¿A qué huelen los recuerdos?

¿A qué huelen los recuerdos?

Me obsesionan los olores he de confesarlo y a la vez no utilizo colonia. Creo que he utilizado tanta a lo largo de mi vida que he acabado saturada de olores dulzones y cargantes, y no por la que utilizaba yo solamente que era bien fresquita, sino porque la gente se echa tal cantidad de colonia encima, que va embriagando (por decirlo finamente) a la gente de su alrededor.

Los olores evocan recuerdos, ya que el olfato está muy relacionado con el “cerebro emocional y la memoria”. De una forma más técnica, el bulbo olfatorio identifica un olor y lo transmite al sistema límbico (el cerebro emocional) y este a la amígdala (las emociones) y al hipocampo (la memoria). Por eso nos vienen recuerdos y emociones rápidamente.

El olor de mi adolescencia, mi abuela, mi madre y mi yo cercano

Me gustaría decir ya que queda “más mejor”, que el olor de mi infancia, es el olor de la tierra mojada que desprendía el campo al regar mi abuelo, o el olor del mar por haber pasado varios veranos en la playa, o el olor a comida casera haciéndose a fuego lento cada día… y aunque esos olores son reales, los que más recuerdos y emociones me provocan son los olores artificiales.. estamos perdiendo la esencia señores… y es que Mercadona y su ambientador eléctrico de tres colores ha hecho mucho daño.

Esto lo saben muy bien las empresas y un recurso en auge es el “marketing olfativo” y si no sabéis lo que es, sólo tenéis que pasar por cualquier tienda Blanco o Massimo Dutti que lo están llevando a la máxima expresión. Incluso si pasáis por una calle cercana os llega el olor. ¿Por qué tanta intensidad? Y no solo con estos olores pastosos en los que se ve, uy no, se huele a la legua que son artificiales. También están creando olor a café recién hecho, olor a tierra mojada, olor a cocido de la abuela… pero claro, todo de forma artificial. ¿No pueden poner unas plantas y regarlas cada día? Yo creo que haría el mismo efecto..

Y como con todos los aspectos de la vida, siempre queremos más y más. Con las colonias, los suavizantes, los ambientadores en casa.. comienzan con una intensidad bastante alta y pasada una semana ya nos hemos acostumbrado, por lo que necesitamos más para oler al mismo nivel que olíamos la semana pasada. Así que nos echamos más colonia, echamos un poco más de suavizante a la lavadora o aumentamos la frecuencia de expulsión del ambientador. Y no me lo estoy inventando que esto también es ciencia: los olores están compuestos por varias partículas, y estas partículas son captadas por los receptores que provocan una reacción que es interpretada por el cerebro; pero cuando capta la misma partícula de forma contínua, se adormece el receptor, tú receptor, el mio está perfecto. Tu hueles menos tu propia colonia, pero las personas la siguen oliendo al mismo nivel que tú al principio, así que no hace falta que te eches más, por favor.

Por otro lado, no nos estamos dando cuenta de los problemas graves que están causando la exposición a productos químicos que tenemos a nuestro alrededor (principalmente insecticidas), pero también ambientadores y algunos perfumes. En algunas personas aparece la sensibilidad química múltiple, que provoca cansancio, picor de ojos, dolor de cabeza e incluso problemas cognitivos. La OMS, todavía no lo considera enfermedad y en España, al contrario que en otros países como Alemania o Francia, aún no se le da la importancia que tiene.. y es grave porque empiezas a desarrollarlo por algún ambientador, pero luego te provocarán los síntomas un producto de limpieza, el cloro de la piscina, una colonia o el detergente. Lo mas normal del mundo es ir a una oficina donde haya un ambientador que cada quince minutos emita un “psst” cargado de un olor antinatural, tóxico y para mi desagradable, pero al que la mayoría está acostumbrado. Luego se quejan de que les duele la cabeza.. y más que por los ordenadores, yo lo relaciono con esto..

En fin, que si a ti también te obsesionan lo olores, o simplemente quieres que tu casa u oficina huela bien, no hace falta recurrir a esos tóxicos aparatitos. Puedes crear un ambientador con estos ingredientes tan habituales por aquí y tan sencillos:

  • un bote de cristal
  • unas cucharadas de bicarbonato
  • unas gotas de un aceite esencial

¿Me recomendáis alguna esencia que huela bien bien?

El bote de cristal adorna y ambienta la entrada de mi casa

¿Tenéis alguna otra receta? ¿Qué olores os gustan?  ¿Qué olor os evoca algún recuerdo especial nada más olerlo? ¡¡Muchas gracias por vuestros comentarios!!

 

 

 

 

A Frida le gustan mis helados

A Frida le gustan mis helados

Hoy os traigo un post freshhhhquísimo para alegrar estos días tan calurosos (no puedo con tanto calor, saca lo peor de mi). Ah, y antes de empezar quiero aclarar que no soy nutricionista ni nada por el estilo, que me he informado para contaros lo que os voy a contar, y que si en algo meto la pata, ¡si me queréis, decirme!

Hasta hace dos años, mi helado favorito era el Nestlé Gold de chocolate (ains… lo echo un poquito de menos..), pero lo abandoné definitivamente porque lleva aceite de palma, por la gran cantidad de azúcar que debe llevar eso y por el envase. Me puse a buscar opciones y encontré polos en los que leía, “con zumo natural de frutas” (¿quién no conoce los fantasmitas o se los ha dado a sus hijos ya que piensa que son “menos malos”) y eso me llevó a pensar, (a parte de, pues me los haré yo); ¿es lo mismo tomar una pieza de fruta que tomar zumo de frutas?

Pues no, no es lo mismo. Y podéis pensar, ¿¿pero como es posible?? Resulta que cuando sólo tomas el zumo de una pieza de fruta, tomas muchas más calorías, menos fibra y te sacias menos, por lo que es probable que acabes tomando más. Os pongo el ejemplo más conocido por todos: el zumo de naranja por la mañana: normalmente no haces zumo de una naranja únicamente, sueles utilizar 2 o 3, por lo que en un vaso tienes unas 110 kal, 0,5g de fibra, y poca saciedad. Sin embargo, al tomar una naranja entera tomas, unas 75 kal, 3,5 gr de fibra y es más saciante. Conclusión, que esos polos “zumo de fruta natural” no nos están aportando los beneficios de tomar una pieza de fruta, sino que nos están aportando demasiada azúcar, y a parte, la que le pongan extra.

Entonces, ¿en vez de tomar la fruta licuada (mira que somos vagos masticando, yo la primera), es mejor que tome fruta batida, o como lo llaman ahora, un smoothie? El smoothie es mejor que un zumo, pero la opción de la pieza de fruta entera, sigue ganando ya que cuando trituramos la fruta, aumenta la oxidación y se pierden nutrientes y no nos saciamos, bebiendo más de lo necesario. Están muy de moda estos batidos para dietas, para limpiar el cuerpo por dentro o para sustituir a los refrescos en algunos establecimientos. Los prefiero a una Coca Cola, pero sepamos lo que compramos (¡¡y lo que pagamos!!), qué beneficios tienen y qué no.

Por tanto, estos polos no sustituyen a la fruta que debemos tomar diariamente (ohhhhh), y debemos tomarlos con moderación, ya que, aunque sea toda la pieza triturada, como hemos visto antes, al no saciarnos por no masticar, podemos comer más de lo necesario e incluir demasiada fructosa en nuestros cuerpecitos.

Las recetas que he hecho son muuuuy sencillas, pero es que son las que no me da pereza hacer, es fácil encontrar los ingredientes, no llevan azúcar extra y no genero residuos.

Fruta “básica” comprada a granel

Recetas

Todos siguen el mismo proceso: mezcla de frutas, batidora y congelador. Si te sientes creativo, puedes reservar unos trozos sin triturar y ponerlos en el molde. Y también, si quieres de dos pisos, primero echas un poco en el molde, congelas un rato, y después echas el otro sabor y vuelta al congelador.

  • Sandía y kiwi es el que más me ha gustado. El toque ácido del kiwi, ¡me chifla!
  • Sandía y plátano (con un poquito de zumo de naranja, más rico aún)
  • Zumo de limón y hierbabuena (es como un polo de mojito, lo que no conseguí es que las hojas se repartieran por todo el polo).
  • Kiwi y melocotón
  • Sólo sandía, sólo melocotón, sólo kiwi
  • Mango y piña (más exótico y muy rico)

¡Espero que los disfrutéis! ¿Tenéis otras combinaciones de frutas para recomendar? ó ¿Recomendaciones de Smoothies para tomar de vez en cuando? A mi me gustan de verduras como espinacas, lima, apio y manzana. ¡Muuuuuy rico!

Mix de polos

Tengo estos moldes desde hace años, he visto unos de silicona geniales.. a ver si los encuentro

¡Muy ricos! Pero con moderación..

Imprescindibles del verano

Imprescindibles del verano

Con el tiempo que está haciendo (días de calor extremo, días de lluvia, días de una temperatura tan agradable que ojalá se quedara así…) y teniendo en cuenta que ya tuve mis vacaciones y que ya he vuelto a la maravillosa vuda de currante y estudiante, tengo la sensación de estar en septiembre, y en realidad el verano comenzó hace 10 días..

Tanto si estáis en la misma situación que yo, o vais a disfrutar de días de vacaciones próximamente, tengo una lista de “imprescindibles del verano” en la que seguro compartimos más de uno. ¿Me cuentas cuáles son los tuyos?

Lectura

Un buen libro para las horas de playa o las horas de metro. En la playa leí “Patria” que os recomiendo de verdad, se lee muy fácil porque son capítulos muy cortitos que hacen que parezca que lees un cuento, pero un cuento con una historia muy real, un “conflicto” compuesto por familias como las nuestras donde se ha justificado la violencia durante años.. en fin, que os la recomiendo. Y ahora estoy con “La chica del tren“, que he decidido leerla porque he visto en el metro que mucha gente iba leyéndolo (antes he comprobado que no fuera algo parecido a 50 sombras que también fue un libro que veía en el metro constantemente) y que me está enganchando bastante aunque la protagonista me ponga un poco de los nervios.

Verano sin desechables

Todo un clásico de mis listas y que os recomendaré hasta que las botellas de agua y las bolsas de plástico sean erradicadas del planeta: bolsa de tela y botella reutilizable. Me dejaría de otras recomendaciones e insistiría sólo en estas dos: al año se utilizan entre 500.000 y 1 billón de bolsas de plástico y otros billones de botellas y otros billones de pajitas… con lo fácil que es no utilizar estas tres cosas y el cambio que supondría para el planeta..

Las series son el nuevo cine de autor

Una buena serie para cuando llegas a casa y quieres desconectar. Me declaro absolutamente fan de Netflix pero se nos ha acabado el año y medio que nos habían traído de regalo de Reyes (regalos que me parecen faaaaaaaantásticos). Y como en una relación se deciden las cosas a medias (si dicidin lis quisis i midis…  apuff) pues nos hemos pasado a HBO. Aún no he podido ver tranquilamente que me ofrece.. por ahora me estoy conformando con Girls.

Comida, comida

Snack saludable para los descansos del trabajo, las visitas turísticas o las horas de playa: frutos secos, dátiles, hummus, fruta.. y todo esto lo puedes comprar a granel.

Ropita

Si tu trabajo te lo permite o para salir a tomar algo, los monos son mi “must have” del verano. Hay de muchos tipos, más arreglados o menos por lo que te pueden incluso servir para alguna boda no muy elegante.. Además, si no te ha dado tiempo a depilarte, te hacen un apaño.

Postureo

Posturea ecológicamente en Instagram, comparte tu forma de vida y el bonitismo: modelito piscinero, las vistas desde tu casa, tu compra hecha a granel.. En el pueblo, en la playa o en la ciudad, mantener tu estilo de vida sostenible es posible y compartiéndolo llegamos a más personas.

Aceite de coco

Intenta mantener una “rutina de belleza” (me parto cuando escribo esto, queda tan chic): no, a ver, me refiero a que verdaderamente es importante limpiar bien la cara de cremas protectoras o maquillaje. Después de llevar bastante tiempo con mi potingue de aceite de coco y arcilla blanca (al que a veces hecho un poco de bicarbonato o sal para que haga también de exfoliante), he de decir que tengo la piel genial y que no necesitas ni crema hidratante después.

Minimiza tus necesidades

Sigue con tu estilo de vida minimalista allá donde vayas. El año pasado hubiera hecho una lista de “compras necesarias” para el verano con “tontás” como se dice en mi pueblo, tontás que se hubieran quedado a medio acabar/empezar abandonadas en un armario como un bikini, algún vestido veraniego, chanclas, revistas, colgantes, pintauñas, colorete, crema… De verdad que soy la primera a la que le gusta comprar, si, soy una minimalista zero waste rara, pero organizo bien lo que necesito y lo que no.

Bañador o Bikini

Hablando de bikinis, hazte con uno bueno que no se vaya dando de sí y acabes con el típico culo colgandero. Esto es suuuper importante. E igual de importante o más son los materiales con los que está fabricado, ya que la mayoría de los bikinis que encontramos por ahí desprenden fibras y microplásticos que van directitos al mar. No los he probado, porque precisamente bikinis no me faltan y antes de comprar quiero aprovechar lo que tengo, pero estoy segura que cuando busque uno acudiré a los bikinis que hace Cabuya.

Sé creativo

Desarrolla tu creatividad. Y si te ha pasado como a mi, y tu creatividad se quedó en el dibujo de “la casa, el coche y el árbol, todo del mismo tamaño”, acude a Google y a Instagram que son fuente de inspiración. Puedes reusar camisas viejas para hacer bolsas de tela; buscar nuevas recetas sencillas y baratas de comida que normalmente compras precocinada y hacerla tu mismo en ingentes cantidades y congelarla (ahorro de plástico, dinero y mejora en salud) ó utilizar las típicas cajas de fruta de madera o cartón, pintarlas y darles miles de usos..

Polos

Estoy preparando un post de recetas de polos como los que yo me hago para tomar como merienda o después de cenar. Son muy sencillitos, mezclas de frutas trituradas y congeladas. Además, puedes reutilizar los envases de yogurt como molde. Si los haces tú en vez de comprarlos, te aseguras que no llevan ningún tipo de conservantes ni aceite no deseado como el de palma, que suele estar en este tipo de productos y tampoco un envase que normalmente, suele ser de plástico.

¿Qué imprescindibles tiene tu verano?

600 páginas que me leí en una semana

Compra a granel sin bolsas de plástico

Aceite de coco

Camiseta granate reutilizada y hecha bolsa

 

Polo casero de frutas

 

Mono azul oscuro que prácticamente no me quito

 

Me llamo RaquEarl

Me llamo RaquEarl

El otro día estaba viendo un capítulo de la serie cómica “Me llamo Earl”. No sé si sabéis cual es, va de un tío que es un delincuente, y un día gana la lotería e inmediatamente es atropellado y ve como su boleto ganador se lo lleva el aire. Y así es como descubre el Karma, se replantea su vida y decide escribir una lista con todas las malas acciones que ha hecho hasta ese momento para compensar el daño que hizo a esas personas. Bueno, pues el capítulo al que me refiero, Earl va a compensar a un amigo al que en el pasado, había robado todos sus muebles y un aire acondicionado. Sin embargo, este amigo ya no quiere nada porque es un luchador por el medioambiente y, ¡atención!: Vive en una comuna hippy, y vive de lo que obtiene de la tierra y sin electricidad, promueve el amor libre… Además anima a Earl a vivir una semana con él y a luchar por el medio ambiente. ¿Hasta aquí bien? Os diré que me reí mucho mucho, pues Earl pasa por todos lo estados que pasamos los que intentamos llevar una vida más sostenible:

1. Motivación

2. Puesta en práctica de todo y más

3.Ufff esto lo dejo

4. Apatía

5. Indignación

6. djasdflkjasdfñlajsdñfkjasdfjasñdkjf

7. Resignación

8. Recuperación del interés siendo mas realista

9. Persistencia

10. Finalmente asumes que es algo personal y que cambiará quien quiera;

y además, Earl tenía una lucha especial contra el plástico que me encantó peeero,

en realidad no os quería hablar de la serie en sí. Lo que me hizo replantearme fue, ¿Cómo nos ve la sociedad a los que queremos un mundo mejor? ¿A los que intentamos mejorar el medioambiente? Porque este capítulo; ya os digo que yo me reí y es una serie cómica y exagerada (pero yo es que me río mucho de mí misma); dejaba a estas personas llenas de tópicos. Como os he dicho, el amigo de Earl, era un hippy con poncho de rayas, vegano, que no utilizaba la electricidad, sin un trabajo conocido, y que a parte de vivir de lo que la tierra le da, vive de lo que la gente generosamente le aporta…

El hippy en su huerto, todo hippy tiene un huerto, obvio

¿Seguimos teniendo esta imagen de cara a la sociedad o está cambiando? Y, ¿a qué se puede deber? Y, ¿Qué podemos hacer?

  • Creo que sigue habiendo muchos tópicos por desconocimiento. Y en mi opinión, este desconocimiento se debe a que somos poco reivindicativos fuera de nuestro círculo. No me refiero a ir dando “la chapa ecológica” a cualquiera que te encuentres por la calle, pero si a dar pequeñas explicaciones de por qué hacemos las cosas. En ámbitos como el trabajo puedes comentar porqué no utlizas botellas de agua o no bebes café de vaso desechable; en la frutería puedes explicar por qué motivo eres tan insistente con tus bolsas de plástico; en tu casa puedes insistir en que reducir el consumo de carne no sólo por razones de salud, es recomendable; a tus amigos puedes hablarles de que la moda sostenible no es cara, que en realidad el “fast fashion” es muy barato y se debe a unas razones concretas… Reivindica como eres, como vives, por qué haces lo que haces y sin avergonzarte.
  • No debes callar cuando “te cuelguen una etiqueta” o hagan un comentario que no tiene que ver con la realidad y que son los que mantienen los tópicos. Como en todos los ámbitos de la vida, las personas que luchamos por mejorar el medioambiente o tener un mundo más sostenible, somos muy diferentes. Unos trabajan en grandes oficinas de grandes ciudades, otros trabajan desde casa; unos viven en pueblos; los hay casados, solteros o arrejuntados y no somos un grupo cerrado; pero nos une algo, que es no destruir el planeta con nuestra forma de vida, y mira si es un objetivo amplio, que puedes hacer pequeños o grandes cambios en tu vida para conseguir esto, seas quién seas. A mi me parece que es muy valorable, somos muy diferentes pero luchamos por lo mismo y cualquier persona puede unirse, sin etiquetas.
  • Cuando digo que no somos un grupo cerrado, me refiero más bien a que no debemos serlo, sin embargo yo pertenezco a varios como por ejemplo “Zero Waste España” o “Zero Waste Madrid” o “Vivir sin basura”… Están fenomenal porque son libres y encuentras a gente con el mismo objetivo y que te da muchas ideas, recetas, lugares donde comprar… pero también ocurre que en ocasiones somos poco “tolerantes” y como somos diferentes, al final se van creando grupos cada vez más cerrados como “Sólo como pepino Zero Waste” o “Vivir casi casi casi casi sin basura” o “Castellanomanchegos Zero Waste”. Digo poco tolerantes, porque llega alguien que ha eliminado sus bolsas de la compra en la carnicería y en vez de recibir un aplauso, recibe críticas porque come carne y eso, buff, eso es lo que más contamina. Hacer esto es una elección, y debemos valorar los pequeños cambios que las personas, libremente, deciden hacer.
  • Otro tópico es que se nos considere extremistas. Como odio esta frase: “si, si, pero los extremos nunca son buenos”. Desde mi punto de vista sí que lo son, entendiendo este extremismo “como el mantenimiento de mi actitud o comportamiento frente a otro que no comparto”, obviamente, sin hacer daño a nadie y siendo respetuosos. ¿Soy extremista por decirle al camarero que le había pedido la bebida sin pajita? ¿Soy extremista por no ir al súper en el que no dejan utilizar bolsas de tela? ¿Soy extremista por decirle a alguien que la basura no se tira al suelo? Pues, llámame extremista, lo soy. Pero que yo sepa, a alguien que pide unas patatas bravas y le traen unas alioli y las devuelve, no le llaman extremista, simplemente no es lo que quiere o lo que ha pedido. Y aquí cierro el círculo, y vuelvo a repetir, ¡sé reivindicativo!

Y acabo con este mensaje, ya que como consumidores de productos, o consumidores de televisión, o consumidores en general (porque lo somos), tenemos mucho poder sobre el mercado y no lo ponemos en práctica. Tienes el poder cuando decides no comprar algo, o no ver algo en la tele por las razones que sean. Y este poder con las redes sociales se materializa casi en el acto ya que se han convertido en un medio que nos da voz de forma inmediata, y podemos compartir porqué razón no compramos o no vemos algo. Si lo compartimos, seguramente mucha gente se vea identificada con nosotros y cuántos más seamos, más lograremos. ¡Utilicémoslas más a menudo!

Comportémonos tal y como somos, creemos un ambiente de normalidad (aunque odio esta palabra pero creo que me entendéis), respeto y apertura mental y acabemos con los tópicos que nos perjudican con respecto a los demás. Hay un grupo en Facebook que se llama “Activismo electrónico” que me encanta, ya que sirve especialmente para esto, para acabar con los comportamientos de ciertas empresas que promueven valores poco sostenibles. Si observamos ese comportamiento, escribimos un email y lo mandamos todos los que pertenecemos al grupo (os animo a uniros, cuantos más mejor) y así es como comienzan a cambiar las cosas. Vuelvo a repetir, que “Me llamo Earl” es una serie cómica y ni mucho menos les voy a mandar un amail para quejarme de los tópicos que han incluído, pero esos mismos tópicos se utilizan en anuncios de televisión y de forma malintencionada (el anuncio de pavo que dejaba en un lugar fatal a una familia vegetariana; anuncios donde se tira comida o uno que hay de cremas para el sol ahora mismo que dice: muchas de tus prendas acabarán abandonadas este verano por la crema del sol… ¡¡y aparece la camiseta en el fondo del mar!! WTF??) y podemos quejarnos y lograr que se elimine y cambie.

¿Por qué pensáis que se siguen manteniendo ciertos tópicos? ¿Sientes en algún momento culpabilidad o vergüenza por realizar ciertos comportamientos? ¿Cómo crees que podemos cambiarlo? Bueno, voy a ver si recojo unas patatas de mi huerto y las pongo a cocer al fuego mientras realizo la danza de la lluvia..

 

4+1 tips para organizar tu vida sostenible

4+1 tips para organizar tu vida sostenible

Como he comentado en muchas ocasiones, lo que más me ha ayudado para ir manteniendo cada vez más una vida sin plásticos, una vida más ecológica y en general, una vida más sencilla y mejor, ha sido la organización.

Desde bien pequeña he sido bastante organizada: mi habitación, mi ropa, los deberes.. Con más edad, responsabilidades mayores (flipo cuando veo a madres/padres haciendo las matrículas de universidad de sus hijos por poner un ejemplo) y aunque en aquel momento, quizás no lo valoraba y me quejaba, ahora lo agradezco mucho.

¿Cómo lo hice? Primero, concienciándome de que los pequeños pasos que yo de son muy importantes y hacen mucho. Y segundo, por partes, siempre poco a poco, el refranero español es muy sabio y “quién mucho abarca, poco aprieta”. Aunque para mi fue un proceso por ámbitos (en mi casa siempre se ha reciclado, con lo que era muy insistente en un correcto reciclaje; después me preocupé por el mundo animal, por lo que dejé la carne a un lado; más tarde comprendí que el plástico era un gran problema y comencé a eliminar envases; me pregunté cuál era mi asignatura pendiente y descubrí el armario cápsula y por último, conocí el mundo del “zero waste” y en eso estamos, lentamente) creo que lo mejor es hacer pequeños cambios en cada uno de ellos.

Así que, si no sabes por dónde empezar, siguiendo estas recomendaciones, quizás te resulte más sencillo:

1. Zafarrancho:

Haz una gran limpieza en casa. Recicla lo que puedas, dona lo que aún sirva, reutiliza lo que pueda tener una segunda vida… pero quédate con lo exclusivamente necesario. Este ejercicio sirve también de limpieza mental, pues te libera de cosas que te creaban otras necesidades. No pretendas hacerlo todo en una mañana y sigue también un orden: si empiezas por la cocina, acábala y no vayas dando tumbos de un sitio a otro.

2. Haz listas:

  • Análisis de la situación: ¿Dónde gasto la mayoría del plástico? ¿Qué puedo sustituir y qué no? Céntrate en estos ámbitos:

– Baño: botes de gel, champú, pasta de dientes, compresas, cepillos… Si eres manitas (y sin serlo), incluso puedes preparar tú algunas recetas.

– Cocina: productos de limpieza, compra a granel con mis propias bolsas, productos precocinados..

– Calle: vasos desechables, pajitas, bolsas, botellas de agua…

– Ropa: minimiza el armario, repara, dona y compra de segunda mano o moda sostenible muy muy de vez en cuando.

  • ¿Dónde puedo encontrarlos? Valora la cercanía y lejanía del establecimiento de venta a granel, de producto ecológico… ¿Tienes acceso a producto ecológico y a granel? ¡Genial! ¿Puedes ir una vez al més y el resto en el súper habitual? ¡Genial también! No tienes tiempo, y vas al súper con tus bolsas y no compras agua embotellada y la fruta en la frutería, súúúúper genial.
  • Realización de un menú semanal (nada de excentricidades a lo Diverxo); la sencillez y buena alimentación es la clave para mantener el menú a lo largo del tiempo.
  • Lista de la compra basada en el menú. Dí no a las compras por impulso y cíñete a tu lista. Y ahorrarás también.

3. Practica Ecoretos:

Proponte retos cuando te sientas preparado y ve dando pequeños pasos para realizar grandes cambios, no quieras hacerlo todo de una vez porque te saturarás. ¿Te queda un rollo de papel de cocina? No compres más y vamos a ver cómo nos apañamos…

4. Infórmate todo lo que puedas

A través de blogs como este por ejemplo. Además, las Redes Sociales nos proporcionan una información muy visual y el bonitismo nos hace más receptivos a los cambios. La cantidad de ideas que descubro a través de Instagram y me digo, ¡como he estado toda mi vida sin hacer esto! ¡Y lo hago!

5. Comparte tu modo de vida y no te avergüences: 

Te encontrarás con gente a la que también querrás desechar.. pero serán las menos. Muchas veces actuamos por desconocimiento hasta que llega alguien y nos descubre que un mejor modo de vida es posible. Además el hecho de contar y compartir lo que haces, te motiva a seguir llevando a cabo los pasos que hayas dado. Hay dos palabras que te salvarán en muchas de estas situaciones: No, gracias.

Aunque parezca mentira por lo sencillo que es, me ha costado escribir este post, ya que podría seguir incluyendo tips o consejos para empezar en una vida en la que generemos menos basura, pero creo que al final, he seleccionado los básicos que pueden ayudar a saber por donde empezar ya que producen grandes cambios y satisfacciones en tu vida (y reducen mucho tu basura). ¿Incluirías algún consejo más en la lista?

Si es que sólo por bonito, ya me quedaba con la primera fila

 

Armario cápsula de verano

Armario cápsula de verano

¿Sabéis que este blog comenzó con la idea de ser un blog más dedicado a la moda sostenible y con más modelitos del armario cápsula? Luego pensé, ¿a dónde vas mujer? ¿Pretendes ser la Paula Echeverría de lo sostenible? Y me dediqué, sabiamente también a otro temas. Pero con cada cambio de estación o cuando compro algo, me gusta mostrarlo y difundir esta forma de reducir tu armario y hacerlo más sostenible. Siempre lo digo, pero a mi, me ayudó muchísimo.

Con el calor que hace, podía aprovechar esta época para reducir más el armario. Menos ropa encima, menos ropa en el armario. En invierno tuve 40 prendas; en primavera se redujo a 35; y ahora en verano, podría bajar a 30… con esta regla, en uno año estaré en 5 prendas y va a ser qué no. No puedo negar que me gusta la ropa y en verano también se sale más a la calle, con lo que lo he vuelto a establecer en 35 prendas y sólo con una compra: las alpargatas.

  • El mono azul y verde ya los he utilizado en primavera, son comodísimos y muy fresquitos. Novedades: pantalón azul muy finito (es el pantalón que te sirve para temporada BBC), pantalón verde que parece una falda, vaquero fino de verano y pantalón corto. Iría siempre con falda o vestido, pero las oficinas suelen poner el aire acondicionado a -40º y me quedo pajarito.

  • Con el calor que hace, ¡piernas al aire! La falda de flores y la de estrellitas vienen del armario anterior y el resto, excepto el vestido negro, tienen bastantes años. No se que se lleva este año, lo que sé es que esos vestidos me encantan y me gustaría que duraran años y años.

  • Las flores se hacen un hueco en este armario. No soy de estampados (llamativos) pero el verano me anima un poco más a ellos. Normalmente los evito ya que de la ropa básica (como las camisetas de colores neutros o de rayas) no te cansas tanto, así que las mismas camisetas de siempre se quedan en este armario.

  • Tengo un dilema con el calzado. Por lo que estoy viendo, el calzado sostenible no quiere decir que sea calzado vegano, y cuando veo algún modelo que me gusta, ¡zas!, piel. Por un lado, no quiero utilizar calzado que esté hecho con piel animal, pero por otro, el más resistente me da que es el calzado de piel y no quiero comprar algo que el verano que viene ya no me sirva. Las sandalias más cómodas son las de tiras negras, que en mi opinión son las más feas. Me da igual. No quiero que me vuelva a pasar lo del año pasado, que me enamoré/obsesioné con las sandalias de esparto y terciopelo. Las “sandalias del infierno” las acabé llamando, ¡qué dolor, qué incomodidad! y me costaron carísimas.. Quiero darles una oportunidad, a ver si las puedo domar.. Como he dicho antes, si encuentro unas alpargatas bonitas, duraderas y sostenibles, las añadiré, sino, con lo que tengo es suficiente.

Os dejo dos fotos de unas alpargatas y unas sandalias que he visto que me gustan (son de piel), por si sabéis donde encontrar unas parecidas y sostenibles.

Sandalias Huaraches y Alpargatas Naguisa

¿Qué pensáis de mi dilema con los zapatos? ¿Qué material es más aconsejable? ¿Os habéis animado ya con la reducción del armario? ¿Cuántas prendas tenéis más o menos?

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