No te justifiques

No te justifiques

Hace un tiempo que le estoy dando vueltas al tema de las justificaciones, las críticas y como nos cuesta asumirlas, o como nos cuesta asumir que a veces no llevamos razón. No hablo de la vida en general donde estas situaciones se dan a diario y en múltiples contextos, me refiero a un aspecto concreto de nuestra vida como es el objetivo de reducir y querer con nuestros comportamientos mejorar el medio ambiente, y un contexto concreto, las redes sociales.

Situación en uno de estos grupos de Facebook Zero Waste (Aclaro, dramatización y vamos a intentar tomarlo con humor y que simplemente nos haga pensar un poco. He intentado incluir a todos los tipos de participantes que hay en estos grupos).

– Participante1: Hola, mira, he ido a hacer la compra con mis propios tapers a la carnicería (foto de carne de ternera, cerdo, pollo y demás en tapers). Estoy super orgullosa del paso que he dado.
– Participante2: Hola, la industria de la carne es uno de los principales contaminantes por la cantidad de agua que se utiliza para los animales o para la comida de los animales, por no hablar de las condiciones en las que viven… deberías reducir su consumo o eliminarlo.
– Participante3: Oye que esto no es un grupo Zero Waste vegano, faltaría más, yo soy antitaurina y no maltrato animales, se me quitan las ganas de publicar en este grupo, me desanimo…
– Participante4: Pues a mi me parece que tiene mucho mérito!
– Participante3: ser zero waste no es ser vegano y yo estudié que el ser humano es omnívoro y este no es el sitio para hablarlo.
– Participante5: creo que tu compra tiene mucho mérito, pero también que el comentario anterior no ha querido criticar ni ofender, simplemente ha señalado algo que es real.
– Particpante6: de dónde son los tapers?
– Participante7: tu compra me parece horrible, llena de cadáveres y para nada eres Zero Waste.

¿Qué es una situación sesgada por que yo no como animales? Venga vale, hay muchas más como esta, pero las críticas sobre el uso de plásticos de un solo uso en ciertos temas, no generan tanta justificación como con el tema de los animales, ya sea para alimentación, plumas para un edredón o la utilización de una esponja marina para el baño.  Así que este tema me hizo pensar y dije, ¿necesitamos justificar siempre lo que hacemos? ¿tanto nos cuesta asumir críticas y asumir que a veces estamos equivocados?

Vamos a darle un toque científico a estas explicaciones y para ello voy a recordar mis clases de tercero de carrera de Psicología y la asignatura de “Psicología social” ya que fue una de las asignaturas que más me gustó y donde podemos encontrar explicación a todas esas preguntas. Entre otras muchas cosas, trata sobre como las personas nos comportamos en grupo, que influye en la conducta o en nuestros pensamientos, el conformismo, la sumisión y los mecanismos que empleamos para afrontar diferentes situaciones de la vida diaria como las críticas. Si os interesa el tema, os recomiendo el libro El animal social, de Elliot Aronson.

Volvemos entonces a la dramatización ya que es una situación que se produce en el grupo, y como decía antes, nos vamos a centrar en un contexto como son las redes sociales, y quiero recordar en qué consiste uno de esos grupos de Facebook. La finalidad de los participantes es reducir la basura que generamos para mejorar el medio ambiente, donde se comparten consejos para este fin, y donde, si expones tu opinión o una foto, debes estar dispuesto a que otras personas no compartan esa opinión. Pues bien, el tema de los animales es bastante controvertido y siempre suele generar pequeñas discusiones. Pero a donde quiero llegar, es que las respuestas a ciertas críticas sobre muchos temas que se tratan en el grupo, no se responden con argumentos, se responden con justificaciones. Y en realidad tiene lógica, a nadie le gusta ser criticado por sus acciones, nos genera malestar y necesitamos reducirlo. Pero es que no estamos en un corrillo de amigos, estamos en un grupo donde se supone que vamos a aprender cosas nuevas, y no solo a recibir alabanzas.

Lo primero que vamos a hacer es centrarnos en diferenciar que son las razones y que son las justificaciones.
La razón es la habilidad para reconocer los conceptos y cuestionarlos, es la habilidad de pensar ayudados de argumentos o demostraciones y las justificaciones, son todas esas explicaciones que no haría falta dar, y que además, las estamos dando para quedarnos nosotros más tranquilos y buscar la aprobación de los demás. Si tan seguros estamos de nuestros actos, dejemos de justificarnos, tenemos derecho a tomar nuestras decisiones aunque a los demás no les gusten. No nos hace falta justificar esos actos, simplemente contamos porqué hemos elegido tal o cual opción, sin rodeos y con motivos claros.

Una de las principales situaciones en las que nos vamos a justificar, es cuando hacemos o decimos algo en contra de nuestras creencias, pues nos sentimos infelices si no tenemos una explicación a nuestros actos, ya que si nuestra conducta no va acorde con nuestro pensamiento, caemos en la “disonancia cognitiva”.
Ya hablé de Festinger y la “disonancia cognitiva” en un post sobre las excusas, pero por si no lo has leído, te recuerdo que es: es un estado de tensión que se produce cuando mantenemos simultáneamente dos ideas, actitudes, creencias, opiniones, incompatibles entre sí. Como nos sentimos incómodos, buscamos argumentos para disminuir esa incomodidad, queremos proteger nuestra imagen y normalmente esos argumentos justificarán el lado fácil de la balanza.

Pues bien, otra de las razones por las que nos mantenemos firmes en nuestros actos y nos justificamos sobre ellos es porque no nos gustan las críticas, o lo que consideramos críticas, ya sean constructivas o no, así que vamos a responder a ¿por qué nos cuesta aceptar las críticas?
Volvemos a lo mismo, una persona, que además no conocemos, nos dice algo que cuestiona nuestra forma de vida y eso nos genera malestar porque lo que nos está diciendo, genera una imagen de nosotros diferente a lo que defendemos y tenemos que calmar esa ansiedad, por lo que respondemos justificando nuestros actos y defendiendo nuestra postura. Al principio, esas justificaciones calmarán nuestro malestar, pero a la larga, si creemos que en lo que nos han dicho hay algo de razón, ese malestar aumentará. Lo primero que quería destacar, es que debemos tener en cuenta, que la crítica que nos hagan, no nos define, simplemente señalan algo que hemos dicho o hecho y debemos analizar si están señalando algo que se podría mejorar. Si es así, debemos decidir si queremos realizar cambios o no.  Si lo queremos cambiar, perfecto, se puede reconocer que queremos hacer cambios, no nos hace más débiles. Y si decidimos que no queremos cambiar nuestro comportamiento, tenemos derecho a mantenerlo y no hace falta que nos justifiquemos por ello.

Eso sí, debemos tener en cuenta que nos podemos equivocar. Y eso nos lleva a otra pregunta, ¿Tanto nos cuesta asumir que podemos equivocarnos?
Vamos a ponernos a analizar esos argumentos que nos hemos dado a nosotros mismos para tranquilizarnos y vamos a comprobar si son sinceros, no podemos caer en el autoengaño. Reconocer que podemos equivocarnos, o directamente, que nos hemos equivocado, hace que seamos conscientes de esa realidad y que podemos cambiarla. Y aclaro, no estoy diciendo que estés equivocado porque comas carne, estoy diciendo que estás equivocado cuando no reconoces que la compra de ese producto es perjudicial para el medio ambiente. Vale, puedo centrarme en otros ejemplos, el típico, fumar y sus consecuencias. Todos sabemos las enfermedades y consecuencias que conlleva fumar, como cuesta mucho dejarlo, ponemos excusas y nos justificamos diciendo, (me encanta poner la voz que ponías cuando imitabas a tu madre de pequeño): “hay gente que ha muerto a los 100 años y llevaba fumando desde los 10”. Es más fácil autoengañarnos con excusas como esa que asumir que a ti te puede tocar tener cáncer de pulmón. ¿Qué problema hay en decir esto? “Pues sí, sé que me puede tocar pero me gusta fumar y no quiero dejarlo”. Asumimos esa responsabilidad y las consecuencias que se derivan de ella y vuelvo a recordar que no es ninguna señal de debilidad. Volviendo a nuestra dramatización, ¿Qué problema habría en contestar de esta forma? “Lo sé, pero aún no he dado el paso de dejar la carne. Conozco las consecuencias e intento mejorar el medio ambiente de otra forma”.

Como decía al principio es una situación elegida de forma intencionada a la que desde aquí critico en cierto modo… pero en realidad, lo que quiero dejar claro, es que las personas que en los grupos compartimos comportamientos que no son del todo ecológicos o zero waste, no estamos equivocados o somos menos ecos unos que otros, el problema aparece cuando no aceptamos que no somos perfectos y queremos justificar ante todo nuestros actos. No necesitamos hacerlo. Por ello también hablaba de un contexto concreto como el de los grupos de Facebook o las Redes Sociales en general, donde todo son logros, todo es súper bonito y en muchos casos falta bastante dosis de realidad, lo que genera unas expectativas bastante altas y en algunos casos baja autoestima por esa necesidad de aprobación de los demás y que en algunos casos, como este, no conseguimos. Hay vida más allá de las maravillosas fotos de instagram, la vida real que no compartimos, pero existe, y yo insisto es que existe porque quiero y aún no he querido cambiarla.

Los plásticos que por diferentes razones, no quiero eliminar

Buff, si habéis llegado hasta el final de este post tan largo, ¿Qué me contáis de las justificaciones? ¿Y de las críticas? ¿Y de la falta de realidad en Redes Sociales?

Albóndigas de soja texturizada

Albóndigas de soja texturizada

Necesitamos

  • Soja texturizada
  • Ajos
  • Perejil
  • Miga de pan o pan rallado
  • Comino, pimienta

Ponemos a remojo la soja texturizada (unos 200g para unas 24 albóndigas). Pica 3 ajos muy finitos junto con el perejil. Escurre bien la soja y mézclalo con los ajos picados, el perejil, añade sal, pimienta y comino al gusto (a mi me gustan con bastante comino). Añadimos un huevo o sustituto del huevo para recetas veganas y añadimos el pan rallado (no sabría decir cantidad de pan ralladao). Lo mezclas todo con la mano y si queda con muchos grumos, lo pasas un poco por la batidora (para desmenuzar mejor la soja) y le vas añadiendo pan rallado hasta que quede consistente para hacer bolas. Hacemos bolas no muy grandes, las pasamos por harina y a freir.

Puedes acompañar las albóndigas con multitud de salsas. Yo las he acompañado con un sofrito de pimineto rojo, pimiento verde, cebolla y tomate. ¡Qué disfrutéis!

Productos ecobeauty y una lección aprendida

Productos ecobeauty y una lección aprendida

Hace tiempo, haciendo limpieza en mi bolsa de aseo, compartía por aquí todo el maquillaje (no muy adecuado) y especialmente, todas las barras de labios que había ido acumulando a lo largo de los años. Me propuse acabarlas antes de comprar otras. Pues no lo cumplí. Y es que cada día que me pintaba los labios pensaba en la cantidad de tóxicos que estaban entrando en mi cuerpo y no me molaba nada.

Así que al final, compré un pintalabios rojo y decidí reutilizar los viejos como pinturas para cuando estoy con los sobrinos, o para dejarle a Alberto mensajes cariñosos en el espejo por la mañana.

Y el mensaje se puede tirar ahí una semana

Para estas compras de maquillaje (lápiz de ojos (3,99€) y rimmel (8,95€) que necesitaba y pintalabios (8€) que no), me propuse algunas cosas: 1) no hacer ningún pedido por internet, es decir, encontrarlo en alguna tienda cercana; 2) que no fuera maquillaje caro (ni a precio de Kiko, ni a precio de Dior, algo intermedio) y 3)  que fuera natural y no testado en animales. Me recorrí varias tiendas de productos ecológicos cercanas y no tan cercanas y encontré estas dos marcas. Y bueno, los primeros objetivos se cumplieron, pero el pintalabios que compré, no está del todo libre de crueldad animal.

  • Benecos: cosmética natural y ecológica, sin parafinas o siliconas, respetuosa con la salud, el medioambiente y los animales. Peeeeero, no es del todo cierto  que sea una marca respetuosa con los animales ya que sus pintalabios, por lo menos los de color rojo, llevan carmín. ¿Sabéis de dónde sale el carmín? De unos insectos llamados cochinillas, a los que cuecen y machacan para sacar ese pigmento natural. Vale es natural, pero ¿sin sufrimiento animal? Gastaré la barra, pero me informaré mejor antes de comprar una nueva. ¡Encima no es el color rojo que utilizo habitualmente! Esto ha sido el karma, que me ha castigado por comprar algo que no necesitaba y que había dicho que no iba a comprar, ¡ains!

Parece un rojo oscuro intenso pero no lo es…

… es mas bien brillantoso

  • Avril: marca francesa de productos ecológicos y respetuosos con el medioambiente (marca que además se compromete con los embalages, eliminando los que no sean necesarios), y concretamente con el rimmel que he probado, estoy muy contenta ya que el color negro es intenso, duradero y peina las pestañas que en mi caso, es una odisea.

Y como yo no soy una experta en este tema, ¿En que blogs he bicheado para conocer productos y marcas ecológicas y sostenibles? La verdad es que en bastantes. Pero me quedo con tres, por los productos que muestran; la forma de escribir y la estética de los blogs; y por las personas que hay detrás, que sólo por la relación que se establece por Instagram, me parece que son majísimas.

  • Ecolecua Sinceridad ante todo e información muy definida y contrastada, con un estilo de escritura muy cercano y alegre.
  • Be natural my friend Con una estética muy cuidada y fotos preciosas, nos hace un resumen de los productos más top, recetas y DIY.
  • Sientepora Bajo la premisa, “el sufrimiento animal y los productos tóxicos son innecesarios”, nos recomiendan productos geniales.

¿Utilizáis algunas marcas concretas de belleza que queráis recomendar para próximas necesidades? ¿Tenéis maquillaje acumulado de años y años, o ya os habéis deshecho de lo que no utilizáis y habéis optado por productos más recomendables? ¿Seguís algún blog para inspiraros?

¡Qué tengáis feliz semana!

 

 

 

 

 

Mi año empieza en Septiembre

Mi año empieza en Septiembre

Pues sí, como cuando iba al cole. Mis propósitos, motivaciones, cambios.. suelen producirse en septiembre. Y el comienzo de una nueva agenda, algo que me hace súperfeliz.

Las miles de agendas que he gastado en años anteriores las he comprado, pero este año he decidio utilizar un cuaderno viejo que estaba sin gastar y una postal que me encanta y me acompaña desde 1º de carrera. Por dentro he escrito los días de la semana de cada més del año (sí, me ha llevado un rato) y lo he coloreado con los colores de cada estación.. et voila!

Este átomo me acompaña desde 1º de carrera

Todo organizadito

Libros que me voy leyendo

 

Este método de organización se conoce como Bullet Journal, y es un método de organización personal. Y cuando digo personal quiero decir que contiene muchísimos simbolitos que significan diferentes acciones y yo o me los invento o utilizo poquitos. Además, soy de apuntarlo todo, hago listas de todas la tareas, eventos, citas que pueda tener en la semana y con los simbolitos indico si es muy importante, si lo he acabado, si no lo he terminado, si lo hice bien o mal… Creo que una buena organización te ayuda a cumplir los objetivos que te propongas y más si eres como yo, fácilmente distraíble. Y compartir con más personas todo aquello que te propones, hace que te comprometas más.

Así que allá vamos, ¿Cuáles son los objetivos que yo me he marcado para este inicio de año y que he apuntado en mi agenda?

  • Blog: mantener un ritmo de un post por semana en el que pueda mostrar como yo llevo un modo de vida cada vez (o eso intento) más sostenible. Y muchas más cosas porque como digo por Instagram, no todo es ECO. Quiero que sean post cortos, directos, divertidos y con situaciones reales, con las que la gente que empieza en este mundo, pueda trasladar a su vida diaria facilmente o con un mínimo esfuerzo.
  • Estudiar: el verano se ha acabado y ya no hay más excusas mona. Además el examen está a al vuelta de la esquina. De 8.00h a 13.00h tengo que darle duro y luego a currar.. pero bueno, tengo un trabajo tranquilito.. a ratos.. Otro objetivo que puede salir de aquí es, si te pasa como a mi, que tu trabajo no te motiva nada y estás en la búsqueda de algo mejor, haz todo lo posible para que no condicione tu estado de ánimo. El trabajo es trabajo, sin más. Y no vivimos para trabajar, trabajamos para vivir.
  • Deporte: el año pasado lo cogí con ganas y me duró tiempo la motivación.. fue llegar el verano y adiós muy buenas todo el esfuerzo. Este año el problema es el tiempo porque llego a casa bastante tarde, pero dos días a la semana tengo que sacar para hacer algo. Me propongo miércoles por la tarde y sábado por la mañana. Venga, podéis apostar si aguantaré o no.
  • Contribuir “con trabajo” en alguna asociación animal: con este objetivo llevo años.. pero al final siempre encuentro alguna excusa: los centros de las asociaciones están lejos y no conduzco, las reuniones suelen ser entre semana y trabajo o en fin de semana y me suelo marchar.. ¿Alguna recomendación?
  • Minimalismo: estoy muy contenta con mi armario cápsula (es que ni siquiera compro por capricho entre estaciones, sólo por necesidad); con disminuir cosméticos innecesarios para mi, tipo: desmaquillante, tónico, cremas de noche y de día.. y con disminuir la compra de regalos innecesarios para otras personas y las cosas que a mi me regalan, pero aún así, mi casa sigue estando llena de trastos. Creo que la solución es una mudanza, pero hasta que eso llegue, tengo que buscar otra cosa. No me va el minimalismo de “me deshago de todo porque todo me sobra y me siento libre”, no. Es más bien encontrar otra forma de organizar nuestro piso, aunque en realidad lo que necesitamos es otra habitación. (Momento reivindicativo: alquileres de Madrid.. os podéis ir un poco a tomar viento.. que os estáis subiendo mucho a la parra).
  • Alimentación: me encanta el menú de nuestro frigorífico y la lista de la compra. Os recomiendo que os creéis uno ya que os ayudará muchísimo a mantener una mejor alimentación y a comprar sin plásticos. Bueno, a comprar sin plásticos no del todo.. yo sigo cayendo en las bolsas de chuches (patatas fritas, nachos, chuches veganas), croquetas, queso, salchichas, embutido vegano… Y hay cosas que me gustaría reducir porque considero que podemos vivir sin ellas (sé que en algún sitio venden patatas en lata) o en el caso de las croquetas, hacerlas nosotros, ya que no conozco a ningún ser humano que pueda vivir sin croquetas. Hacerlas es un tostón pero merece la pena y un sábado al més nos ponemos en modo producción en cadena y hacemos croquetas para un regimiento. Es cuestión de hacer un esfuerzo con lo que cada uno pueda.
  • Viajes: a parte de pensar en el próximo destino veraniego, algo que me hace muchísima ilusión preparar, pensar, organizar… quiero hacer pequeños viajes de un día o dos de duración y conocer destinos de España y especialmente cercanos a Madrid, como pueblecitos de la Sierra (el otro día estuvimos en Chinchón y tiene mucho encanto) o ciudades cercanas (ocho años viviendo en Madrid, treinta años viviendo en la tierra y nunca había estado en Segovia, pues me encantó). Nos centramos en viajar al extranjero cuando tenemos sitios maravillosos bien cerca (y con el ahorro que esto supone).

¿Y vosotros que os proponéis? ¿Utilizáis agenda? ¿Hacéis listas para todo?

¡Un poquito de ejercicio!

Hacer tu propio pan también evita plástico y productos no muy buenos..

Turisteo de proximidad

¿Me dais ideas sobre como colaborar?

Un buen menú te ayuda en todo

Gracias por volver por aquí después de estas vacaciones y por vuestros comentarios. Si queréis que hable de algún tema concreto o haga algo especial, se aceptan recomendaciones y sólo tenéis que decirlo. ¡Qué tengáis buena semana y buen año!

Mi hijo será -1 waste

Mi hijo será -1 waste

En estos momentos, a mi madre si me está leyendo (no creo pues no es mi mayor fan), le puede estar dando un síncope, así que aclaro, no estoy embarazada. Y dicho esto, hago una petición. Por favor, gente que me lee, conocidos y desconocidos, si cuando tenga un hijo (si, Alberto va a pasar), me vuelvo tarumba y no hago las cosas que aquí me propongo, ¡si me queréis “decírmelo”!

¿Serán nuestros hijos mas responsables con el medio ambiente al haber sido educados en esta forma de vida “más respetuosa”? Ó por el contrario, ¿Se rebelarán y acabarán celebrando su cumpleaños en el Burger King, soltando globos al aire y bebiendo en botellas de plástico?

Pues no lo se.. pero hasta que llegue ese momento intentaré educarlos desde pequeños en lo que creo mejor para ellos y para el mundo (me digan lo que me digan ¬¬). ¿Es necesario todo lo que acabamos comprando para los bebés? Yo creo que no y apuesto por el minimalismo.

  • Menos es más: bañera que te dice la temperatura del agua, esterilizador de biberones, cubos para pañales, parque, cámaras de vigilancia con sensor de movimientos, protectores para todos los rincones de la casa…  Yo diferencio entre inventos que te facilitan la vida o suponen una mejora en la vida del bebé e inventos que te sacan el dinero, los utilizas si acaso una vez en la vida y te crean otras necesidades.
  • Reusar: por suerte tengo a mi alrededor familia con bebés que nos prestarán todas las cosas básicas que necesitemos: cuna, cochecito, mochila portabebés, sillita para el coche, bañera y ropa.
  • Segunda mano: si alguna cosa nos es imprescindible y no la encontramos a nuestro alrededor (algo que creo prácticamente imposible), la compraremos de segunda mano. Los niños crecen tan rápido, que la mayoría de estos productos están nuevos en este tipo de tiendas.
  • Pañales reutilizables: es cierto, no será lo más cómodo pero son esfuerzos que merece la pena hacer por el ahorro de desechables que supondrá para el planeta. (El sábado compartiré un artículo sobre culturas que no utilizan pañales que me ha encantado).
  • Toallitas, algodones, bastoncillos, vendas, gasas, papel de cocina… Exactamente igual que lo anterior. No quiero decir que no vaya a utilizar pañales o toallitas desechables, porque es cierto que facilitan la vida y si sales de viaje o a pasar el día a algún sitio, será lo más cómodo y será la excepción. Pero hemos llegado a extremos como, terminar de comer y limpiar la boca con toallitas (cosa que no me cabe en la cabeza porque no creo ni que sea bueno para la piel) o con kilos de papel de cocina, cuando lo más sencillo me parece lavar con agua y un trapito.
  • Bebé fashion: ¿Cuánta ropa se queda en el armario con la etiqueta puesta sin utilizar ni una vez en la vida? ¿Cuánta ropa se ponen únicamente una vez? Yo diría que casi toda. Supongo que depende de las circunstancias, si va a la guarde, si está en casa.. Pero igualmente haría un armario cápsula compuesto por pijamas, bodies, más bodies, y algo de ropa para salir, por lo menos el primer año, que crecen por días y donde su vida social aún no es muy extensa. Otra cosa, y si tienen algún sentido contadme, ¿¿los zapatos durante el primer año?? Vivan los bebés descalzos con sus dedos rechonchos o en calcetines. (O los padres que dejan a los niños descalzos en el parque, me encanta). Igualmente, si yo me preocupo de que mi ropa sea eco, para los bebés también. No quiero que la ropa de mi hijo haya sido fabricada por un niño de más o menos su edad.
  • Alimentación: igual que no me pongo a mi misma en peligro por no comer animales, no lo haría con un hijo. Y es totalmente posible, adecuado, sano o como quieras llamarlo, llevar una alimentación sin animales desde bebés. Me hace gracia cuando padres de niños en los que su alimentación se basa en leche con Colacao, galletas María, sandwich de Nutella, yogures, zumos (e incluso refrescos), pasta blanca con tomate de bote, aspitos, gusanitos y algo de verdura, legumbres, pescados y carnes; hacen comentarios sobre lo inadecuado de una alimentación vegetariana. ¡Ja!
  • Regalos y Juguetes: ¿Para qué tantos juguetes si al final lo que mas les gusta es la caja? Entiendo que es una lucha constante con la gente de nuestro alrededor porque los abuelos quieren regalar, los tíos quieren regalar, los amigos quieren regalar, el niño quiere cada vez más regalos, el padre solo quiere que le regalen Playmobil y yo, que no quiero ni tonterías ni excesos.. A un lado los regalos que hay que hacer al recién nacido que antes de nacer ya tiene de todo. El otro día me comentaban que se había puesto de moda regalar a los padres, algunas vacunas que no cubre la Seguridad Social. Por un lado me parece penoso que si verdaderamente la vacuna es necesaria, no esté cubierta. Y por otro me sorprendió para bien, pues teniendo en cuenta que son taaaan caras, por lo menos que sea algo que se aproveche. Cuando ya son mayores, cumpleaños y Navidades. No me gusta nada lo que los Reyes se han convertido en mi casa, regalos de los abuelos; de cada uno de los tíos, algunos excesivos económicamente para edades que no lo aprovecharán; niños y no tan niños valorando el tamaño y la cantidad de lo que han recibido; padres justificando el exceso y contando historias de que aún tienen regalos sin abrir de los Reyes anteriores; regalos rotos a los diez minutos de haber sido abiertos.. (todo esto es verídico, y no creo que en mi casa sea la única en la que pase). En fin, que no quiero esto:

Os puede parecer una foto exagerada, pero no lo es. Fácilmente pueden ser los juguetes que un niño acumula o va renovando a lo largo de los tres primeros años. ¿Qué cantidad de plástico hay ahí? Infinita.

Es cierto que hablo sin saber al 100% del tema puesto que no tengo hijos… pero cuando llegue el momento (Albert, que sí, que llegará), me vendré a este post y diré: ¡¡buuuffff en que lío me he metido!!

¿Ecomadres y Ecopadres qué opinais?

 

 

 

 

 

La vida sencilla es bien

La vida sencilla es bien

En realidad, la vida sencilla es súúúperbien. No todo en mi vida es “zero waste”, ni reducir el plástico, ni la moda sostenible, ni la comida vegetariana.. (bueno, la comida es una parte muy importante de mi vida :)) y que como sabéis, también forman parte de un estilo de vida sencillo. Pero hay unos pequeños placeres de una vida simple que me encantan, me alegran el día, y quiero contaros cuáles son.

  • Estar aún en la cama y que me llegue el olor a café recién hecho, que mi señor esposo ya ha preparado
  • Llegar a casa y que venga a recibirme Nota con sus babas y cariñitos habituales
  • Una ducha calentita antes de dormir (si, incluso en verano)
  • Tachar la última tarea de mi lista de tareas
  • Poder dedicar diez minutos a desmaquillarme y echarme cremitas sin tener a alguien al lado diciéndome: “no te toques la caaaara”
  • Estar convencida de que es Él
  • Me gusta ser perfectamente imperfecta
  • Alcanzar los retos que me voy proponiendo y convertirlos en hábitos casi sin darme cuenta
  • Presumir de escuchar “buena música”, pero cantar Despacito a cada rato
  • Recibir algún email o mensaje que diga: “mira mi botella reutilizable” o “ayer rechacé una pajita”
  • Despertarme a las cuatro de la mañana y ver que aún quedan horas de sueño (o poner el despertador diez minutos antes de la hora, sí, soy rara)
  • Preparar un viaje.. y elegir el destino del año siguiente e ir preparándolo mentalmente..
  • Beber gazpacho
  • Leer y ver series (¿recomendaciones?)
  • Cotillear de vez en cuando… Paula Echevarría me tiene en ascuas
  • No me gusta salir de la zona de confort, soy miedosa.. pero cuando lo hago, me siento orgullosa y me motivo para hacerlo más veces
  • Hacer listas como estas 🙂

Como veis, mi vida es muy simple, pero entendiendo la simpleza a un nivel material (y el consumismo a nivel mental y emocional). La vida simple, sencilla es la vida mejor, y una vez que lo descubres, muchas de las preocupaciones que te crean los problemas del primer mundo desaparecen.

Cuéntame cuáles son esos pequeños placeres de tu vida y si coincides conmigo en alguno. ¡Disfrutemos juntos de nuestras vidas sencillas!

Me da amor incondicional

Sé que es Él

Salir de la zona de confort.. Opositar después de trabajar.. (siempre en buena compañía)

La agenda y sus listas, siempre en papel

Viajar a lugares de cuento.. el año que viene.. ¿Irlanda?

Gazpachito rico

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