Poner esa foto en tu muro, etiquetar la marca (nunca olvides etiquetar la marca, porque así todos los voluntarios podrán llenar su sección de “fotos en la que te han etiquetado” con la misma pregunta, en la unión está la fuerza. y una cosa más, no olvidar los hashtags oficiales del movimiento: #Fash_Rev #WhoMadeMyClothes #QuiénHizoMiRopa #FahionRevolutionWeek


Y bueno, la forma más eficaz de apoyar la moda sostenible es decidiendo muy bien tu consumo, cada euro que destinas a una camiseta está apoyando un modelo u otro, está en manos de todos cambiar las cosas.

Con estas palabras taaan ciertas de Andrea acabamos. Muchísimas gracias por compartir con nosotros tu visión de la moda sostenible y como podemos colaborar con la Fashion Revolution 🙂

www.trendyandgreen.es

 

 

Fuentes:
www.lavanguardia.
www.fashionunited.es

 

 

Sorteo en ECOinTransit (¡al fin!)

Sorteo en ECOinTransit (¡al fin!)

¡Qué ilusión me hace que llegue este día! 🙂

Después de más de un año escribiendo por aquí, 96 publicaciones, 319 fotos en instagram, truquillos compartidos; muchísima basura eliminada de mi vida y el nacimiento de una nueva estrella (Nota :)), necesitábamos un sorteo. ¡Y por fin ha llegado!

Durante este año, las publicaciones han dado mucho de sí y hemos hablado del armario cápsula y su reducción de ropa y moda sostenible; recetas tradicionales en las que eliminamos a los animales; minimalismo; sostenibilidad y principalmente, reducción de plástico en nuestra vida diaria. Y en todos estos temas, siempre he intentado dejar claro, que cada uno tiene que hacer lo que pueda. Y he insistido, en que ser sostenible, zero waste, plasticariano o como lo quieras llamar, no es únicamente conseguir guardar tu basura en un bote, sino que cualquier esfuerzo y pequeño acto cuenta.

Por ello, me he planteado qué objetos han sido los que más me han ayudado a reducir plásticos, o mayor número de ellos y he llegado a la conclusión de que estas tres cosas son además, las que más utilizo. También, pensando en el sorteo y en que regalar, me he dado cuenta que durante todo este año lo que más he regalado a amigos y conocidos han sido bolsas de tela y cepillos de dientes, pues considero que son cambios fáciles de llevar a cabo, que perdurarán en el tiempo y que además son cosas bonitas, y como sabéis, yo soy mucho de promover el #ecobonitismo
Por tanto, voy a sortear:

  • Una bolsa grande de tela (totebag) con la cara de la estrella de este blog y su lema, “SER ECOLÓGICO SE NOTA”

  • 3 bolsas para comprar a granel

  • Cepillo de dientes de bambú

Y para participar en el sorteo hay que seguir estos sencillos pasos, en Facebook o Instagram:

  • Seguir a Ecointransit
  • Dar me gusta a la foto
  • Nombrar a dos personas a las que les pueda interesar

 

Me gustaría, pero esto ya es pedir demasiado, hacer una pequeña (o grande o enorme), cadena sostenible. Es decir, yo regalo unos objetos que ayudan a reducir plásticos a alguien que participa en este sorteo (espero, porque tiene interés en reducir plásticos y no por el mero de hecho de recibir regalos). Y esta persona ganadora, debería pensar en alguien que tenga alguna inquietud sostenible y regalarle algo también. Por ejemplo, una botella de agua reutilizable, o un cepillo de dientes, o una pajita de acero.. algo que en su vida suponga un cambio y explicarle que es una cadena sostenible y que debe seguirla, y así sucesivamente… y podemos ir sembrando la semilla ecológica en diferentes personas. #serecologicosenota (lo puedes compartir en RRSS con este hashtag).

¡¡Espero que os haya gustado y que participéis con tanta ilusión como yo al prepararlo!!

¿Te animas a participar y a seguir esta #cadenasostenible? 🙂

* Sorteo válido para España
** El retrato de Nota está realizado por Ana Brown, a la cual podéis encontrar tanto en Facebook como en Instagram y descubrir sus maravillosos retratos. Parte del dinero recaudado con los retratos de animales, lo dona al refugio, con lo que el mérito es doble!

¿Has pensado en apadrinar… un olivo?

¿Has pensado en apadrinar… un olivo?

Así, de sopetón, te puede parecer un poco raro. A mi me lo pareció. O quizás la palabra no es raro, sino que no iba conmigo. Y yo es que hablando de apadrinar o adoptar, pienso más en animales. Me da la sensación que lo necesitan más. Pero cuando contactaron conmigo desde Apadrina un Olivo para explicarme cual es labor de esta organización y después de investigar bastante sobre este proyecto, me he quedado enamorada de a todos los ámbitos que puedes llegar, y lo mucho que puedes ayudar apadrinando un olivo. Si te pasa un poco como a mi, sigue leyendo, que te lo cuento todo.

Apadrina un Olivo

Apadrina un olivo se centra en la zona de Oliete, Teruel. Aquí, cuatro jóvenes emprendedores, Alberto, Adrián, Pablo y José (jóvenes de los que yo suelo pensar, ¿cómo se les ha ocurrido algo así? De verdad, ¡que admiración!), en vez de ver cientos de olivos abandonados, vieron una oportunidad de recuperación medioambiental, y de recuperación total, pues, no sólo van recuperando el campo, recuperan también a las personas… y de ahí su lema..

..cuando los árboles salvan a las personas..

Oliete es una de estas zonas que ha ido sufriendo pérdida de población, una de esas zonas rurales como muchas otras en España, en riesgo incluso de desapararecer, ya que los jóvenes emigran a grandes ciudades buscando oportunidades de estudio y trabajo. Esto conlleva además, que se abandonen ciertas actividades agrícolas o alimentarias y no sólo por la falta de mano de obra, sino porque no se destina direno público a ellas. Y así, cuando aún muchos piensan que esta despoblación es un fenómeno irreversible, llegan cuatro jóvenes y ven la oportunidad de recuperar cientos de olivos centenarios que han quedado abandonados y dar trabajo a parte de la población que queda en el pueblo.

¿Y cómo lo han hecho?

Durante los tres años que el proyecto lleva activo, han recuperado la vida de 5200 olivos (hay que eliminar la ramas o “chitos” que crecen desde el tronco y le roban los recursos al Olivo), han creado unos doce puestos fijos de trabajo, y además incorporan al equipo de ATADI (Agrupación Turolense de Asociaciones de Personas con Discapacidad), por lo que no es sólo un proyecto medioambiental, es también un proyecto social. A todas estas personas hay que añadir a voluntarios jubilados del pueblo, que gracias a su experiencia y sabiduría, explican sus conocimientos y se sienten más útiles.

¿Y qué puedes hacer tú?

Puedes apadrinar un olivo por el precio de 50 euros al año. Tu tendrás tu olivo apadrinado, y además, puedes ir a ver y conocer el pueblo de Oliete. Podrás bautizar a tu olivo y, presta atención, ¡tendrás 2 litros de aceite al año!
¿Pero que será lo mas importante de este apadrinamiento? Que por ese módico precio, sabrás que has contribuído a 3 causas importantísimas:

  • Estarás apostando por la recuperación medioambiental
  • Estarás generando empleo para personas con discapacidad
  • Formarás parte de un proyecto rural sostenible

www.miolivo.org

Por cierto, este aceite no es cualquier aceite, ya que como estos olivos han estado abandonados tanto timepo, te aseguras que no han recibido ningún producto tóxico. Es un aceite de oliva Virgen Extra, con sabor almendrado y cierto toque picante. Pero lo mejor de todo es que es un aceite solidario y social.

Ya sabes, regala experiencias y no cosas, y esta puede ser una experiencia fantástica.

Y yo, ahí lo dejo, porque acaba de ser mi cumpleaños y sé que hay mucha gente que se vuelve loca pensando en qué regalarme… !pues mirad si lo pongo fácil que además te traigo un código: ecointransit para que tengas un  -15% de descuento!
Este código es válido para aceite, eceitunas y anillos de madera de olivo desde hoy hasta el día 2 de abril.

¡Aprovecha y colabora! 🙂

**Aclaro que no es un post patrocinado, es una colaboración que voluntariamente hago porque la idea me ha encantado 🙂 🙂 :)**

 

¿Qué llevo un año sin comprar?

¿Qué llevo un año sin comprar?

Alberto trajo el otro día un rollo de film transparente porque se ha hecho un tatuaje (y yo le dije, “ni titiaje ni leches, que eso ya no entra en casa”, pues entró) y de ahí pensé, “con el tiempo que llevábamos sin comprar eso y otras muchas cosas…” Otras muchas cosas que hace un año hubiera considerado impensable dejar de usar… y no, no ha sido nada complicado, de hecho, lo pienso y no lo considero un logro, porque de verdad, es muy sencillo dejar de usar todas estas cosas. El primer consejo para dejar de utilizarlas es, cuando se os acaben, no las compréis y probad a ver si podéis vivir sin ellas:

  • Film transparente y papel albal: si os digo la verdad, ahora casi no recuerdo para que lo utilizaba.. para tapar algún plato, para envolver un bocadillo… quizás, para lo que más lo utilizaba era para el congelador. Ahora utilizo botes de cristal, tapers de plástico que sigo teniendo y bolsas de plástico que compré hace años y que son bastante resistentes, por lo que las utilizo y las lavo (y cuando se rompan, invertiré en unas de silicona). ¿Qué utilizo ahora? Un plato para tapar, un trapo para envolver, los famosos wraps para tapar cuencos o envolver cosas también.. ¿Y el famoso rollo de film para el tatu? ya le he dicho, ya puede tatuarse el cuerpo entero para darle uso…
  • Papel de cocina: con esto si que os digo que no lo compréis y hagáis la prueba de que podéis vivir si ello. ¿Por qué lo utilizaba? Porque estaba en la cocina. Entonces si algo se manchaba, venga papel de cocina, si me tenía que secar las manos o un plato o lo que sea, más papel, que freía croquetas, pues les quitaba el aceite con papel… para todo lo anterior.. usa un trapo y para las croquetas un colador.
  • Bolis: como os decía antes, son cosas que se dejan de comprar sin un esfuerzo inmenso. Si os dijera, dad una vuelta por la casa y a ver cuantos bolis encontráis.. ¿Cuántos aparecerían? En mi casa sin exagerar, más de 50 y eso que llevo más de un año sin comprar y sin aceptarlos de propaganda (que eso también cuenta). ¿Y sabéis que ha ocurrido durante este año? ¡¡Que he ido acabando bolis!! No es que se hayan secado y hayan dejado de pintar.. los he ido acabando… cuando acabe con todos dentro de unos 10 años, compraré recargables. Para los que estudiéis, los lápices de colores, hacen el mismo efecto que un subrayador fosforito.
  • Pañuelos de papel (cleenex): con esto he de decir que aunque no he comprado, tenía bastantes paquetes en reserva y sí los he utilizado en viajes, nunca sabes donde te va a tocar hacer pis. Pero llevo un año con mis pañuelos de tela ¡y estoy encantada! He escuchado muchos comentarios negativos sobre ellos, pero no entiendo porqué, no me parece antihigiénico, se utilizan y se lavan, no hay más.
  • Botellas de agua y vasos desechables (o pagar por una bolsa en el súper): y aunque quizás alguna me colaron al principio en un restaurante, ya es lo primero en lo que me fijo o pregunto (tener jarras de agua para poner agua del grifo en restaurantes debería ser obligatorio). Y es que es uno de los artículos junto con las bolsas a los que me niego a dar algún uso o pagar por ello, nada, cero.
  • Productos del baño como maquinillas de afeitar, cepillos de dientes, discos desmaquillantes y botes de gel: y no incluyo el champú porque si he comprado uno que tenía ganas de probar y venía en bote de plástico, pero casi un año también. Pastillas de jabón, con colores, olores y componentes maravillosos, cepillo de dientes de bambú y mi maquinilla vintage. El baño me parece un gran sitio para empezar a reducir plásticos, ya lo comenté hace tiempo en un post, porque a parte de no ser excesivamente complicado, tiene cosas bonitas y que huelen bien y te motivan a llevarlo a cabo y a mantenerlo. También, y lo nombro a parte, los bastoncillos de los oídos, artículo, que hasta diría que es perjudicial (creo que cuanto mas te limpias los oídos, mas cera produces e introducir un bastoncillo a través del conducto auditivo no creo que sea lo más recomendable).
  • Productos de limpieza específicos y suavizante para la ropa: es cierto que he ido probando diferentes componentes en los productos de limpieza como vinagre, bicarbonato, alcohol de limpieza, limón… ahora, lo único que compro específico para limpiar todo es el alcohol de limpieza, que lo mezclo con agua, bicarbonato y un poquito de fregaplatos (que también compro en plástico o a granel). Y eso lo utilizamos para todo. Ya no compro lejía, desengrasante, limpiacristales, limpiamuebles, cera para el parquet ni suavizante. Como suavizante, un chorrito de vinagre a veces, otras nada y la ropa sale bien.

Seguro que hay más cosas, pero ahora no caigo y esto es lo más importante. Se habla mucho de que es ser zero waste, plasticariano, reduccionista de los plásticos, minimalista en este estilo de vida… yo sólo te digo que te olvides de las etiquetas y de los botes de cristal que reúnen la basura de un año, y pienses que reduciendo (o eliminando por completo mejor) el consumo de estos productos, ya estarías haciendo muchísimo por el mundo. Si las personas dejamos de consumir estos productos, se dejarían de fabricar (tu tienes mucho poder en tu cesta de la compra), y si se deja de fabricar papel de cocina por ejemplo, ¿Cuánto papel se ahorraría? O, si se dejan de fabricar botellas de agua, ¿Cuánto plástico no sería arrojado al mar?

Para sustituir el film transparente o el albal

Colador para escurrir patatas o croquetas

Vaso de bambú reutilizable

Todos estos productos del baño son tan útiles y tan monos

¿Te has parado a pensar que comprabas antes y ahora ya no compras? Esto que comprabas, ¿lo considerabas imprescindible? ?Has podido vivir sin ello y al final, ni lo echas de menos?
¡Contadme vuestra experiencia eliminando productos! 🙂

Por cierto, no hubiera hecho que Alberto se envolviera el brazo en un wrap, pero seguro que hubiéramos encontrado una mejor solución.

Haul sostenible de un año

Haul sostenible de un año

Con motivo del aniversario del blog, (que bueno, sí, hace un més, pero esto se me ha ocurrido ahora), voy a hacer como cuando un monarca cumple los 50 años en el trono y se hace un recorrido por toda su vida, destacando los mejores momentos, anécdotas, historias, cotilleos… Espero que disfrutéis este “remember”.

Aunque el zero waste, el minimalismo, la lucha contra el plástico y toda esta vida del rechazar, reducir, reutilizar y mas res tienen un objetivo que es el reducir las compras de todo lo innecesario y utilizar lo que ya tenemos, algunas compras para evitar otros residuos son necesarias. Pero son cosas, que si las cuidas bien, te durarán toda la vida. Pues eso, que he hecho un resumen de las compras relacionadas con este tema que he hecho a lo largo del año y como esto es un blog, voy a utilizar la famosa palabra en boca de todas las blogueras de moda: haul. Este es mi ecohaul, es decir, las compras que he realizado y he utilizado durante un año, mis favoritos del zero waste. Voy a ordenarlas de lo más necesario a lo menos (claro, para mi) y a dar mi opinión sobre cada una de ellas, donde puedes encontrarlas y precio aproximado.
Y así aprovecho también para recordar que con unos cambios básicos básicos, harías mucho por el planeta. ¿¿Qué mínimo que rechazar botellas y bolsas siempre siempre??

Aquí va mi haul sostenible de un año 🙂

  • botella: la Joya de la Corona del zero waste. Si aún no tienes una, ya estás tardando en ir a comprarla.  Práctica, resistente, duradera y lo más importante: ayuda a reducir unos de los residuos que actualmente más se utilizan, la dichosa botella de plástico. Dependiendo del uso que le vayas a dar, las tienes de cristal o de acero inoxidable y de gran variedad de precios, tamaños, colores, hasta formas. Puestos a comprar una, yo me decantaría por una de calidad que ofrezca alguna marca que a parte de por la sostenibilidad, también apueste por otros valores asociados a la empresa. Vale que será mas cara, pero es que te va a durar siempre (a menos que la pierdas). En este caso tienes las de Klean Kanteen o las de Laken, vendidas en la web de La Ecocosmopolita, Usar y Reusar Si no quieres realizar un pedidio o buscas algo más económico, también hay botellas en tiendas Tiger o en Decathlon, y si echas un vistazo por el mercadillo del Aldi, en ocasiones también las tienen. El abanico de precios es muy amplio, desde 3€ a 30€.

  • cepillo de dientes de bambú: es otro de los productos que utilizaremos bastantes a lo largo de nuestra vida, y que vagarán por este mundo o por el mar, mucho más tiempo que nosotros. Hacen el mismo papel que los de plástico y la duración es similar. Puede venir Colgate a decirte que si las cerdas deben ser no se qué o no sé cuanto, pero lo que verdaderamente cuenta de la limpieza bucal, es el cepillado (que además debe ser suave). De las marcas que he probado, la que más me ha gustado por ahora ha sido la de Hidrophyl por su duración, por la suavidad del mango (el primero que usé me hacía como heridas en el labio) y porque los encuentro físicamente en The Veggie Room, en Madrid por unos 4€. Otra opción al mismo precio, es comprarlos en la tienda de Natura. En Amazon, tienes múltiples marcas con ofertas a precios más económicos y también los encuentras en la web de Usar y Reusar, además de una maravillosa entrevista a los creadores de Hidrophyl donde te explican porqué el uso de bambú es sostenible.

  • bolsas de tela: aquí el “hit” del zero waste. Yo es que ya no me veo sin ellas, y si al principio me daba un poco de vergüenza comprar con ellas, ahora es que ni me doy cuenta. Ya sea en Mercadona o en la frutería de mi calle. Para la fruta, la verdura, las legumbres, arroces, cereales, harinas o cualquier producto a granel. Para llevar la merienda al trabajo. Para decir no me lo envuelvas que tengo esta bolsa. Para todo. Cose algunas con telas que tengas por casa (lo de cose es mucho decir, las primeras que me hice en realidad es una unión de los extremos de la tela y de ahí salió una bolsa), con camisetas viejas o cómpralas directamente. Las puedes encontrar en Everuse, un pack de 5 por 7 euros. ¿Sabes además que puedes encontrar en esta tienda? Papel higiénico sin plástico.
    Si lo que buscas, son unas bolsas de tela grandes (tote bag) para cuando vas al súper o meter todas tus compras a granel, busca en la web de Esturirafi, encontrarás unas bolsas preciosas con mensaje incluido, para ir por el mundo estilosos y con las ideas muy claras (15€).

  • compresas de tela: te animo sin dudar a que las pruebes y luego opines. (Spoiler, si, hay que lavarlas, ¿en serio se puede tener un problema con esto? ¿Asco? Mi no entender). He probado varias marcas y me quedo sin dudar, con las compresas de Tres amapolas. Para mi, las más absorbentes y las que mejor se limpian. De diferentes tejidos, tamaños y con unos dibujos preciosos, que oye, ¡hasta una compresa puede ser bonita! El precio de la compresa media ronda los 12€ y aunque las puedes pedir online, también tienen varios puntos de venta en algunas ciudades, echa un vistazo a ver si está la tuya.

  • discos desmaquillantes: está claro que esto lo puedes hacer con cualquier toalla vieja, o un trozo de camiseta vieja o con otro material… pero después de reutilizar una toalla (que perdía hilillos cada vez que la lavaba), al ver que le daba mucho uso porque me suelo echar colorete todos los días, decidí probarlos y fue una compra acertada. Los míos los compré en la tienda de Usar y Reusar (aprovecho para aclarar, que no es un post patrocinado, jajaja, que recomiendo la tienda de Usar y Reusar de corazón porque me gusta el qué, el por qué y el cómo de lo que vende y que en un mismo pedido compré varias cosas). El pack de tres discos, costó 5€.

  • maquinilla de afeitar: soy de esas mujeres que a base de publicidad o de lo que sea se gusta más sin pelo. Y tampoco me gusta mucho utilizar la maquinilla, que luego pincho, pero de vez en cuando, la utilizo y me creo en una barbería vintage. Depila genial, mucho mejor que las de plástico y la cuchilla en si, a mi me dura una barbaridad. Búscalas primero por droguerías de tu barrio, la mía costó de esa forma 8€ y a parte una cajita de cartón con los recambios de las cuchillas por 4€. Si no las encuentras, las tienes en Sin plástico desde 10,90€.

  • lámina para el horno: había dejado el papel albal hacía tiempo pero seguía utilizando papel de horno para hacer pizzas, galletas y cosas así hasta que descubrí esta lámina de silicona tan práctica. Las puedes encontrar en las típicas tiendas de cosas para la casa, en Ikea y hasta en un chino, pero ¡ojo!, Yo compraría una de calidad que sea 100% silicona y libre de BPA. No las he probado, pero si otras cosas de la marca, y te recomendaría Lekué, las venden por 13€.

  • fregaplatos de lufa y cepillito: estoy contenta con la lufa (la que tengo ahora está vieja y no la enseño jajaja), pero os digo, que aún vieja, sigue fregando bien como cualquier estropajo. Puesto que los estropajos están en contacto constamente con el agua y van perdiendo microplásticos que se van por las tuberías, os recomiendo este cambio cuanto antes. El cepillito es cómodo para ollas y sartenes (no raya) pero para el resto, yo no le pillo el punto.. digamos que se puede considerar el sustituto de las “nanas”. ¡Ah! y es muy cómodo para limpiar las aspas de la Thermomix. Lo encuentras en todas las webs nombradas anteriormente desde 3€.

  • wraps: me acaban de llegar y aún no les he dado mucho uso. Sirve para cubrir platos con sobras, envolver algún producto en el frigo, transportar comida de un lado a otro… No creo que note mucho que disminuyo los residuos por tenerlos ya que estaba acostumbrada a otros medios antes de hacer el pedido. Aunque no era una necesidad, tenía ganas de probarlos y hablar de ello por aquí así que aproveché un pedido que hice en Amazon para echarlo en la cesta. Tres wraps de diferentes tamaños de la marca Bee´s wrap me costaron unos 15€. Los puedes encontrar también en Wrapped in Nature.

  • vaso de bambú: instagram me creó una necesidad de vaso reutilizable aunque no soy mucho de café para llevar, en aquel momento pensé que si lo era, pero un bote de cristal con tapa de rosca hubiera hecho el mismo papel. Desde que lo compré, lo habré utilizado 3 veces (a excepción de algún viaje donde si le doy mas uso). Si sueles tomar café en el trabajo o por la calle habitualmente, este vasito es tu complemento principal, pero si no… por tener el vaso no vas a empezar a hacerlo. Lo compré en un herbolario de la marcar Pukka, es de bambú y costó 12€.

  • copa menstrual: va casi al final de mi lista por lo poco que la uso yo, pero iría al principio si tuviera que elegir el invento del siglo (quizás es un poco exagerado, pero es que me parece un invento genial). No la utilizo mucho, y es que por mas que lo intento no me acostumbro y el momento de ponerla y quitarla se me hace un mundo. Aún así, lo intento de vez en cuando y puede que llegue el día que no pueda vivir sin ella. Esta de Naturcup la compré en Tres Amapolas por unos 20€. También las encuentras en farmacias algo más baratas e incluso Carrefour.

  • pajita de acero: no utilizaba pajitas antes, y no las utilizo ahora, pero las he comprado para hacer un regalo a unas personas que sé, les van a dar mucho uso. Y en eso debes pensar antes de realizar cada compra, si le darás el uso que merece. Yo las he comprado en Amazon, pack de seis pajitas y dos limpiapajitas por 7€.

Y hasta aquí mi haul de compras de un año para ser más sostenible. Si el año que viene vuelvo a hacer un haul, no creo que haya ni la mitad de las compras de este, puesto que estos productos son tan duraderos y algunos de ellos cumplen tantas funciones a la vez, que no necesitaré cosas nuevas en mucho tiempo (instagram no me vengas con nuevas historias que me traes loca a veces).

¿Hay alguna cosa que hayas adquirido cuando empezaste a reducir basura que sea imprescindible para ti? ¿Y algo que haya sido una compra que no le hayas dado mucho uso? ¡Espero haberte ayudado si estabas buscando alguno de estos productos! ¡Ah! ¡Y muchas gracias por todos los comentarios!

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